, , ,

5 minute journal: cambiar tu vida en 5 minutos

Como cambiar no es fácil, siempre estoy buscando incorporar nuevos hábitos que me permitan mejorar, conseguir mis objetivos y disfrutar de la vida. Tanto si lo que quieres es cambiar de trabajo, encontrar tu pasión o dejar atrás una adicción, encuentro que esta herramienta es de las más sencillas para empezar a orientarse en el buen camino. Obviamente, también sirve si lo que quieres es conseguir tus objetivos profesionales y de salud, aun no estando en una situación crítica. Sea cual fuere el caso, sólo te costará 5 minutos al día.

Puede que suene a milagro, pero no te equivoques. No es nada fácil ser constante. Seguramente tú ya lo sabes. Y el compromiso de hacer este ejercicio todos los días, aunque sean solo 5 minutos, no lo debes tomar a la ligera. Cuando cojas el tranquillo te costará menos, pero no me gustaría que intentases poner en práctica este ejercicio pensando que será sencillo y que así cambiarás. No. El cambio cuesta. Romper malos hábitos o malas tendencias cuesta. Por eso es tan gratificante cuando se consigue.

¡Vamos a ello!

¿Por qué te va a encantar este ejercicio?

Primero de todo, porque cuando no sabes cómo cambiar, cuando estás perdido, enfocarte en lo que va bien y ser constante serán tu pequeño rayo de luz al que te aferres para ir mejorando y que al final esa luz domine todo el cielo.

No te preocupes si odias escribir, si ni siquiera te lo habías planteado. Aunque haya dicho antes que no es fácil establecer este hábito, una vez te sientes verás que completas el ejercicio en esos 5 minutos. Si no puedes separar 5 minutos al día para cambiar tu vida, entonces es que todavía no estás lo suficientemente mal para cambiarla. Vuelve a intentarlo cuando sientas que no puedes más y notes esa fuerza interior que te impulse.

Después de meses escribiendo, tendrás una perspectiva de tus avances que te hará reconocer todo lo que has cambiado. Eso te impulsará a seguir mejorando.

Cambiar

¿Cómo empezar a cambiar?

Aunque te consideres una persona ambiciosa, si has llegado aquí es porque te está costando implementar una serie de nuevos hábitos en tu vida. El sentido común no tiene nada que ver con la acción común.

Por ejemplo, el 44% de los médicos en Estados Unidos tiene sobrepeso. Podrías apostar que algo han debido de leer sobre los beneficios de hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada, ¿no? Leer un libro sobre boxeo, no te convierte en campeón de los pesos pesados. Por eso, lo que voy a recomendarte no es que leas el enésimo libro de autoayuda. Te voy a recomendar que pases a la acción. Pequeños pasos al inicio, pero acción al fin y al cabo.

5-Minute Journal

Vamos ya con el ejercicio. Te presento el 5 Minute Journal. Es un diario con cinco simples acciones para completar un ejercicio diario, que hay que realizar al inicio y final de cada día.

En 5 minutos al día puedes conseguir pasar de estar totalmente estancado y deprimido a visualizar el camino por el que seguir. Te va a dar claridad sobre por qué estás en esa situación. Hay mucho trabajo que hacer, tendrás que descubrir traumas pasados, repensar deseos y proyectos futuros. Pero ésta va a ser tu ancla de inicio. La que firmemente aferrada en la arena guiará tus siguientes pasos. Créeme.

No quiero aburrirte con la ciencia detrás de reflexionar como primera cosa que haces en la mañana y también al terminar el día. Solo te voy a decir esto: piensa que te levantas y, antes de abrir el email, leer los whatsapps y que tu cabeza empiece a darle vueltas a todo y entre en un estado de ansiedad y pesimismo, tienes la ocasión de levantarte, sentarte y escribir cosas que marquen el tono del día de una forma totalmente diferente.

¿Qué tengo que escribir?

Estas son las cinco cuestiones que tienes que responder.

Por la mañana

Tres cosas por las que estoy agradecido hoy

Pueden ser cosas abstractas, como tener salud, una familia que te quiere o más concretas, como pasear a tu perro por la mañana, el café que estás desayunando. Tim Ferriss, en Armas de Titanes, recomienda considerar cuatro categorías a la hora de responder: una relación que realmente te haya ayudado o que valores mucho; una oportunidad que tienes hoy; algo genial que pasó ayer, que experimentases o que vieses; algo simple cerca de ti o al alcance de tu vista (ésta última es una recomendación que le dio Tony Robbins). Ryan Holiday lo lleva un poco más lejos y recomienda agradecer, a veces, las cosas que no han salido bien, porque son las que nos hacen más fuertes. También lo recomienda Jocko Willink en este video. Reconoce que si algo no va bien, es una oportunidad para mejorar. Por ello, debes agradecerlo.

¿Qué hará que hoy sea un gran día?

Seguro que has experimentado alguna vez pensar en un coche y ver ese coche, de repente, cada dos por tres. O comprar unas zapatillas y comprobar que más gente las lleva. Estar enamorado y sentir que el mundo es maravilloso. Del mismo modo, cuando escribes “¿Qué hará que hoy sea un gran día?” estás influenciando tu cerebro para que altere su percepción de los acontecimientos que pasen, dando una mayor importancia al hecho de haber completado esas tareas que al resto de cosas que no te hayan podido gustar y hayan ocurrido también.

Escribe tres cosas sobre las que tengas control. Podrías poner que quieres un día soleado, pero no puedes decidir sobre ello. Así que escribe acciones específicas que dependan solo de ti y que hagan que el día valga la pena. Es tu turno, ¿cómo puede ser hoy un gran día?

Afirmaciones diarias

Una declaración de lo que quieres en tu vida.

Déjame que te cuente una pequeña historia. Un estudio de la Universidad de Yale que quería medir el efecto inductor en el cerebro, dividió a los empleados de varios hoteles en dos grupos. A un grupo se les informó de todo el ejercicio que estaban efectuando cada día, todas las calorías que quemaban, cómo usar la aspiradora es muy similar a un entrenamiento, etc. Al otro grupo no se le dijo nada.

Después de varias semanas, se reveló que el grupo al que se le había informado que su trabajo era muy similar a realizar ejercicio físico, había perdido peso. Increíblemente, estos empleados no habían hecho más trabajo o entrenado en comparación con el grupo de control. Esta es la fuerza que tiene tu cerebro y las afirmaciones.

Escribe lo que quieras conseguir, en lo que te quieres convertir, quién quieres ser. No menosprecies la efectividad de este ejercicio. Si Will Smith, Jim Carrey o Arnold Schwarzenegger lo usan, es por algo.

“Es la repetición de afirmaciones la que lleva a la creencia. Y, una vez esa creencia se convierte en una convicción profunda, empiezan a cambiar cosas”

Muhammad Ali

Por la noche

3 cosas increíbles que han sucedido hoy

Tanto Séneca como Marco Aurelio destacaban la importancia de reflexionar al final del día sobre los hechos acontecidos. Les servía para valorar lo bueno y prepararse para el futuro.

Entiendo que si quieres cambiar, escribir 3 cosas increíbles te suene desproporcionado. “Si mi vida es una puta mierda, ¿qué coño quieres que ponga aquí?”, estarás pensando. Te entiendo. Yo también he estado en ese punto. Lo que yo hacía, era rebajar la exigencia, al inicio. Empezar con algo simple: El camarero del bar en el que almuerzo ha recordado mi nombre. La persona con cuya mirada me he cruzado me ha sonreído. He leído una recomendación de un libro interesante que quiero comprar.

Verás que con la práctica, las cosas que escribes cada vez son más increíbles y, cuando eches la vista atrás, podrás comprobar todo lo que has cambiado.

¿Cómo podría haber hecho que el día de hoy fuese todavía mejor?

Esta sección es tu recordatorio personal de que tienes el poder de cambiar tu percepción de las cosas que te suceden (hola, estoicismo) e influir en tu futuro.

Imagina que entras en una cafetería y ves a una persona que te gusta pero no le dices nada. Podrías escribir en tu diario al final del día “la siguiente vez que vea a una persona que me guste, la saludaré”. Puedes escribir también el deseo de levantarte antes para no ir con prisas y estreses luego. O llamar a un amigo para ver cómo está. Tú mejor que nadie sabes qué poquito podrías añadir a un día para hacerlo todavía mejor. ¡Piénsalo y no dejes pasar la oportunidad al día siguiente!

En mi opinión, lo mejor que puedes hacer es comprar el libro directamente. Además de ser más sencillo que anotarlo en una libreta, contiene frases inspiradoras y retos semanales para ayudarte a cambiar todavía más y que te resulte más ameno y sencillo. Yo había usado este ejercicio en el pasado y, hasta que no compré el diario, no acabé de realizarlo de manera constante y ver los tremendos resultados que puede tener seguir este hábito.

Ejemplo de diario y respuestas

Resumen del ejercicio

Aquí tienes el resumen de las 5 preguntas/reflexiones que tiene que hacer a diario:

Por la mañana

Tres cosas por las que estoy agradecido hoy

1.
2.
3.

¿Qué hará que hoy sea un gran día?

1.
2.
3.

Afirmaciones diarias

Por la noche

3 cosas increíbles que han sucedido hoy

1.
2.
3.

¿Cómo podría haber hecho que el día de hoy fuese todavía mejor?

 

Eso es todo. Para empezar, te recomiendo que escribas en una hoja por qué es importante que empieces a realizar este ejercicio diario, qué recompensa te darás a ti mismo si escribes los primeros 5 días (y qué penalización si no lo haces) y qué medidas tomarás para asegurarte de que escribes cada día.
NOTA: si compras el diario, este ejercicio está incluido en sus páginas.

Como dice el famoso proverbio chino “un viaje de mil leguas empieza con un pequeño paso”. Si quieres cambiar, da este primer paso. No tienes nada que perder y sí toda una grandeza interior que desbloquear si consigues cambiar.

Como tú, a mí me ha costado mucho mejorar, dejar atrás malos hábitos y encontrar lo que quiero en la vida. Por eso, estoy aquí para escucharte si te entran dudas y animarte a seguir. Te entiendo, porque yo lo he vivido, y puedo ayudarte, si quieres. Ánimo y que consigas lo que buscas.

, ,

La importancia de estar agradecido

Esta semana he empezado un reto de 30 días de estoicismo. En el mismo, cada día hay que realizar un ejercicio concreto, inspirado en acciones y actitudes que los antiguos estoicos realizaban. Justo el de ayer trataba sobre sentirse agradecido. Si te interesa el resto, en mis stories de Instagram puedes ir viendo lo que hago cada día.

He escrito anteriormente sobre la importancia de parar durante un momento cada mañana y reflexionar sobre las cosas que agradeces en tu vida. En un post breve, te explicaré cómo funciona el “5-minute journal”, un ejercicio gracias al cual señalas 3 cosas cada día que te provocan gratitud. Cosas relacionadas con el trabajo o con tu vida personal. Tony Robbins, por ejemplo, sugiere añadir algo simple o que esté al alcance de tu vista. Un día soleado. El té que te estás tomando en ese momento.

Estar agradecido por lo bueno

Es realmente fácil estar agradecido por las cosas buenas. Que tu carrera laboral haya ido bien. Tener salud. Una casa. Ojo, no digo que no sea importante. Muchas veces vamos por la vida sin darnos cuenta lo afortunados que somos. Es importante recordarnos cada día que nuestra situación es buena. O que, como poco, podría ser mucho peor. Podrías haber perdido un ser querido. Podrías estar postrado en una cama en un hospital. Si no es el caso, no lo des por sentado. Agradece tu situación.

Pero lo que de verdad te cambia es agradecer las cosas malas también. ¿Cómo voy a agradecer una lesión? ¿Tiene algo de bueno un cáncer, te preguntarás? ¿Esperas que me alegre por un despido? Pues sí. Si quieres llegar a un nivel superior tienes que empezar a ver las cosas malas como algo positivo y estar agradecido por ellas. Como un momento de pausa, reflexión y mejora.

Estar agradecido por lo malo también

Hay una historia de Jocko Willink, ex-Navy Seal y prestigioso escritor y podcaster, que me gusta mucho.

Jocko Willink

Uno de sus subordinados se le acerca y le dice: “Jefe, tenemos este problema”. Jocko le mira y le dice: “BIEN”. Un día, un poco harto, el subordinado le dice “nos está pasando esto, pero ya sé lo que me vas a decir”. “¿Qué te voy a decir?”, le responde Jocko. “Vas a decir BIEN. Eso es lo que siempre dices. Cuando tenemos un problema, me miras y dices “BIEN”. Jocko, le mira y dice: “Pues sí. Cuando las cosas van mal, va a haber alguno bueno que extraer de ello. No te han promocionado. BIEN. Más tiempo para ser mejor. Nos han cancelado la misión. BIEN. Nos podemos centrar en otra. Te has lesionado. Te han vencido. BIEN. Has aprendido. Problemas inesperados. BIEN. Tenemos la oportunidad de encontrar una solución. Si puedes todavía decir la palabra BIEN, ¿sabes qué?, significa que sigues vivo. Que sigues respirando. Y si sigues respirando, todavía tienes fuego dentro de ti. Así que levántate. Quítate el polvo. Recárgate. Recalibra. Enchúfate y sal al ataque”.

Y todo esto lo digo porque en mi caso, me ha costado a veces reconocer todo lo bueno que han hecho mis padres por mí por creer que las cosas malas que ha habido hacían que lo bueno lo diese por sentado.

Culpar elegantemente

Tony Robbins, en el documental “No soy tu Gurú” dice: “Si vas a culpar a alguien por todo la mierda en tu vida, mejor que también les culpes por todo lo bueno. Si les vas a dar el mérito de todo lo que está jodido, entonces tienes que darles el mérito por todo lo que está genial. No digo que dejes de culpar. Digo que culpes elegantemente. Culpa inteligentemente. Culpa efectivamente. Culpa desde tu alma, no desde tu cabeza. Porque la vida no es tan simple, no es blanco y negro.”

Continúa contando su historia personal. “Mi madre me daba unas palizas enormes. Ella me amaba. Estaba muy asustada de que me fuese a ir de casa. Yo era su fuente de todo. La culpo por toda la belleza en mi vida. De tener la mujer que tengo en mi vida. Porque aprecio a mi mujer ya que sé lo que lo opuesto es. La culpo por mi capacidad de sentir y de que me importen los demás. La culpo de mi hambre insaciable para eliminar el sufrimiento de cualquier persona a la que pueda ayudar. Porque he sufrido mucho. Si ella hubiese sido la madre que yo hubiese querido, yo no sería el hombre que estoy orgulloso de ser.”

Por si lo estabas pensando, ¡no, mi madre no me daba palizas a mí!

Reconocer

Uniendo esta historia con mi vida, solo cuando vi este documental de Tony empecé a darme cuenta que tenía que estar agradecido por todo lo que me había sucedido. Lo bueno, por supuesto.

Agradecido

Lo podía dar por sentado antes, pero hoy en día estoy enormemente agradecido. He recibido una buena educación. Se me inculcó la pasión por leer, sin la cual no me habría desarrollado todo lo que me he desarrollado. Se me ha dado libertad para equivocarme, con escasos castigos. Para aprender mi camino. Y te puedo asegurar que me he caído miles de veces. Que he espabilado a base de hostias. Suspensos, accidentes, desamores, hasta una noche en el calabozo. Y siempre la respuesta fue amor incondicional y apoyo.

¡Gracias también por enseñarme lo que es el esfuerzo y el sacrificio desde una edad temprana! Empecé a trabajar con 18 años, para pagarme mis caprichos. Y mis padres me buscaron el mejor trabajo posible. Levantarme a las 5 de la mañana para coger un tren a las 6 y estar trabajando desde las 7 en una fábrica fue la mejor cura de humildad y enseñanza que un adolescente puede recibir. Aprender a no dar nada por sentado.

Estoy agradecido también por todo el dinero “invertido” en mí. Desde pagar algunos de mis viajes cuando el dinero que ganaba con mis trabajos mientras estaba en la universidad no me alcanzaba (viajaba demasiado…), hasta “prestarme” los primeros 10.000€ gracias a los cuales pude irme a vivir a Barcelona, ser socio de mi primera empresa y poder venderla luego. Siempre que he necesitado apoyo económico, he sabido que iban a estar ahí. Y están.

Agradeciendo lo malo en mi vida

Decía que es bueno agradecer las cosas positivas. Pero lo realmente importante, cuando se produjo un cambio en mi vida, fue cuando me di cuenta que todo lo malo era para estar doblemente agradecido.

A mi madre

Si no hubiese tenido esos incidentes con mi madre, no sería la persona que soy hoy. No tendría la compasión que tengo. Ni las ganas de ayudar a la gente a que supere sus traumas. No me conmovería cualquier escena de sufrimiento ni intentaría ayudar en la medida de lo posible a quien me lo pide. Ni sería capaz de empatizar con las personas a las que ayudo, a través del coaching, a cambiar sus vidas.

A mi padre

Mi padre siempre ha sido un poco maniático y perfeccionista. Si no me hubiese pegado eso, seguramente habría sufrido menos cuando las cosas no eran perfectas. Habría actuado más porque me habría paralizado menos la sensación de que algo que no estaba perfecto todavía no se podía lanzar o no se podía enseñar. Pero también habría dejado de aprender mucho antes. Me habría conformado más. No habría buscado llegar al límite y luego superarlo.

También me hizo sufrir mucho cuando le pregunté si era feliz y me respondió con una evasiva. No podía entender cómo alguien no era feliz, con todo lo que teníamos. Me producía tristeza y hasta llegué a pensar que no era feliz por mi culpa (las mentes de los niños son terribles…). Pero eso me ha servido para obsesionarme, literalmente, con buscar la felicidad. Entender cómo funciona y cómo son las personas felices. A qué se dedican. Averiguar cómo encontrar tu pasión. Estoy agradecido porque sin ese incidente, no habría emprendido ningún proyecto. No habría rechazado la comodidad de un buen sueldo y tener una empresa por la persecución de algo que, de verdad, me inspirase y apasionase.

Solo agradeciendo puedes dejar de culpar. Y cuando dejas de culpar, todo cambia. En mi caso cambió cuando, en vez de buscar culpables, aprendí a reconocer y estar agradecido por todo lo que me ha sucedido en la vida, bueno y malo. Solo en ese momento, comprendí que todas las cosas por las que he pasado me han servido para ser la persona que soy.

, ,

Estoicismo y cómo puede mejorar tu vida

Siendo este un blog de propósitos, hábitos y cómo dedicarte a lo que te apasiona, quizá suene extraño que vaya a hablar de filosofía. En concreto, de estoicismo. Pero si sigues leyendo entenderás por qué es algo extremadamente importante. Y está directamente relacionado con nuestro progreso en la vida y el trabajo para conseguir nuestras metas.

En mi último post, cuando hablaba de meditación mencionaba de pasada un libro, “The Obstacle is the Way” de Ryan Holiday, sobre el que voy a profundizar aquí. Si no leíste ese post, te recomiendo que lo hagas. Creo que una persona que dedica tiempo a meditar, a la vez que profundiza en las enseñanzas de los estoicos, puede alcanzar un dominio sobre su mente y sus actos tal que le permitan lograr sus propósitos y llegar, si no a una felicidad plena, a un estado bastante cercano.

¿Por qué hablo sobre filosofía y estoicismo?

Decía Thoreau que “ser un filósofo no es simplemente tener pensamientos ingeniosos, no es siquiera fundar una escuela… es resolver algunos de los problemas de la vida, no solo teóricamente, sino prácticamente.”

El estoicismo es la corriente filosófica más práctica de todas y ha sido seguida, desde que fue fundada por Zenón de Citio alrededor del 300ac, por miles de personalidades. Catón, Epicteto, Séneca o Marco Aurelio, por ejemplo. Pero también el recientemente fallecido senador John McCain por usar un ejemplo actual.

John McCain fue capturado por el Vietcong y torturado. Le ofrecieron ser liberado y volver a casa, con la intención de que ese hecho manchase su reputación y la de toda su familia y supusiese una humillación para Estados Unidos. Pero McCain la rechazó y prefirió ser torturado. Lo hizo, no solo por eso, sino porque en su rango de oficial, entendió que era la manera de dar ejemplo y ayudar a sus compañeros.

En la raíz de esta corriente de pensamiento hay una manera muy simple de vivir, que no fácil. Asume los obstáculos en tu vida y conviértelos en ventajas, controla lo que puedes controlar y acepta lo que no. Así resume Ryan Holiday, el autor mencionado al principio, lo que significa esta corriente en su primera lección de Daily Stoic, una newsletter con lecciones diarias que te recomiendo seguir si quieres aprender más.

Estoicismo

Convertir las adversidades en nuestra ventaja

Pero, ¿cómo se consigue convertir las adversidades en algo que juegue a nuestro favor? ¿Cómo no tener en cuenta las desdichas que nos suceden o que, al menos, no nos impidan seguir avanzando?

Si seguimos los ejemplos de aquellos ‘rara avis’ que, no solo tenían lo necesario, sino que encima disfrutaban y mejoraban con cada contratiempo, podemos encontrar la respuesta. Estas personas son conscientes de que las adversidades los hacían mejores de lo que habrían sido sin ellas.

En “The Obstacle is The Way”, Holiday señala que para superar los obstáculos se requiere entender y dominar tres disciplinas. Las tres están interconectadas y son contingentes: Percepción, Acción y Voluntad. A continuación te explicaré cómo propone conseguirlo.

Toda superación de un obstáculo, comienza por cómo lo vemos y cómo lo percibimos. Después, siguen nuestras acciones para convertir ese aparente impedimento en una oportunidad. Finalmente, cultivando una voluntad interior podemos soportar cualquier dificultad o derrota temporal.

La disciplina de la Percepción

John D. Rockefeller empezó a trabajar en Cleveland como contable con 16 años. Como aspiraba a ser inversor, ahorraba concienzudamente gran parte de los 50 centavos al día que ganaba. Dos años después, una de las peores crisis financieras conocidas hasta entonces, la de 1857, sacudió Cleveland especialmente fuerte. Rockefeller, un jovencillo, podría haberse asustado. Podría haber decidido buscar otra profesión más segura. En vez de eso, decidió mantener la cabeza fría, aunque estuviese perdiendo hasta la camisa. Comprobó, además, que el resto de gente no solo perdía dinero sino también la cabeza y tomaba decisiones estúpidas. Esa valiosa y temprana lección, la aplicó luego cuando sus negocios crecían de manera exponencial. Durante las sucesivas crisis que se dieron aprovechó para ampliar sus empresas.

Como señala Ryan Holiday:

“Vas a encontrar obstáculos en tu vida – justos e injustos. Y vas a descubrir, una y otra vez, que lo que importa no son los obstáculos en sí, sino cómo los vemos, cómo reaccionamos ante ellos y si mantenemos la calma. Aprenderás que esta reacción determinará lo capaz que serás de superarlos. O, incluso, de progresar y crecer gracias a ellos. Donde una persona ve una crisis, otra puede ver una oportunidad. Donde una está cegada por el éxito, otra ve la realidad con inflexible objetividad. Donde una pierde el control de sus emociones, otra puede mantenerse en calma. Desesperación, desesperanza, miedo, impotencia; estas reacciones dependen de nuestra percepción. Tienes que darte cuenta: Nada nos hace sentirnos de esa manera; elegimos sucumbir a esos sentimientos. O, como Rockefeller, no sucumbir.”

La disciplina de la percepción, para mí, se resume en la famosa plegaria de la Serenidad:

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.”

Accion

La disciplina de la Acción

No había mucha evidencia para afirmar que Demóstenes se iba a convertir en el orador más grande de Atenas, incluso de la historia. Nació débil, enfermo y con problemas para hablar. A los 7 años perdió a su padre.  Sus tutores robaron su cuantiosa herencia y no pudo disfrutar de una correcta educación, como estaba previsto. Desprovisto de todo, injustamente, Demóstenes decidió no abandonarse. En su mente, tenía la imagen de un potente orador ateniense que era capaz de cautivar a todo el mundo con sus palabras.

Empujado por esa visión, empezó a practicar extraños ejercicios. Se metía piedras en la boca y practicaba hablar en público con ellas. Ensayaba en días de mucho viento o mientras subía colinas empinadas. Aprendió a dar discursos enteros con una sola respiración. Se rapó la mitad de la cabeza para que le diese vergüenza salir de casa y así seguir practicando.

Todo esto lo hizo para, cuando consideró que había alcanzado un nivel óptimo, pelear ante un tribunal contra quienes le habían robado. Ganó el juicio, aunque recuperó solo una pequeña parte de su fortuna. Pero lo más importante, consiguió el respeto de sus conciudadanos. Cada discurso que daba era seguido con atención. Así, se convirtió en la voz de Atenas y su principal consejero.

Una vez le preguntaron cuáles son los tres rasgos más importantes de un orador y él respondió: “Acción, acción, acción”.

“En la vida, todos nos hemos encontrado con problemas. Hemos podido definir acciones y soluciones. Pero, pasado un tiempo, el problema sigue ahí. Incluso peor todavía. Como si pensáramos que pudiese desaparecer por sí mismo. Todos lo hemos hecho: nos decimos ‘estoy tan cansado, abrumado, ocupado, estresado’ ¿Y qué hacemos al respecto? ”.

Hay gente que decide pasar a la acción

Pero hay gente que convierte toda esa mierda en algo grande. Muchos ejemplos de ello. Ya tengan discapacidades físicas, sea por discriminación racial, o sean peleas desiguales. La historia está llena de ejemplos de personas que, sin importar la condición previa de la que partían, decidieron desafiar las probabilidades y pasar a la acción.

No estoy diciendo que no te puedas quejar. Que no puedas maldecir tu suerte o pensar que lo que te sucede es una putada. Por supuesto que puedes. Simplemente, no dediques más tiempo del necesario a ello. Reconoce lo que te sucede y vuelve a trabajar para superarlo. Porque cada obstáculo que superas te hace más fuerte y más capaz de superar los siguientes.

Nadie va a venir a salvarte. Si quieres llegar donde te has propuesto, donde sueñas, solo hay un camino. “Enfrentarse a los problemas con las acciones correctas”.

Voluntad

La disciplina de la Voluntad

“¿Qué es la voluntad? La voluntad es nuestro poder interior, que nunca puede ser afectado por el mundo exterior. Es nuestro as en la manga. Tenemos que prepararnos para la adversidad y la confusión. Tenemos que aprender el arte de la aquiescencia y ser alegres incluso en los momentos más oscuros. La voluntad verdadera se basa en humildad, resiliencia y flexibilidad.”

Si hay tres cosas que se pueden destacar de esta última disciplina, son las siguientes: el arte de la aquiescencia, ser perseverante y meditar sobre tu propia mortalidad.

El Arte de la Aquiescencia

Cuando Phil Jackson, uno de los mejores entrenadores de la NBA, tuvo que operarse de una lesión crónica en la cadera. Esta operación limitó sus movimientos a lo largo de la banda y las indicaciones que daba a sus jugadores. En su lugar, tuvo que pasar la mayor parte del tiempo sentado en el banquillo. Esta lesión, al principio, pensó que disminuiría sus dotes de liderazgo y su capacidad como entrenador. En realidad, sentarse en el banquillo le dio más autoridad. Descubrió cómo hacerse oír, sin ser tan dominante y controlador como había sido en el pasado.

“Pero, para poder disfrutar de estos beneficios inesperados, tenemos que ser capaces de aceptar los costes inesperados también. Por desgracia, muchas veces somos demasiado codiciosos como para hacer esto. Pensamos cuánto mejor podría ser una determinada situación. Rara vez nos paramos a pensar lo mala que todavía podría ser.

Porque, no lo olvides, las cosas siempre pueden ser peores. Sin querer ser simple, la siguiente vez que pierdas dinero, recuerda que podrías haber perdido un amigo. Cuando pierdas un trabajo, piensa que podrías haber perdido una extremidad. Si te han quitado la casa, podría haber sido peor y podrías haber perdido todo.

Y, sin embargo, nos quejamos de lo que no tenemos o lo que hemos perdido. No podemos apreciar lo que tenemos.”

Perseverancia

Cuando la vida nos pone un problema delante y somos capaces de superarlo, se podría decir que hemos actuado con persistencia. No nos hemos dejado estar, hemos trabajado duro. Sin embargo, como dice un proverbio Haitiano, ‘detrás de las montañas, hay más montañas’. Nuevos obstáculos vendrán y hace falta lo que Holiday describe como “lo que sucede no solo en el primer asalto, sino en el segundo y en los sucesivos asaltos. En la pelea después de esa pelea. Y luego en la pelea posterior.”

“Lo bueno de la perseverancia es que no puede ser frenado por nada aparte de la muerte. Nuestras acciones pueden ser restringidas, pero nuestra voluntad no. Nuestros planes, incluso nuestros cuerpos, pueden fallar. ¿pero creer en nosotros mismos? No importa cuántas veces nos rechacen, cuánto retrocedamos, conservamos el poder de decidir intentarlo una vez más. O intentar un camino distinto. O, como mínimo, aceptar esa realidad y buscar una meta diferente. La determinación, si te paras a pensarlo, es invencible.”

Memento mori

Ya escribí un post dedicado a este punto, pero está bien recordarlo como un componente más a la hora de forjar tu voluntad superior. Cuando hablo sobre la muerte y tenerla presente, la gente prefiere que cambie de tema. Es mejor no pensar en ella, como si nunca fuese a suceder. Tratamos de olvidar cómo de frágil y cambiante es la vida.

Pero reflexionar sobre la muerte y tenerla presente no es algo malo y tétrico. Debería crear una perspectiva real de lo que somos y una sensación de urgencia por conseguir lo que queremos en la vida. Por ser el tipo de personas que deseamos ser. No pensar que habrá tiempo para hacerlo más adelante. Sentirnos empujados a actuar ya. No tiene que deprimirnos. Tiene que darnos más fuerzas.

Como dice Steve Jobs: ‘Recordar cada día que vas a morir es la mejor manera que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para que no escuches y sigues a tu corazón’.

Conclusión

En definitiva, esta guía resumida de disciplinas que tienes que conquistar y que Ryan Holiday explica mucho más en detalle y con más ejemplos históricos en su libro (por si no había quedado claro, recomiendo mucho su lectura), puede ser la manera moderna de acercarnos al estoicismo. De dominarnos a nosotros mismos y, gracias a ello, conseguir lo que nos propongamos.

Es un trabajo que dura toda una vida, pero tener a tu lado la compañía y enseñanzas de gente que lo ha logrado, para poder guiarte en los momentos más difíciles y no perder la cabeza cuando todo venga de cara, ayuda mucho.

, ,

La historia de Medio Hombre y la Perseverancia (Parte 1)

La perseverancia es una de las cualidades menos comunes y siempre presente en todos los personajes que, de alguna manera u otra, han conseguido figurar en los libros de historia. No es ajeno a ella Blas de Lezo.

Mucho se han narrado sus victorias, sobre todo en los últimos tiempos. En este post, quiero darle un enfoque distinto para analizar mejor a la persona y su manera de pensar y actuar. Pero antes de poder desarrollar la perseverancia, una persona tiene que conocer y aprender otras disciplinas.

La perseverancia

La importancia de la percepción

Ryan Holiday tiene un espectacular libro llamado “El obstáculo es el camino” en el que analiza las tres disciplinas que toda persona debería dominar si aspira a ser la mejor versión de sí mismo. La primera de ellas es la disciplina de la percepción.

La percepción es la historia que uno se cuenta a sí mismo sobre un hecho objetivo concreto. ¿A qué me refiero? Una situación, siempre tiene dos puntos de vista. Lo que es, que es innegable y sería visto por todo el mundo de la misma manera. Por ejemplo, el tráfico cuando entras en el centro de tu ciudad. Si una persona lo observa de fuera, ve que hay tráfico. La persona que está en el coche una hora intentando llegar a su casa, califica esta situación de igual forma. Ahora bien, la transeúnte que no está inmerso en la cola de coches, puede opinar que es un caos, pero no le afecta lo más mínimo. Mientras que el conductor puede estar atacado de los nervios. Esa es la parte subjetiva del hecho y está totalmente creada en nuestra mente.

Controlar las emociones

Sirva este pequeño ejemplo para ilustrar la primera de las virtudes de Blas de Lezo y es la de dominar su mente para ser capaz de alterar su percepción y dominar sus impulsos. Cuando tenía solo 15 años, participó en la batalla de Vélez-Málaga. Al poco de comenzar la contienda, tuvo la mala fortuna de recibir un impacto de bala de cañón en su pierna izquierda.

Las crónicas de la época narran que se le amputó la pierna por debajo de la rodilla, sin anestesia, y que el joven guardiamarina ni se quejó durante la operación. Una de las cualidades de la disciplina de la percepción es ser capaz de controlar las emociones, y a fe cierta que Blas de Lezo fue capaz, durante toda su vida y empezando a temprana edad. Posteriormente, perdería un ojo en la defensa de Tolón y el antebrazo derecho en otro de los muchos combates navales que libró.

Pasar a la acción

Evidentemente, a Blas de Lezo no le dieron unas buenas cartas con las que jugar a lo largo de su vida. Pero, ¿qué hizo él? ¿Pasó? Ni mucho menos. Decidió jugar con lo que tenía. Y este es la segunda disciplina que menciona Holiday,  y que también nuestro marino, ya convertido en capitán, dominaba: la acción.

Fruto de su actuación en la batalla de Vélez anteriormente mencionada, se le ofreció ser asistente de Cámara de Felipe V, puesto que rechazó. Habría sido la opción fácil, dadas sus circunstancias. Viniendo de familia de marinos, él aspiraba a convertirse en comandante.

Pese a los impedimentos (manco, tuerto, cojo), no permitió en ningún momento que eso le frenase. En 1712, se le nombró ya capitán de navío, gracias a las menciones favorables del Almirante Andrés de Pes. Participó en el asedio a Barcelona, asedio de Mallorca, escolta a barcos mercantes que iban a las Américas y también en el combate de la piratería y el corso en las aguas del Atlántico y el Caribe.

Pasar a la acción

Lanza la ofensiva

Allí fue donde su carrera comienza a ser noticiable y valorada por sus superiores.  Fue nombrado General de la Armada de Su católica Majestad y Jefe de la Escuadra de los Mares del Sur en 1723. Al principio, era una pequeña flota.

Con esa pequeña escuadra, formada por tres navíos, se lanza a patrullar el Pacífico. Pronto se encontrarán con cinco navíos holandeses mejor artillados. Lezo ordena enfilar la proa hacia el enemigo para abordarlo. Éste reacciona organizadamente y frustra su intento. El marino español responde ágilmente ordenando concentrar el fuego contra la mayor embarcación enemiga, el Vlissingen (58 cañones). Tal fue el castigo que consiguió derribarle el palo mayor. Gracias a ello consiguió que se rindiese y puso en fuga al resto de la flota. En otra salida posterior se lanzaría sobre seis navíos de guerra ingleses rindiendo a todos ellos, uniendo tres a su escuadra.

Canaliza la energía

Así, Lezo consiguió formar una armada más que suficiente para proteger las costas peruanas. Sin embargo, el nuevo Virrey, que había tomado posesión de su cargo hacía dos años, la desguazó e intentó colocar en la armada a amigos y familiares. Esto provocó el enfrentamiento con Lezo. En ese momento, podía haber optado por quedarse como estaba, pero inconformista y hombre de acción como era, decidió solicitar su retirada temporal.

“Toda persona puede amoldarse y adaptarse. La mente se amolda y convierte para los propios propósitos el obstáculo a la acción. El impedimento a la acción, promueve la acción. Lo que se interpone en el camino, se convierte en el camino”. Cita Ryan Holiday esta frase atribuida a Marco Aurelio y que aplica a Lezo a la perfección.

Visto que el enfrentamiento con el Virrey tenía mala pinta, volvió a España. Consiguió, tras un tiempo inactivo, que se le nombrase jefe de la escuadra Naval del Mediterráneo. Allí lideró la recuperación de dos millones de pesos que adeudaba Génova, entrando en el puerto de la ciudad con 6 buques. Apuntó al palacio ducal y amenazó con disparar si, pasadas 24 horas, no había recibido el dinero. Lo recibió y entrego a quien era debido.

También comandó la flota que socorrió a la ciudad de Orán. Pese al acoso de nueve galeras argelinas, fue capaz de abastecer a la guarnición y lograr que las galeras se retirasen. No contento con ello, decidió perseguirlas. Localizó a la nave capitana, que rauda navegó buscando refugio en la bahía de Mostagán. Pero Lezo no se arredró. Entró en la bahía tras la nave argelina despreciando el fuego de los fuertes. Logró poner en fuga una galeaza que surgió inesperadamente para auxiliar a la galera. Abordó ésta, la incendió y, a continuación, destruyó los castillos.

Descubre la perseverancia de Medio Hombre

Parece de película la historia de Blas de Lezo y las enseñanzas estoicas que transmite, ¿no? Pues la semana que viene conocerás el final, todavía más sorprendente y didáctico. Con perseverancia, se pueden conseguir grandes cosas, aún en circunstancias muy desfavorables.

,

El hombre sin rumbo

Una fría mañana de invierno un hombre pasea dubitativo por la vacía calle que une las plazas de la Reina y de la Virgen. Sus pasos resuenan. Su cuerpo, envuelto por una larga gabardina en cuyo borde superior hunde la cara para protegerse de la brisa helada. No sabe a dónde se dirige, porque es el hombre sin rumbo. El hombre sin rumbo es un holandés errante moderno. Solo sabe vagar pero, como no conoce su destino, ese vagar se convierte en interminable. Qué desdichada la vida del hombre sin rumbo.

Tanto más porque nadie nunca le enseñó cómo poder encontrarlo. Nunca nadie le hizo de sextante o le mostró cómo guiarse con la luz de las estrellas. O nunca intentó aprender por sí mismo. En esta fría mañana de invierno todavía lejos de asomar el sol quizá esas estrellas le servirían de guía. Le podrían ayudar a conocer su destino. En el fondo, él quiere encontrar su camino, aunque el dolor que siente todavía no es lo suficientemente grande para empujarle a hacerlo.

El hombre sin rumbo

Contempla como nuevos los mismos ligares que ha visitado una y otra vez, solo porque la gente que hay en ellos cada vez es distinta. Le gustaba moverse. A veces, le sigue gustando. Otras, pierde la ilusión y hasta deja de contemplar. Se abstrae. Solo actúa como un autómata. Pierna izquierda arriba, hacia delante, apoyar. Pierna derecha arriba, hacia delante, apoyar. Cuando recupera la consciencia de dónde se encuentra, ve que ha cruzado la plaza entera. Decide desandar el camino. Desandarlo es como dejar todo como estaba. Como sincronizarlo con el universo y pedirle que, por favor, no se lo tenga en cuenta. Lo que no sabe el hombre sin rumbo es que dejar todo igual hace que nada cambie y eso le condena a errar.

El amanecer cercano va animando a la gente a salir de sus casas y él decide volver, esta vez consciente, quitando el piloto automático, al lugar del que salió. Entonces, se cruza con una mujer somnolienta, a juzgar por su semblante. Sin saber porqué, él se detiene, en la lejanía, y la contempla.

El hombre sin rumbo observa cómo ella abre una gran caja y extrae de ella un traje de novia. Saca también unos cartones pequeños, que harán las veces de pedestal y unas pinturas, con las que se pinta la cara de blanco. Como encerrado dentro de su campo magnético, contempla absorto la escena. La transformación de la mujer somnolienta en la bella novia blanca.

La novia blanca

Se pregunta si alguna vez en su vagar interminable pasó por ahí y la vio. No lo recuerda. Se habría percatado, se dice. Ese pálpito que ha sentido al verla por primera vez, lo habría tenido en otra ocasión… y se acordaría. Seguro que se habría fijado, se reafirma. Pero el hombre sin rostro se equivoca. Muchas veces pasó por ahí y la miró sin verla. Como todos, muchas veces caminó totalmente entregado a sus pensamientos. Pasado. Futuro. Desdichas. Y no se permitía contemplar la belleza que tenía enfrente.

Desde su trinchera en la esquina de la plaza, sigue contemplando la escena. La novia blanca ha finalizado su operación de maquillaje y se encarama a su pedestal. Tiene un clavel amarillo en su mano. Adopta una postura hierática y sujeta la flor con la mano a un lado. Los primeros transeúntes la miran, algunos de reojo, mientras devuelven su vista al móvil, otros más fijamente. Ninguno se para. Parece que todos van con prisa a esa hora.

El hombre sin rumbo, no. Decide acercarse y la mira a los ojos. Los ojos de la novia blanca, sin apenas moverse, casi por el rabillo, se posan en él y le dicen ´hola´.

  • Hola – responde él con los suyos.

Se quedan un rato así, observándose. De repente, él se da cuenta que hay un sombrero a los pies de las cajas. Echa su mano al bolsillo, saca una moneda y la deposita allí. La novia blanca sale de su parálisis. Hace una mueca. Primero, sorpresa.  Agradecimiento después. Gira la cabeza para mirarle de frente y extiende la mano, ofreciendo la flor.

Éste, sorprendido, la mira a su vez. Sin embargo, no coge la flor. Agacha la cabeza, triste, y reanuda su camino hacia ninguna parte.

, , ,

¿Quieres cambiar de vida? Sigue estos 5 pasos

¿Cuántas veces has deseado que tu vida fuese distinta? ¿Cuántas veces has soñado con dedicarte a esa cosa que te apasiona? ¿Por qué no lo has intentado?

Elizabeth Kübler-Ross fue una doctora experta en acompañar a enfermos terminales. En las muchas horas que pasó acompañándoles y escuchándoles, observó que había varios denominadores comunes en lo que expresaban. El que viene al caso es: la gente a punto de morir se arrepentía, no de sus errores, sino, sobre todo, de las cosas que no había hecho.

Ya ves, cuando una persona nota que está llegando su final y echa la vista atrás, suele arrepentirse de cosas que no intentó en su día. ¿Quieres que eso te suceda a ti? Vivimos pensando que nos queda mucho para ese día. Lo cierto es que no tenemos ni idea. Damos por sentado muchas cosas. Hasta que dejamos de tenerlas. Salud, pareja, dinero.

Si quieres lograr resultados distintos, decía Einstein, no hagas siempre lo mismo.

Para cambiar de vida, has de cambiar tu mentalidad y también las acciones de tu día a día. Seguro que has leído historias de superación de gente. Aquellos que pasaron de tener un trabajo mediocre a dedicarse a algo que les llena. Se les ve felices en fotos. Si se lee una entrevista suya destilan pasión por lo que hacen.

Pero, ¿cómo han conseguido cambiar su vida?

Para el ojo de la persona que no desea profundizar, todo parece cuestión de suerte. Se levantaron un día y, voilà, ya sabían cómo reorientar sus vidas. Nada más lejos de la realidad. La gente que toma las riendas de sus vidas, tiene unos rasgos comunes, unos patrones que siguen y que les llevan por el camino que creen correcto. Haz estas cosas que voy a listar a continuación, y podrás ser uno de ellos.

Cambia tu vida

Cambia tus hábitos

Sam Ovens era un trabajador normal y corriente de Vodafone en Nueva Zelanda, hasta que un día decidió dejar el trabajo, encerrarse en el garaje de sus padres y montar su propio negocio. Por el camino, dejo hábitos que le perjudicaban y se centró únicamente en lo que le aportaba valor a su negocio. Quizá él sea muy radical en su enfoque, pero los resultados hablan por sí solos: Pasó de tener 500$ neozelandeses en su cuenta corriente a vivir en Manhattan y ser nombrado por Forbes como una de las personas menores de 30 años más influyentes. Su fortuna ronda los 65M$ hoy en día y no para de crecer.

Como ves, la gente exitosa, antes de serlo, tenía hábitos que actuaban como una cadena atada a su pierna, en vez de como alas que les propulsaban. Dormir poco, alimentarse mal, salir por las noches, dedicar mucho tiempo a redes sociales o ver series, malas compañías.

Si no estás contento con tu vida actual, si quieres cambiar, lo primero es evaluar qué hábitos te están frenando. Empieza por cambiarlos y verás cómo tendrás energía para afrontar nuevos retos. Mi consejo: comienza por tu cuerpo. Aliméntate bien, haz deporte, duerme 7-8 horas. Con un cuerpo energizado, es mucho más fácil lanzarte a nuevas aventuras, porque te sientes más capaz de todo.

Ponte objetivos y aprende a organizarte

Otra de las claves para mejorar tu vida es la motivación. Si no tienes un porqué, nunca encontrarás cómo llevarlo a cabo. Por eso, lo primero de todo es saber qué quieres conseguir y por qué quieres conseguirlo. Ponte objetivos. Establece una dirección en la que quieres avanzar.

Si quieres orientación sobre cómo fijar objetivos que sean realistas y que puedas conseguir, puedes leer este post.

Una vez tienes claros los objetivos, apárcalos y céntrate en el proceso para conseguirlos. En lo que vas a hacer cada día. Planifica tus semanas a conciencia y especifica el tiempo, bloqueado en tu agenda, en que vas a trabajar para construir tu nuevo yo.

Como dice Tony Robbins:

Si hablas de ello es un sueño

Si lo visualizas es apasionante

Si lo planeas es posible

pero cuando lo programas en tu calendario es real

 

Abraza los obstáculos

No pienses que cambiar va a ser fácil. Todo lo contrario. Si crees que va a ser un camino de rosas, lo único que conseguirás es darte una hostia muy grande y reducir tu autoestima. Para eso, mejor que sigas con tu vida actual.

Sin embargo, si comienzas sabiendo que tendrás impedimentos y estás preparado para afrontar lo que se ponga por delante, las probabilidades de éxito son mucho mayores. Déjate de esa mierda positivista de “todo va a salir bien”. No es malo ser positivo de vez en cuando, seguro que te empuja a pasar a la acción. Pero caer en un excesivo positivismo y no pensar cómo actuarás cuando se presente ese primer obstáculo es uno de los fallos más comunes.

Crea nuevas relaciones con gente con intereses similares

Ya sabes que vas a encontrar obstáculos por el camino. Por eso, entrar en contacto con gente que ha pasado o está pasando por lo mismo que tú, te servirá de apoyo. Podrás compartir experiencias y métodos o rutinas que han servido a otros para superar esos baches.

Compartir las experiencias con esa gente y que te cuenten cómo ellos lo han superado, es una genial manera de no desfallecer. Te demuestra que, con esfuerzo y una dirección clara, se pueden conseguir las cosas. Y te ayudará a no abandonar a las primeras de cambio.

Aléjate de amistades que no estén alineadas con el nuevo yo que quieres crear

Cuando uno está haciendo un cambio importante en su vida, lo que necesita es rodearse de gente que sume, que apoye esos cambios.

No digo que no venga bien poner un poco en perspectiva lo que quieres empezar, compartiéndolo con amigos para ver qué opinión tienen. Recibir feedback puede ayudar. A lo que me refiero es a alejarse de gente que ponga en duda constantemente lo que vas a hacer, que intente frenar el cambio. Esa gente no la quieres en tu vida en cuanto empieces a diseñar tu nuevo yo.

Jim Rohn decía que eres la media de las 5 personas con las que más tiempo pasas. Analiza eso. ¿Quieres ser esa media o aspiras a una media mejor? Pues ya sabes lo que hay que hacer. Une el punto anterior y éste y… ¡eleva tu media!

, ,

3 técnicas para gestionar el estrés

No me voy a extender aquí sobre los perjuicios que el estrés y la ansiedad tienen en tu salud. Si sufres uno o los dos, lo sabes de sobra. Dolor de cervicales, irritabilidad, sueño irregular y poco reparador… ¡Qué te voy a contar!

Si estás leyendo esto es porque quieres conocer esas técnicas que puedes usar para minimizar sus efectos o, incluso, anularlos. Quieres ser el dueño de tu vida y sentir que haces las cosas que quieres y cuando quieres y no que otros tienen el timón y te dirigen. Es posible que este camino te lleve a tomar decisiones drásticas pero no temas, no voy a empezar diciendo que cambies de trabajo. Hay muchas cosas que se pueden hacer antes.

Gestionar el estrés

Gestionar el estrés

Gestionar el estrés y cambiar no es cuestión de positivismo. No va de pensar “todo va a salir bien”, cerrar los ojos y no actuar. ¡No! Va de ser creativo y oportunista y aprovechar estas crisis para nuestro beneficio. Ya lo he repetido en numerosas ocasiones en este blog, pero no me canso de decirlo: la vida nos sucede para nosotros, no a nosotros. Todo lo que te pasa tiene una razón de ser. Abraza esos obstáculos que se te presentan. ¿Suena a locura? En absoluto. Si no estás creciendo, estás muriendo. ¿Y qué mejor oportunidad para probarte a ti mismo y crecer que ésta?

Karl Pillemer es un profesor de desarrollo humano en la Universidad de Cornell. En 2004, empezó “El Proyecto Legado”, cuando comenzó a recolectar los consejos prácticos que las personas mayores de Estados Unidos podían dar sobre la vida. Uno de los temas que más se repetía entre todos los entrevistados era que, si pudieran cambiar algo de su vida, sería no preocuparse tanto. Como decía el filósofo Michel de Montaigne:

Mi vida ha estado llena de terribles desgracias la mayoría de las cuales jamás sucedieron

Si bien estos contenidos formarán parte de un curso mucho más extenso que estoy elaborando y del que te puedo informar si tienes interés, me gustaría dejarte tres técnicas probadas que te pueden ayudar:

Ejercicio de respiración

Cuando se dé una situación que te genera mucho estrés, para un segundo, busca un sitio tranquilo y realiza éste ejercicio. Durante un minuto, concéntrate en tu respiración. Inspira durante seis segundos, contándolos. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Y ahora expira durante otros seis segundos. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Repite el ciclo cinco o seis veces.

Pensamientos ancla

Un pensamiento ancla es algo por lo que te sientes realmente entusiasmado y que vas a hacer en un futuro inmediato. Puede ser ir a ver el partido de tu hijo. Salir a correr por el monte. El nuevo coche que te vas a comprar. Lo que sea que realmente te motive.

Los síntomas del estrés y la ansiedad son los mismos que los de la excitación. Estado de excitación física, el corazón empieza a latir más rápido, el cortisol se dispara y tu cuerpo se prepara para la acción.

Cuando reconozcas estos síntomas, debes hacer lo siguiente:

  1. Reconoce tu estado
  2. Respira profundo unas cuantas veces
  3. Visualiza tu pensamiento ancla en tu mente y céntrate en él
  4. Cuéntate por qué te sientes tan entusiasmado acerca de tu pensamiento ancla.

Esta técnica es realmente válida para aquellos momentos en los que los pensamientos negativos empiezan a dominar también tu cuerpo y no solo tu mente y el estrés pasa a ser ansiedad. Si no frenas ese estado de ansiedad, si dejas que los pensamientos sobre lo que está pasando se extiendan, estarás escalando la situación. Actúa antes de que vaya a más.

Pensamientos ancla

Monitorización abierta

La última de las técnicas que quiero explicarte es la de darse cuenta de las sensaciones que te están viniendo a la mente y etiquetarlas. Si notas que una acción de tu jefe o de un compañero, o de tu pareja,  te está poniendo en una situación de estrés o te está enfadando, haz lo siguiente:

  1. Reconoce el sentimiento, pensamiento. Reconoce la sensación en el cuerpo. Puede ser en el corazón, en el pecho, en el estómago.
  2. Deja que la atención de tu mente se mueva donde ella quiera. Observa pero no juzgues.
  3. Dale un nombre.

En esta técnica, es importante ceñirse a estos tres pasos. No juzgues ese sentimiento ni añadas nada a la situación. Simplemente limítate a reconocerlo, ver dónde se refleja en tu cuerpo y dale un nombre. Esta técnica es muy útil para ganar claridad cuando estés confundido, cuando te enfrentes a conflictos o a decisiones complicadas.

¡Ya verás como, si usas estas técnicas, mejorará tu control del estrés!

, , ,

El proceso para conseguir lo que te propongas

Nick Saban es probablemente uno de los entrenadores más exitosos de toda la historia del fútbol americano universitario en Estados Unidos. Pero lo que lo ha hecho grande no son únicamente las victorias, sino “el proceso” para llegar a ellas. Sin lugar a dudas, lo último es la causa de lo primero.

Cuando empezó a entrenar sus primeros equipos, se le reconoció como un coach capaz de dar la vuelta a las situaciones con facilidad. Capaz de coger un equipo con mala dinámica y convertirlo en ganador. Aunque no lograse conquistar campeonatos, los hacía avanzar a las rondas finales. Pero su filosofía se elevó a un nivel superior cuando comenzó a entrenar a Alabama.

Cinco campeonatos nacionales en nueve años dan fe de que ahí hay un importante trabajo detrás. Es relevante destacar que, en el deporte universitario, los equipos cambian drásticamente de año en año. Jugadores que pasan a ser profesionales, nuevos novatos que entran a la universidad. Todo ello, además, lidiando con chavales de 18 a 22 años que todavía están madurando quiénes son y qué quieren ser.

Céntrate en el proceso

¿En qué consiste el proceso?

Aunque él mismo no usa esa denominación prácticamente nunca, todos sus asistentes y jugadores la tienen marcada a fuego en sus mentes. Domina su día a día y cualquier acción que realizan. Saban la resume así:

“No pienses en ganar el campeonato de la conferencia sureste. No pienses en ganar el campeonato nacional. Piensa en lo que tienes que hacer en este ejercicio, en esta jugada, en este preciso momento. Ésto es el proceso: Pensar qué podemos hacer hoy, la tarea que nos ocupa.”

¿Cuántas veces estamos pensando en la meta y, dada la magnitud de la misma, nos sobreviene el inmovilismo? ¡Es totalmente normal! Cuando eres alguien que quiere conseguir grandes cosas, pensar en el resultado final es abrumador y, muchas veces, paralizante. Por eso, la filosofía que sugiere Saban y que han aplicado después de él no solo entrenadores de fútbol americano y otros deportes, sino también ejecutivos de grandes multinacionales, es exitoso.
Un claro ejemplo deportivo en España es el Atlético de Madrid del “Cholo” Simeone y su filosofía del “partido a partido”.

En una liga en la que los dos grandes tienen presupuestos escandalosos, el Atlético, sin todas las súper estrellas de los otros dos, consistentemente ha peleado con ellos y llegó a ganar el campeonato en 2014.

El estrés de pensar en la meta

Y no solo eso. Además de servirnos para avanzar, el proceso sirve también para reducir la tensión y el estrés que uno tiene cuando piensa en el resultado final y cómo llegar a él.

A mí me ha pasado infinidad de veces. Por ejemplo, cuando estoy compitiendo en alguna carrera de larga distancia y me centro en llegar a la meta, los minutos no pasan. Estoy constantemente mirando el reloj para comprobar cuánto queda hasta el final. Eso genera tensión, desazón incluso y es un machaque mental muy duro. Hay que ser muy fuerte de cabeza para frente a toda esa tensión seguir avanzando y terminar.
Sin embargo, desde que cambié la perspectiva de pensar en la meta a pensar en el siguiente kilómetro, incluso los siguientes 500 metros, lo vi todo de manera distinta. Ya no tienes la fijación puesta en las siguientes tres horas. Solo importan los siguientes tres minutos. ¿Quién no puede con tres minutos de carrera? Luego, llegan los siguientes tres. Y otros tres más. Cuando te das cuenta, miras hacia delante y ahí está la meta.

El proceso sugiere que reduzcas ese gran objetivo en pequeños pasos y te centres solo en el primero de ellos, sin pensar en el futuro. Céntrate en lo que tienes que hacer ahora y hazlo bien. Deja de lado todos los inconvenientes que pueden surgir por el camino y pasa a la acción. Haz esa primera tarea. Una vez hecha ésa, pasa a la segunda. Si sigues esa filosofía, cuando mires hacia atrás verás todo lo que has recorrido.

El proceso va de hacer las cosas correctas, justo ahora. No preocuparse de lo que puede suceder después, de los resultados, o la visión final.

, ,

La ¿asesina? y su reflexión

Era una fría mañana de invierno pero el alboroto en el vecindario hacía que nadie siquiera reparase en la temperatura. El ruido ensordecedor de las sirenas de ambulancias y coches de policía acaparaba toda la atención de los habitantes de la barriada.

Nadie podía creer el rumor que empezaba a circular. Yanet (nombre ficticio) había matado a su hijo y se había intentado suicidar. Suena a tópico pero era la mujer que siempre saludaba con una sonrisa cuando te la cruzabas. Los que más relación tenían con ella sabían que el marido era un maltratador. Que ella había huído a su país en Latinoamérica hacía no mucho. Pero una artimaña de ese cabrón la había traído de vuelta. Hasta este fatal desenlace. Casi fatal. En uno de estos caprichos de la vida, fue el propio marido quien la encontró moribunda y avisó al 112. Se salvó, pero fue a la cárcel, claro.

La ¿asesina? y su reflexión

Esta historia me contaba un amigo hace poco y quiero usarla como reflexión, con lo que incluiré luego. Una mujer maltratada. Un hijo muerto. Una familia destrozada. Y todos víctimas de sus circunstancias. No imagino todo el dolor que se causaron uno a otro.

La cárcel, el traslado y la carta

Lo que más me marcó (la historia es impactante pero quizá estamos anestesiados frente a este tipo de noticias que vemos casi a diario en la tele) fue un extracto de una carta de despedida que Yanet escribió y mi amigo me enseñó. Él acude casi cada Sábado a acompañar a presas en una cárcel. Cárcel donde ella es una de las inquilinas.

Nuestra triste protagonista, sin que ella supiera el motivo, iba a ser trasladada de una prisión a otra. No sé si llegáis a imaginarlo, pero cuando estás allí encerrada, que venga gente a visitarte cada semana, te trate como una persona normal, sin juzgarte, y te dedique su tiempo, es un regalo de valor incalculable. Por eso mismo, el dolor al tener que dejar atrás a esa gente, sin saber el nuevo destino, es todavía mayor.

Decía que reflexionaba sobre la historia de mi amigo y la comparaba con la gente a la que ayudo a cambiar de hábitos o con la mía propia cuando encuentro algún bache en el camino.

Sobre hábitos y presas

Cambiar de hábitos no es fácil. Al contrario, cuando durante años te has repetido a ti mismo determinadas historias sobre quién eres, cambiar esa identidad resulta complicado. Es un esfuerzo diario que requiere compromiso, además de unas determinadas pautas. No intentar demasiado, demasiado pronto. Ir asentando las ganancias conquistadas. Volver inmediatamente a la senda positiva si un día no cumples.

En mi vida me he sentido triste muchas veces. Cuando un negocio no salía bien. El enésimo fallo a uno mismo al no cumplir mis objetivos. El haber peleado con un amigo. Una relación fracasada por causas que se podían haber evitado. Algunos de esos baches han sido dolorosos. Seguro que tú has sufrido los tuyos y sabes tan bien como yo que, en ese momento, tu dolor parece lo más intenso que alguien puede sufrir. No estoy intentando disminuirlo. Sé lo que es sufrir y sé cómo se pasa.

Cómo afrontar el sufrimiento

Pero hay dos cosas que creo que pueden ayudar a relativizar. La primera, es una frase que Tony Robbins usa mucho:

La vida no nos sucede a nosotros, sino para nosotros

Con esto, se refiere a que todo lo que te pasa en la vida tiene una razón. Tienes dos opciones cuando afrontas un evento desgarrador. Pensar “¿por qué me ha sucedido esto a mí?” y entonces asumes el papel de víctima. O pensar “¿para qué me ha sucedido?”. En este segundo caso, tú eres quien tiene las riendas. Tú eres quien sabe que de todo eso sacarás un aprendizaje.

La segunda cosa, que es la que tiene que ver con la historia, es poner en perspectiva lo que ha sucedido. Como casi todos mis lectores, tienes la suerte de vivir en el mundo desarrollado. Tienes un trabajo, tienes familia. Tienes amigos. Párate a pensar si no tienes lo suficiente para ser feliz y para poder hacer lo que quieras de tu vida. Sé que hay veces que parece imposible. Pero piensa entonces en la mujer, cuyo hijo ha matado, confinada en una celda de la que no saldrá en los próximos 15 años.

¿De verdad crees, entonces, que no puedes sobreponerte a lo que te sucede y lograr cambiar para bien?

La reflexión

Si aún tienes dudas, te dejo la reflexión que hacía esta mujer en su carta, para que en cualquier momento de bajón puedas acudir a ella, pensar en todo lo que ha vivido y darte cuenta que, por tiempos malos que te vengan, estás mejor que muchos y solo tienes la opción de sobreponerte y seguir luchando.

“La vida no se da al morir ni en un gran acontecimiento, sino en el día a día en nuestra dedicación y vosotros (referido a las personas que iban a visitar a las presas) habéis dedicado tanto… […] Me duele mucho irme sin despedirme pero, bueno, así son las cosas. Aquí un día estás y otro te mandan a otra cárcel… […] No sé hacia dónde voy pero trataré de ser mejor persona y de servir a los demás en lo que pueda porque, al fin y al cabo, para eso estamos nosotros aquí y vosotros lo sabéis bien que lleváis años dando vuestro tiempo incondicionalmente.”

Si una persona privada de libertad, maltratada, sin hijo… puede pensar en mejorar y ayudar, ¿qué no vas a poder hacer tú, que lo tienes prácticamente todo? ¿Qué barreras no vas a ser capaz de superar? ¿Qué obstáculos te van a impedir convertirte en lo que de verdad quieres ser?

Ya te lo digo yo: NINGUNO

, ,

Cómo decir no y mantener los buenos hábitos

Aprender a decir no es probablemente una de las habilidades más útiles que puedes desarrollar, especialmente cuando se trata de llevar una vida sana y saludable.

Decir no a compromisos innecesarios puede proporcionarte el tiempo necesario para recuperarte y rejuvenecer. Decir no a las distracciones diarias te puede dar el espacio que necesitas para centrarte en lo que, de verdad, es importante para ti. Y decir que no a las frecuentes tentaciones puede ayudarte a no desviarte de tu camino y conseguir tus metas de salud.

Creo que esto es claro. Ahora, la pregunta del millón: ¿cómo evitamos las distracciones y las urgencias de cada día para llevar una vida sana y hacer las cosas que son importantes?

Decir no

Cómo decir no: Un estudio muestra una manera eficaz

En un estudio publicado en el Journal of Consumer Research, 120 estudiantes fueron divididos en dos grupos diferentes.

La diferencia entre estos dos grupos fue decir “no puedo” comparado con “no hago”.

A un grupo se le dijo que, cada vez que se enfrentaran a una tentación, tenían que decirse a sí mismos “no puedo hacer X”. Por ejemplo, si se les tentaba con helado, tenían que decir “no puedo comer helado”.

Mientras tanto, el segundo grupo, al ser tentado de igual manera, debía responder “yo no hago X”. Si se les tentaba con helado, respondían “yo no como helado”.

Después, a los estudiantes se les hizo una serie de preguntas. Una vez acabaron, entregaron las respuestas, pensando que el estudio se había terminado. En realidad, acababa de empezar. Conforme cada estudiante salía de la sala y entregaba sus respuestas, se les ofrecía un premio. El estudiante podía elegir entre una chocolatina de chocolate o una barrita saludable de granola. Cuando cada estudiante elegía, el investigador anotaba en su hoja de respuestas la elección que había hecho.

Esto es lo que sucedió

Los estudiantes a los que se había dicho que dijeran “no puedo comer X”, eligieron la chocolatina el 61% de las veces, mientras que los estudiantes que se repetían “yo no como X” eligieron comer la chocolatina sólo el 36%. Ese simple cambio en la terminología mejoró considerablemente las probabilidades de cada persona de efectuar una elección más sana.

Pero las sorpresas no acaban aquí…

Cómo las palabras correctas hacen más fácil decir no

Los mismos investigadores estaban interesados en cómo las palabras “no puedo” y “no hago” afectan a nuestra disposición a decir no en el largo plazo y mantener nuestras metas cuando nos enfrentamos a tentaciones de manera repetida. Después de todo, cualquiera de nosotros puede decir que no a una chocolatina una vez, pero eventualmente acabamos cayendo en la tentación.

Los investigadores diseñaron un nuevo estudio en el que 30 mujeres trabajadoras se apuntaron a un seminario de salud y bienestar. Se les pidió a todas ellas que fijaran una meta de salud que fuese importante para ellas. Después, separaron a las mujeres en tres grupos de 10.

Al primer grupo se le dijo que siemopre que tuviesen una tentación que las desviase de sus metas, simplemente dijesen que no. Este fue el grupo de control, porque no tenía una estrategia definida.

Al grupo 2 se les pidió seguir la estrategia de “no puedo”. “No puedo perderme mi entrenamiento de hoy”.

Por último, el tercer grupo tenía que responder, cuando se les tentaba, “yo no”. Por ejemplo, “yo no me pierdo los entrenamientos”.

Durante los siguientes 10 días, cada mujer recibió un email solicitando informar de sus progresos. Estos fueron los resultados tras esos 10 días:

En el Grupo 1, 3 de las 10 mujeres consiguieron sus metas los 10 días. En el segundo, las que tenían que rsponder “no puedo”, solo 1 de las 1o logró su objetivo. Por último, el Grupo 3, aquellas que tenían que responder “yo no”, obtuve un increíble 80% de mujeres que persistieron en sus metas.

Las palabras que usas no solo te ayudan a realizar mejores elecciones, sino que también hacen más fácil que te mantengas firme en tus decisiones y logres lo que te propones.

Yo no hago

Por que “yo no” funciona mejor que “no puedo”

Tus palabras te sirven para crear un marco de control y empoderamiento. Es más, las palabras que usas sirven para crear un circuito de retroalimentación en tu cerebro que impacta tus futuras decisiones.

Por ejemplo, cada vez que dices “no puedo”, estás creando un sistema que te recuerda tus limitaciones. Esta terminología indica que te estás forzando a hacer algo que no quieres hacer. En contraposición, cuando dices “yo no” estás reforzando tu posición de control y poder de decisión sobre la situación. Es una frase que te puede impulsar a romper tus malos hábitos y seguir los buenos.

Heidi Grant Halvorson es la directora del Motivation Science Center de la Universidad de Columbia. Así explica ella la diferencia entre decir “yo no hago” comparada con “no puedo”:

“Yo no hago” se vive como una decisión, así que se siente fortalecedor. Es una afirmación de tu determinación y fuerza de voluntad. “No puedo” no es una elección. Es una restricción. Se te impone. Por eso, pensar “no puedo” socava tu fuerza de voluntad y poder sobre la decisión.

En otras palabras, la frase “yo no hago” es una manera psicológicamente más fuerte de decir no, mientras que “no puedo” es una manera agotadora de decirlo.

Cómo puedes poner en práctica esto en tu vida

Todos los días hay situaciones en las que tienes que decir no a algo. Cuando el camarero te ofrece postre, cuando no te apetece ir al gimnasio… La distracción de llamadas, emails, redes sociales cuando deberías centrarte en algo más importante.

Individualmente, cada respuesta a a esas pequeñas elecciones parece insignificante. Por eso, no pensamos que seas gran cosa decir que “no puedo” hacer algo. Pero imagina el efecto acumulado de elegir palabras más reafirmantes de manera consistente.

“No puedo” y “no hago” son palabras muy similares y muchas veces las intercambiamos. Psicológicamente, sin embargo, pueden proporcionarnos una sensación muy distinta y, al final, resultados muy diversos. No son solo palabras o frases. Son afirmaciones sobre lo que crees, razones por las que haces lo que haces y recordatorios de dónde quieres ir.

La habilidad de sobreponerse a la tentación y decir no de manera efectiva is crítica no solo para tu salud física, sino también para mantener una sensación de bienestar y control que afecta a tu salud mental.

Para resumir: puedes ser la víctima de tus propias palabras o la arquitecta de ellas. ¿Cuál prefieres?