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El proceso para conseguir lo que te propongas

Nick Saban es probablemente uno de los entrenadores más exitosos de toda la historia del fútbol americano universitario en Estados Unidos. Pero lo que lo ha hecho grande no son únicamente las victorias, sino “el proceso” para llegar a ellas. Sin lugar a dudas, lo último es la causa de lo primero.

Cuando empezó a entrenar sus primeros equipos, se le reconoció como un coach capaz de dar la vuelta a las situaciones con facilidad. Capaz de coger un equipo con mala dinámica y convertirlo en ganador. Aunque no lograse conquistar campeonatos, los hacía avanzar a las rondas finales. Pero su filosofía se elevó a un nivel superior cuando comenzó a entrenar a Alabama.

Cinco campeonatos nacionales en nueve años dan fe de que ahí hay un importante trabajo detrás. Es relevante destacar que, en el deporte universitario, los equipos cambian drásticamente de año en año. Jugadores que pasan a ser profesionales, nuevos novatos que entran a la universidad. Todo ello, además, lidiando con chavales de 18 a 22 años que todavía están madurando quiénes son y qué quieren ser.

Céntrate en el proceso

¿En qué consiste el proceso?

Aunque él mismo no usa esa denominación prácticamente nunca, todos sus asistentes y jugadores la tienen marcada a fuego en sus mentes. Domina su día a día y cualquier acción que realizan. Saban la resume así:

“No pienses en ganar el campeonato de la conferencia sureste. No pienses en ganar el campeonato nacional. Piensa en lo que tienes que hacer en este ejercicio, en esta jugada, en este preciso momento. Ésto es el proceso: Pensar qué podemos hacer hoy, la tarea que nos ocupa.”

¿Cuántas veces estamos pensando en la meta y, dada la magnitud de la misma, nos sobreviene el inmovilismo? ¡Es totalmente normal! Cuando eres alguien que quiere conseguir grandes cosas, pensar en el resultado final es abrumador y, muchas veces, paralizante. Por eso, la filosofía que sugiere Saban y que han aplicado después de él no solo entrenadores de fútbol americano y otros deportes, sino también ejecutivos de grandes multinacionales, es exitoso.
Un claro ejemplo deportivo en España es el Atlético de Madrid del “Cholo” Simeone y su filosofía del “partido a partido”.

En una liga en la que los dos grandes tienen presupuestos escandalosos, el Atlético, sin todas las súper estrellas de los otros dos, consistentemente ha peleado con ellos y llegó a ganar el campeonato en 2014.

El estrés de pensar en la meta

Y no solo eso. Además de servirnos para avanzar, el proceso sirve también para reducir la tensión y el estrés que uno tiene cuando piensa en el resultado final y cómo llegar a él.

A mí me ha pasado infinidad de veces. Por ejemplo, cuando estoy compitiendo en alguna carrera de larga distancia y me centro en llegar a la meta, los minutos no pasan. Estoy constantemente mirando el reloj para comprobar cuánto queda hasta el final. Eso genera tensión, desazón incluso y es un machaque mental muy duro. Hay que ser muy fuerte de cabeza para frente a toda esa tensión seguir avanzando y terminar.
Sin embargo, desde que cambié la perspectiva de pensar en la meta a pensar en el siguiente kilómetro, incluso los siguientes 500 metros, lo vi todo de manera distinta. Ya no tienes la fijación puesta en las siguientes tres horas. Solo importan los siguientes tres minutos. ¿Quién no puede con tres minutos de carrera? Luego, llegan los siguientes tres. Y otros tres más. Cuando te das cuenta, miras hacia delante y ahí está la meta.

El proceso sugiere que reduzcas ese gran objetivo en pequeños pasos y te centres solo en el primero de ellos, sin pensar en el futuro. Céntrate en lo que tienes que hacer ahora y hazlo bien. Deja de lado todos los inconvenientes que pueden surgir por el camino y pasa a la acción. Haz esa primera tarea. Una vez hecha ésa, pasa a la segunda. Si sigues esa filosofía, cuando mires hacia atrás verás todo lo que has recorrido.

El proceso va de hacer las cosas correctas, justo ahora. No preocuparse de lo que puede suceder después, de los resultados, o la visión final.