#11 Un amigo que no te juzga

¿Alguna vez te ha pasado o has hecho algo y te daba miedo/vergüenza contarlo? Seguramente, cuando te has armado de valor y lo has contado, saber que tienes un amigo que no te juzga ha sido una alegría y un alivio.

Somos seres comunales. Evolucionamos gracias a permanecer unidos. La fuerza del grupo. La confianza en nuestros semejantes. Antiguamente, hace decenas de miles de años, si estabas fuera de la tribu, estabas básicamente muerto.

Hoy en día eso no es así, literalmente, pero casi… Algunos estudios, estiman que la soledad provoca un número de muertes similar al tabaquismo. Poca broma.

Esa es la razón por la que hablar sobre lo que nos sucede es tan importante. Necesitamos biológicamente una dosis de conexiones sociales saludables. Conexiones que van más allá de simplemente hablar de noticias o política. Aquellas en las que profundizar sobre cómo nos sentimos. Las dificultades a las que nos enfrentamos. Personas en las que nos podamos apoyar, aunque sea solo para que nos escuchen durante unos minutos.

Y eso no es posible si no tienes la certeza de que no se te está juzgando. Si percibes que se te juzga, lo normal es que no te atrevas a contar nada. En tu cabeza brotará un solo pensamiento: «¿Qué va/van a pensar de mí?».

Hay demasiadas cosas en esta sociedad moderna que no funcionan. Y una de ella es el aventurarse a hacer juicios prematuros. Después de años dedicado a ayudar a personas a mejorar su vida, cada vez tengo más claro una cosa que repito a menudo: «Todo el mundo ha pasado y está pasando por algo». Por eso, juzgar sin conocer es temerario.

Obviamente, eso no justifica cualquier comportamiento. Ni mucho menos. Una cosa es que haya un motivo y otra que se puedan excusar determinados hechos intolerables. Pero fuera de actos punibles, puedes mirar con otro prisma las leves faltas de tus amigos.

Si no llama a menudo; si a veces tiene un humor de perros; cuando no corresponde como te gustaría, probablemente haya razones que le impulsen, sin que se dé cuenta, a actuar así. Hechos de la infancia. Creencias que pueda tener en su cabeza.

La importancia de agradecer y tener un amigo que no te juzga

Prácticas como el agradecimiento diario a mí me están ayudando a juzgar menos y ser más compasivo. A escuchar más y mejor.

¿Sabes qué bien se siente cuando tienes algo dentro de ti, que te oprime en el pecho, y lo sacas fuera? En ese momento, sientes que pesas una tonelada menos. Que te has liberado de una pesada carga. Y puede que ni siquiera hayas solucionado el asunto. Pero solo contarlo es el primer paso para remediarlo.

En esos momentos, saber que cuentas con alguien de plena confianza, puede cambiar radicalmente tu vida. Tener un amigo que no te juzga, si tienes esa suerte, es algo que no deberías dejar escapar nunca. Es algo que deberías cultivar.

Te contaba en este episodio de podcast que yo el año pasado podía haberlo hecho mejor con mis amigos. Mantener más el contacto. Estar más presente. Y es algo que voy a hacer este año.

Por este motivo, agradezco infinitamente tener todos esos amigos con los que poder hablar francamente. Por haberme dado cuenta de su importancia. Y por saber que los tengo ahí siempre, a pesar de todo.

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