Cómo planificar 2019

La semana pasada te hablaba de cómo hacer una revisión del año anterior como ejercicio previo a planificar tu año. Es básico saber qué ha ido bien y que no tan bien. Y tener en cuenta los aprendizajes para componerlos en el siguiente año.

Una vez que se tiene esa información, podemos pasar a diseñar cómo nos gustaría que fuera este 2019. Para eso, yo uso una versión personal de la rueda de la vida. Esta es una herramienta de evaluación periódica para ver dónde nos encontramos en cada una de nuestras áreas.

Ya te aviso, de entrada, que solo esa herramienta no servirá para conseguir objetivos. Lo importante son los sistemas y los hábitos diarios. Pero antes de pensar qué vas a hacer cada semana, tienes que tener una dirección en la que te quieres mover. Solo cuando se tiene claro hacia dónde se quiere avanzar, puede uno planificar acciones.

Divide tu vida en áreas

Por eso, lo primero es dividir tu vida en aquellas áreas de importancia. Existen multitud de ejemplos de la rueda de la vida. Hay algunos que seleccionan hasta 12 categorías. A mí, personalmente, me gusta hacerlo más sencillo. El año pasado, dividí mis objetivos en 6 categorías. Éste he reducido una más y tengo 5 categorías en las que me quiero centrar.

Independientemente del modelo que elijas, lo importante es que incluyas todas aquellas áreas que puedan afectar a tu felicidad. Finanzas, trabajo o carrera, deporte, salud, relaciones, ocio. No se trata solo de centrarse en aquellas áreas que quieres mejorar, sino poder evaluar todas las áreas importantes de tu vida. Digo esto porque si hay algo que ya funciona, inclúyelo también. Si haces deporte de manera habitual, es bueno que sigas controlando tus sistemas y objetivos.

En mi caso, he separado las siguientes áreas:

  1. Salud y entorno. Aquí incluyo ejercicio, comida sana, meditar, organización de casa y control de caja.
  2. Waiki. Donde incluyo la venta de los productos actuales. Gestión de la empresa. Creación de nuevos productos. Redes sociales. Fabricación.
  3. Educación. Es uno de los objetivos clave de mi 2019 y por eso le he dado una categoría aparte. Incluyo lectura de libros, cursos y contenidos online.
  4. Coaching. Crear materiales gratuitos, conseguir nuevos seguidores, editar y publicar mi podcast.
  5. Relaciones. Familia, pareja, amigos, nueva gente que conocer. Ocio. Viajes.

Planificar

Planificar tu ideal

Después de tener claras las áreas, me gusta imaginar qué sería lo ideal en cada una de ellas. Cómo sería un 10. Aquí es donde entran en juego los sistemas. No digo que a final de año me gustaría haber corrido 5 carreras. Empiezo poniendo que el objetivo es entrenar 20 veces al mes, entre bici, correr, nadar. Un 10 sería conseguir esas 20 veces de media. De esa manera, es mucho más probable conseguir los objetivos. Las carreras serán el resultado, pero lo que me llevará a ellas, lo que es importante, es el trabajo semanal para prepararlas.

Puntúa dónde te encuentras

Tienes claro qué es un 10. ¿Cómo de lejos estás actualmente? En esta parte, haz una reflexión y puntúa cada área en la actualidad. Si te das una puntuación baja en muchas áreas, mi recomendación sería que en este 2019 te centres en mejorar solo 2-3. Quien mucho abarca, poco aprieta. Esto es una carrera de larga distancia. No quieres mejorar un año, quieres cambiar tu vida. Un año mejoras 2 áreas. El año siguiente otras 2. Y así sucesivamente, con el paso del tiempo te elevarás a niveles que cinco años atrás ni pensabas.

Por el contrario, si intentas cambiar de golpe 5-6 áreas que están muy mal en tu vida, te va a resultar muy difícil. Seguramente, has estado repitiendo patrones en todas ellas que te han llevado a los resultados actuales. Cambiar los patrones, los hábitos, no es fácil. Requiere de un sistema bueno. Y es mucho más sencillo tener un sistema que funcione en un área o dos y que de allí se extienda al resto, que intentar implementar sistemas nuevos en casi cada área. De ahí mi recomendación. Sin prisa, pero sin pausa.

Motívate

¿Por qué quieres conseguir esos 10 que has puesto arriba? Decía Nietzsche que quien tiene un porqué siempre encuentra un cómo. Así de importante es que sepas por qué quieres conseguir cada uno de los objetivos. Cuanto más potente sea tu porqué, más motivación te dará conseguirlo. Cuanto más concreto, mejor.

Imagina que en tu vida personal quieres hacer deporte de manera consistente. “Crear la identidad de ser una persona deportista, que busca la sensación indescriptible de cruzar la meta de una maratón arropado por cientos de personas animando” es un porqué mucho más fuerte que simplemente escribir “porque quiero perder peso”.

Que suene divertido y atractivo. Que resuene en ti.

Sistemas

Crea un sistema

Sabiendo dónde quieres llegar, este es el momento clave de la planificación. Te lo voy a explicar con un ejemplo personal:

En salud, mi porqué es para tener la energía suficiente como para acometer cualquier reto y la organización necesaria para que estos no sean abrumadores. Esa conjunción hará que cualquier cosa que me proponga la pueda pensar posible.

Pero esas frases son vagas. Puede que resuenen, pero no incluyen un plan de acción. Aquí es donde entran en juego los sistemas. Para conseguir tener esa energía, el sistema que he diseñado durante el mes de Enero es este:

  • Irse a dormir a las 22:00
  • Despertarse a las 6:00
  • Beber un vaso de agua nada más levantarme
  • Escribir mi 5-minute-journal
  • Meditar
  • Hacer la cama
  • Hacer deporte 5 días por semana
  • Preparar la comida en casa y solo comer fuera o comprar comida fuera ocasionalmente
  • Hacer ayunos intermitentes de 16 horas 3 veces por semana
  • Lavar los platos y cada noche como tarde, de manera que por la mañana la cocina esté limpia
  • Revisar mis finanzas personales cada Domingo a las 16:00

Cómo planificar – resumen

Para resumir, estos serían los pasos que uso para planificar mi año:

  1. Rueda de la vida
  2. Ideal
  3. Puntuación
  4. Motivación
  5. Sistemas

Después de algunos años probando con varios métodos, este es el que mejor me ha servido para acercarme a mis objetivos y conseguir la vida que quiereo. ¿Crees que te serviría este método para planificar? ¿Cómo te planificas tú?

PD: Y si necesitas ayuda con nuevos hábitos que quieras tener, en este breve episodio de mi podcast te cuento los 4 pasos para conseguir crear un hábito y mantenerlo en el tiempo. Y no, no es a base de tener una motivación superior o una fuerza de voluntad divina. Escúchalo aquí.

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Mi reflexión anual – 2018

Este va a ser el primer año que, además de proponerme una serie de objetivos para el año siguiente, haga una reflexión anual de lo sucedido en el año anterior. Una vez la he tenido escrita, me he dado cuenta de los grandes avances que he hecho. Me dan fuerzas para seguir mejorando este 2019. El formato que he elegido es uno que llevo siguiendo desde hace un par de años, del escritor James Clear.

Cada año, se hace estas tres preguntas de reflexión:

1.-¿Qué ha ido bien este año?

2.- ¿Qué no ha ido tan bien este año?

3.- ¿Qué he aprendido?

Reflexión

1.-¿Qué ha ido bien este año?

Santi Soliveres

El paso más importante que he dado en este 2018 ha sido lanzar mi web y blog personal. Un espacio donde he hablado de las cosas que me motivan y cómo consigo crear hábitos saludables. Sobre cómo me empujo para mejorar mi vida y lograr disfrutar con lo que hago. Me ha sorprendido la buena acogida que ha tenido entre amigos y conocidos. Me he sentido apoyado en todo este camino. También me ha permitido conectar con gente que se ha inspirado con mis escritos. Estoy contento porque he publicado 38 posts. Aunque la idea era publicar todas las semanas, el ratio final ha sido un 73% o sea, casi 3 de cada 4.

He creado también una newsletter que ha ganado suscriptores rápido. He aumentado el número de seguidores en redes sociales, lo que me ayuda a expandir mi impacto. Gracias a estos progresos, he conseguido clientes de coaching a los que estoy ayudando a mejorar sus vidas y perseguir lo que siempre han querido hacer.

Además, después de verano me lancé con un podcast de entrevistas y reflexiones personales. Aunque el trabajo ha sido mucho mayor de lo esperado, he disfrutado como un enano y que está siendo muy seguido. He dado muchos pasos de cara a la creación de mi marca personal. He recibido muchos mensajes de ánimo de personas a las que los contenidos que creo les están ayudando. Ese es el objetivo último y no puedo estar más satisfecho de haber dado este paso.

Meditación

He meditado de forma muy regular durante este año. De hecho, ha sido mi mejor año, habiendo faltado solo a ese compromiso menos de 7 días. ¡He logrado mi primera racha de 200 días seguidos! Escribí sobre cómo la meditación me ayuda a mí, pero si tuviera que resumirlo en unas pocas palabras sería: “me hace mejor persona y menos impulsivo”.

Deporte

2018 empezó muy mal en este sentido. Intenté correr el día 1 de Enero y me resentí mucho de un dolor en las costillas. Fui a hacerme una resonancia y al ver los resultados se comprobó que tenía tres fisuras. Inicialmente, me dijeron que era solo una contusión. Fue un mazazo grande con lo que me gusta hacer deporte… pero a partir de Marzo ya estaba haciendo CrossFit una vez por semana y ya en Junio puede retomar los deportes aeróbicos. Desde entonces, he hecho ejercicio una media de 20 veces al mes, que era lo que me había marcado.

He conseguido records personales en la subida al Oronet (he batido mi mejor marca 4 veces), la mayor distancia recorrida en bici, la mayor ascensión en metros.

He vuelto a correr de manera regular, incluso logrando correr 4 días seguidos, cosa que no sucedía desde el 2012.

Conocimiento de mí mismo

Gracias al libro “Claim Your Power” de Mastin Kipp, he profundizado mucho en por qué hago ciertas cosas. Cómo los comportamientos que más se han repetido en mi vida tienen su origen en pequeños traumas de la infancia. Qué hacer para cambiar las creencias que esos traumas han forjado en mí. El año acabó con un curso de 4 días que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.

Altruismo

He empezado a colaborar con una fundación a través de la cual visito a presas de la cárcel de Picassent en un taller de manualidades. He ido 2 veces por mes y son momentos que me llenan muchísimo. Son muy tristes a veces también, pero cuando te dicen lo que les alegran las visitas que hacemos, compensan cualquier dolor o pena que puedas sentir. Además, en un plano personal, me sirve para poner mi propia vida en perspectiva y no quejarme por cosas “mundanas”. Ser consciente de cuán afortunado soy.

Destiny

2.- ¿Qué no ha ido tan bien este año?

Salud y alimentación

No me he alimentado bien, según mis estándares. Esto significa que me he tirado casi la totalidad del año comiendo muy sano unos días, picando dulces otros. Haciendo ayunos intermitentes y vuelta a empezar la rueda. Mucho de este comer errático ha sido debido a temas personales y el estrés generado por la falta de ingresos de mis negocios. Aun así, es algo que debería haber controlado mejor, ya que la falta de energía que he notado afectaba a mi rendimiento en mis trabajos.

Procrastinación

Desde que deje mi trabajo seguro en Startupxplore, y trabajé sin más presión, que no era poca, que obtener resultados para mí mismo, me ha costado mucho rendir al máximo. Las mañanas que he pasado leyendo libros, escuchando podcasts o, simplemente, perdiendo el tiempo, han sido innumerables. ¡Hasta escribí un post sobre ello para interiorizar la solución! El último trimestre del año la cosa cambió algo, pero sin duda, podría haber conseguido mucho más.

Waiki

No he conseguido que Waiki, mi empresa de zumos de vegetales 100% ecológicos, despegue como me hubiera gustado. Cerramos un contrato de distribución con un gran supermercado que todavía está cristalizando. Me centré mucho en ello cuando debería haber abierto más puertas. Como punto positivo, la empresa sigue viva, ha entrado en un programa de aceleración de renombre en España y este 2019 dará mucho que hablar.

3.- ¿Qué he aprendido?

Las dos enseñanzas más importantes del año han sido estoicismo y consistencia. Aquí mi reflexión sobre cada una de ellas:

Estoicismo

Sobre el estoicismo escribí largo y tenido en este post y no quiero extenderme mucho aquí. Solo quiero destacar que gracias a esa filosofía y sus enseñanzas, vivo mucho más tranquilo, me preocupo menos por cosas que se escapan a mi control y no reacciono de manera impulsiva (para eso también la meditación ayuda). Todo eso, me hace vivir menos estresado y poder dedicar energía a las cosas que de verdad me importan en la vida.

Consistencia

Para una persona como yo, que tiende a procrastinar sobremanera, ser consciente de la importancia de la consistencia ha supuesto toda una revelación. Cuando uno empieza a ver resultados después de escribir durante tres meses seguidos o publicar podcasts, de alguna manera supera más fácil su tendencia a procrastinar. Se hace menos complicado empezar, que al final es el stopper más grande que tenemos. Una vez has empezado, la ley de los cuerpos en movimiento entra en escena y puedes realizar tu trabajo manera menos complicada. Por eso, en este 2019 mi gran foco de atención va a ser producir de manera consistente. Aunque haya días que no apetezca o que sienta que estoy menos inspirado. La consistencia es la clave para obtener los resultados que quiero en esta vida.

¡Esto es todo lo más relevante de mi reflexión sobre 2018! La semana que viene te contaré la otra cara de la moneda, cómo planeo un 2019 increíble 🙂

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La perfeccion del emprendedor

¿Cuál crees que es el bloqueo número 1 que te está impidiendo convertirte en un emprendedor exitoso? No es no tener los suficientes conocimientos. Tampoco no saber qué producto o servicio quieres desarrollar. Si has emprendido, tienes lo que hace falta dentro de ti. Pero, seguramente, estás sufriendo el síndrome de perfeccion.

Es muy común y lo he visto en casi todos los emprendedores con los que he trabajado. Yo mismo lo he padecido cuando he emprendido proyectos. Aprender a desbloquearlo es clave para pasar de un proyecto, hobby o autoempleo a crear una empresa con todas sus letras.

En el último curso de coaching que hice con Mastin Kipp, nos enseñó a identificar esos bloqueos y trabajarlos. Puedes saber si sufres este síndrome de perfeccion si cumples algunos de estos síntomas.

Síntomas del síndrome de perfeccion

  • Perfeccionismo: valga la redundancia. El primero de todos es obvio, una necesidad de que todo esté perfecto antes de ser lanzado.
  • Comparación: Compararse con otros proyectos o empresas que están en fases más avanzadas que nosotros. Sentir que no estamos ahí. ¡Es normal, es que llevas menos tiempo!
  • Dar de más: Ofrecer mucho más de lo necesario, sobre todo en las primeras etapas.
  • Distracción: No tener un foco claro. Ir dando bandazos.
  • Jugar pequeño: Restringirse a un círculo inicial pequeño, no pensar en grande.
  • Dudas sobre nosotros mismos: pensar que no eres bueno, que no tienes nada que ofrecer.
  • Pensar demasiado: la típica “parálisis por análisis”. Dar demasiadas vueltas a los proyectos, en lugar de actuar rápido e ir corrigiendo. Sobre este punto, hay un post muy bueno de Farnam Street: “La diferencia entre decisiones reversibles e irreversibles” Hay que dedicar tiempo a pensar las últimas con calma, pero no las primeras.
  • Nunca sentirse suficiente: es lo que se conoce como “síndrome del impostor”. Tener ese pensamiento de que se necesita más formación. O más trayectoria. En realidad, ya sabes mucho, solo tienes que creértelo.

Actitud del emprendedor con síndrome de perfeccion

Cuando tienes este síndrome, buscas disponer de toda la información. Si hablásemos de un examen, esperarías a estudiarte todos los temas antes de presentarte al examen. ¿Te ha pasado?

Para ti, el éxito es estar perfectamente preparado. Poder anticipar todas las preguntas.

Una cosa que puede matar tu proyecto cuando empiece a coger tracción es la percepción que tienes del trabajo en equipo. Piensas que pedir ayuda es “hacer trampas”. Nada más lejos de la realidad. Cuando a Arnold Schwarzenegger le preguntan “Como hombre hecho a sí mismo, ¿cuáles son tus claves para el éxito?”, él siempre responde: “Muchas gracias, pero no soy un hombre hecho a mí mismo. He tenido mucha ayuda.”

Hay dos características mentales, que bloquearán tu progreso. Ser un aprendiz pasivo. Necesitar permiso para todo. A mí siempre me llamó la atención que en el colegio hubiese que preguntar antes de ir al baño. Por mi espíritu, me revelaba contra eso y salía cuando no podía aguantar más.

Cuando los síndromes de perfeccion se apoderan de ti, se reflejan en comportamientos que te limitan. Todo comportamiento que se repite tiene el riesgo de convertirse en creencia. A veces, esas creencias son heredadas o fruto de traumas. A veces, simple repetición. Algunas de esas creencias que se repiten entre los emprendedores con síndrome de perfeccion son:

Creencias de emprendedores con síndrome de perfeccion

  • Asumir riesgos es arriesgado
  • La perfeccion es la manera de conseguir éxito financiero y laboral
  • Ser pesimista si se sale del camino habitual
  • Solo puedes examinarte una vez

Los peores síntomas de un emprendedor con síndrome de perfeccion son el pesimismo y el aislamiento.

Como emprendedor, te vas a encontrar con resistencias y baches a lo largo del camino. Pese a que ver historias de éxito en las noticias pueda llevarte a pensar que todo ha sido fácil, ningún emprendedor exitoso lo ha sido sin sufrir su dosis de reveses. Algunos cerraron empresas antes de dar con el proyecto con el que alcanzaron el éxito. Otros tuvieron que endeudarse hasta las cejas. Si lees o escuchas sus historias, nada es fácil.

Como emprendedor, deberías mantener a raya ese pesimismo. Si las cosas no salen bien, no es un símbolo evidente de que no vales. Simplemente, son cosas que pasan. No es tu culpa.

Cuando lleguen esos obstáculos, tu natural será desanimarte. Perder la motivación. Centrarte en los errores y fallos. Pero sabes que esa no es la manera de avanzar. Te generará más estrés y ganas de evitarlo. Nuestra mente no quiere sufrir. Tiende a protegernos. Por eso, su natural puede ser intentar aislarse de todo eso. Y ese es el comportamiento contra el que hay que luchar.

La primera manera, es recibiendo cumplidos con los brazos abiertos. Nada de hacerte de menos cuando recibes felicitaciones. ¿Cuántas veces has tendido a pensar “eso lo podía haber hecho cualquiera”? O “no entiendo por qué me felicitan”. Hagamos un trato, a partir de ahora, si alguien te felicita, responde: “Muchas gracias, me he esforzado mucho”.

¿Sientes que el síndrome de perfeccion puede estar matando tu sueño emprendedor?

Perfeccion

¡Esta es la cura!

  1. Sé consistente tomando riesgos de manera ágil

  2. Ten optimismo emprendedor

  3. Busca mentores y apoyo

Sé consistente tomando riesgos de manera ágil

Recuerda que la persona más flexible acaba ganando. La meta no es ser perfecto, sino adaptarse a las circunstancias. Y adaptarse rápido. Para eso, tienes que empezar a ejercitar tu práctica de salir al exterior sin sentirte preparado al 100%.

Si dispones de un equipo, aunque seas el CEO, no pasa nada si pides ayuda. Muchas veces, estamos tan inmersos en lo que hacemos que perdemos la perspectiva. Alguien desde fuera nos puede dar una clave. Igual cuando la oímos resulta obvia, pero estábamos tan cerca del problema que éramos incapaces de verla. ¿Me sigues? ¿Te ha pasado? ¡A mí más de una vez!

La única manera de conseguir que tu empresa llegue al siguiente nivel será sacar malas notas. ¿Te choca? Entiéndeme. Si sacas malas notas siempre, seguro que quiebras. Pero si esperas sacar siempre sobresalientes, nunca avanzarás. Acostúmbrate a avanzar sin perfeccion. Y sobre la marcha , aprende, corrige y mejora. Cuando te des cuenta, estarás muy cerca de tener algo de lo que te sientas plenamente orgulloso. Seguro que lo has leído en multitud de ocasiones, pero está bien tenerlo presente:

“Si no te avergüenzas de la primera versión de tu producto, lo has lanzado demasiado tarde”
– Reid Hoffman, fundador de Linkedin.

Y no pierdas de vista otra de las palabras clave. Tomar riesgos te va a resultar difícil, lo sé. Pero de nada servirá si lo haces de vez en cuando. Tienes que ser consistente para dejar que pase el tiempo suficiente y recoger los resultados. Si te lanzas y a la vista de no tener resultados en el corto plazo, dejas de intentarlo, estás cavando la tumba de tu proyecto.

Mira qué reflexión hizo Eric Schmidt, el que fue CEO de Google y guió la empresa a ser lo que es hoy en día: “Parece que lo que separa a los estudiantes talentosos de aquellos que realmente consiguen ser exitosos no es tanto sus conocimientos… sino la persistencia en el trabajo”.

Ten optimismo emprendedor

Mr. Wonderful ha hecho mucho daño al optimismo. Tanto, que hasta ha salido una corriente contraria con muchos adeptos. Pero aquí no hablamos de optimismo de frasecitas. No es el pensamiento positivo superficial.

“Es el reconocimiento del dolor y los desengaños, pero que ve los contratiempos como obstáculos que superar”**

Un sentimiento general de optimismo es un signo de un cerebro sano. Es la persistencia y excitación frente a las resistencias del proceso emprendedor.

Algunos rasgos optimistas son:

  • Ver los eventos malos como mala suerte, desafortunados y temporales
  • Sentir que el fracaso es parte de la vida y que uno se puede recuperar aprendiendo de él
  • Darse crédito por los logros
  • Centrarse en los dones y fortalezas
  • Mantener la motivación para superar los obstáculos
  • Usar el estrés para empujarse a conseguir las metas
  • Trabajar más duro para encontrar una solución

Busca mentores y apoyo

Contar con una persona o comunidad de apoyo puede ser clave en este proceso de cambio mental. ¿Qué personas admiras o envidias en tu sector? En vez de alejarte de ellas, de no querer escuchar lo que dicen porque te hace sentirte mal, haz todo lo contrario. Descubre cómo lo han conseguido. Busca estar cerca de ellos. Pide consejo.

Rodéate de otros emprendedores en tu misma fase. Comparte los problemas. Todo menos aislarte. Pierde el miedo a mostrarte como eres. Yo he visto que cuando dejo de esconder mis emociones, aparecen personas dispuestas a ayudar. No lo dudes. Somos humanos, necesitamos el contacto. La comprensión.

Si quieres frenar esos impulsos y pensamientos perfeccionistas y negativos, yo puedo ayudarte también. Reserva tu cita aquí, cuéntame qué te frena para conseguir ser la mejor versión de ti mismo y descubre cómo puedo ayudarte.

*Este post es el primero de una serie de 3 sobre los aprendizajes del curso Purpose Live de Mastin Kipp que hice del 6-9 Diciembre

** Martin Seligman, Learned Optimism (1991)

Cambia tu vida con este reto

A raíz del reto basado en el estoicismo que hice en Octubre, he estado dándole vueltas a la cabeza. A mí me pareció súper útil. Incluso teniendo algunas rutinas saludables y prácticas en mi día a día, aprendí mucho.

Por eso, pensé que a gente con ganas de mejorar, algo similar y en español podría ayudarle. Sin embargo, quería darle mi propia impronta a este reto. Basarlo solo en principios estoicos me parecía que dejaba de lado muchos otros temas importantes. No me malinterpretes, me parecen imprescindibles para saber navegarse por la vida. Pero creo que pertenecen a un nivel superior y que para afrontar un reto así, se necesitan ciertas bases previas.

Reto para cambiar tu vida

Simplificando el reto

Y son esas bases previas sobre las que estuve reflexionando. Quizá ayunar durante 24 horas sea demasiado para alguien inexperto en ayunos. O meditar durante 30 minutos. Es ahí donde pensaba que podía aportar mi granito de arena. Podía conjugar mi experiencia personal y la de personas a las que he ayudado.

Hacer algo que pudiese servir como punto de partida para metas mayores. Cuando los fundamentos son sólidos, el cielo es el límite. Y son esos fundamentos sólidos los que quería enseñar. A través de algún reto, una experiencia gamificable y mucha interacción con los participantes, ayudar a que cambiasen sus vidas.

Por desgracia, el día a día es complicado y lanzar esta idea requería mucho trabajo y dedicación. Si se hace, hay que hacerlo bien. Pensar bien cada reto, explicar el por qué. Algunos tienen efectos positivos sobre la salud, otros sobre el cerebro. Y es importante que el participante entienda bien cómo puede ayudarle cada prueba que le propongo y en qué. Así que, después de un pequeño esbozo, de pensar cómo lo podría intentar viralizar, deseché la idea. O Más que la deseché, la dejé en stand-by para cuando dispusiera de tiempo.

La sincronicidad entra en juego

Hace una semana, en una comida con dos amigos con los que comparto intereses, le comenté a uno de ellos la idea. Estábamos hablando sobre cómo hay mucha gente a la que le gustaría cambiar, pero muchas veces no sabe por dónde empezar. Les dije que yo había pensado, siguiendo el ejemplo del reto estoico que había hecho, lanzar algo similar. Algo que fuese fácil pero a la vez lo suficientemente inspirador para empujar a las personas a mejorar. Y también les dije, claro, que la había dejado parada.

Y ahí fue cuando se dio la magia. Mi amigo Carlos, una personas con unas ganas enormes de aprender y de crear, recogió el guante. Me dijo que estabas aprendiendo últimamente sobre membership sites y que creía que se podría montar algo similar. Como soy un firme convencido de la sincronicidad, que las cosas suceden por una razón, en vez de negar que pudiésemos hacerlo, nos di una oportunidad de demostrar hasta dónde podemos llegar.

Nada es imposible

Diseñando el reto

Después de una primera conversación, decidimos lanzar un primer reto genérico. Como la gente suele plantearse metas hacia final de año, las famosos propósitos de Año Nuevo, pensamos que un reto que ocupe los 30 primeros días de Enero, sería una manera genial de ayudar a las personas a mejorar sus vidas. Justo en el momento que más decisión tienen y antes de que esos buenos propósitos se vengan a bajo por la fuerza de su día a día. 

Luego, vendrán nuevos retos más específicos para ayudarte a mejorar la productividad, conseguir perder peso, comer mejor, encontrar tu pasión. Un largo etcétera de hábitos, rutinas, habilidades que tanto Carlos y como yo hemos desarrollado. Que aplicamos en nuestro día a día para llevar la vida que siempre soñamos.

Además estamos grabando las llamadas que tenemos donde ponemos en común las ideas y avanzamos en el proyecto. Muy pronto las tendrás disponibles en el podcast.

Apúntate y supérate

Descúbrelo y apúntate

Estamos en los primeros pasos y no quiero adelantarme. Pero sí que puedo decirte que el reto incluirá ejercicios prácticos de meditación, deporte y alimentación. También tendrá una parte dedicada a descubrir tus propósitos y aquello que te hace feliz. Incluirá emails, audios y puede que videos donde expliquemos el porqué de cada ejercicio. Y un foro donde se podrá discutir con otros participantes del reto.

Este reto es para ti si llevas tiempo pensando que quieres mejorar tu vida. Si te gustaría, pero no sabes cómo, ni por dónde empezar. Esta es una ocasión única para que 2019 sea distinto a los años anteriores. Para que, de una vez por todas, establezcas cosas que quieres conseguir y te lances a por ellas. Para mantenerte informado de la apertura del reto y las novedades, deja tu email aquí.

El Arte de Leer

Leer es, probablemente, la mejor manera de aprender nuevos conceptos y aplicarlos para mejorar tu vida. Me refiero a leer libros de esos intemporales, que probablemente tengan más de 20 ó 30 años de antigüedad. De los que no caducan vaya. Que dicen verdades universales y que son aplicables mucho después de haber sido escritos.

Una de las cosas que más rabia me daba a mí respecto a la lectura era no poder recordar casi nada de lo que leía. Después de leer un libro súper interesante sobre los motivos por los que el gluten es perjudicial, por ejemplo, casi no podía dar ni dos argumentos que explicasen ese concepto. Y así con todo lo que leía, ya fuera deporte, coaching, inversión…

Para cualquier lector que quiere aprender, es una sensación súper frustrante. Por ello, hace unas semanas, me lancé a hacer un curso de lectura en Farnam Street. FS es uno de los blogs de referencia, seguido por empresarios, emprendedores y pensadores de todo el mundo. Su autor posee unos conocimientos muy extensos de diversidad de temas y cada semana escribe artículos en los que detalla los conceptos que aprende o habla sobre modelos mentales. Como él mismo dice, “una colección semanal de señales en un mundo lleno de ruido”.

Leer

Si alguien con tan amplia experiencia lanza un curso para aprender a leer mejor, ciertamente es algo a tener en cuenta.

Aquí quiero resumirte los conceptos que he aprendido y que ya estoy aplicando en el primer libro que me he leído tras el curso.

El curso se divide en los siguientes capítulos:

  1. Introducción
  2. Leer activamente y cómo seleccionar libros excelentes
  3. Antes de leer
  4. Pensamiento crítico: leer para aprender
  5. Avances exponenciales: leer sobre un tema concreto

Introducción

Primero de todo, el curso señala la importancia de recordar lo que se ha leído. Destierra también el concepto de lectura rápida. No sirve nada leer más si luego no has integrado esos conocimientos en tu cerebro.

Por ejemplo, una persona que lee un libro por semana, al final del año habrá leído 52 libros. Otra persona puede leer solo un libro al mes. Al final del año, esta segunda persona habrá leído 12 libros. Pero si ésta persona recuerda un 90% de lo leído, mientras que la primera solo el 15%, la segunda persona tendrá más conocimientos al final del año. Por eso, la cantidad no importa tanto como la calidad.  Cuanto más rápido intentes aprender nuevos conceptos, más te costará aprenderlos.

Los tres principios sobre los que gira el curso son:

  1. Maximizar el tiempo de lectura es simple pero no es fácil
  2. Es más importante el esfuerzo que los sistemas
  3. Ser consciente de lo que estás haciendo y por qué lo estás haciendo

Leer activamente y cómo seleccionar libros excelentes

En este primer módulo se habla de la importancia de leer activamente, comparada con leer de manera pasiva. Para entender ambos conceptos, ponen un ejemplo muy simple. Cuando lees una novela de aventuras, por ejemplo, tumbado en tu cama, estás leyendo de manera pasiva. Esta manera de leer es genial para entretenerte, pero no te servirá para aprender y entender nuevos conceptos.

Una vez tienes clara cuál es la manera correcta de leer para incrementar tu sabiduría, el siguiente paso es aprender a elegir libros de calidad.

Estas son algunas de las fuentes que puedes usar para elegir libros:

  1. Recomendaciones de amigos a quienes admiras o cuyos conocimientos sobre un campo concreto que tú quieres aprender respetes.
  2. Online: de sitios web como Farnam Street, Brainpickings, Stratechery; o recomendaciones de libros que hayan hecho las personas a las que sigues fervientemente y que puedas encontrar en google o escuchando alguno de sus podcasts. En mi caso, me fío de recomendaciones de gente como Ryan Holiday, Tim Ferriss, James Altucher. También, en los podcasts The Tim Ferriss Show, The James Altucher Show, The Knowledge Project, The School of Greatness, Mixergy, etc. si el entrevistado me transmite confianza y saber sobre un tema en concreto, anoto los libros que recomiende a lo largo de la entrevista, para estudiarlos más adelante, siguiendo el proceso que comentaré, y decidir si los incorporo a mi lista de futuras lecturas.
  3. Bibliografías y referencias que figuren en los libros que ya has escogido.

Yo solía pensar que compraba demasiados libros. Llegaba incluso a sentirme abrumado por la cantidad de cosas que quería aprender y el poco tiempo que disponía para leer. Sin embargo, en el curso destierran esa sensación de un plumazo. De hecho, consideran los libros por leer como la parte más importante de una librería. Son un recordatorio de todas las cosas que aún no sabemos. Son inspiración. A esta librería de pendientes, Nassim Taleb la llama “Antilibrería”.

Antilibrería

Finaliza el capítulo señalando tres cosas muy importantes que necesitarás si quieres convertirte en un gran lector:

  1. Mentalidad de convertirte en un lector para toda la vida
  2. Hábito de lectura consistente
  3. Coraje para seguir tu curiosidad, te lleve donde te lleve

Antes de leer

Aquí entramos en materia, por fin. Una vez ya tenemos claro cómo elegir libros, nos quitamos el sentimiento de culpa por comprar demasiados, vamos a empezar a aprender a leer para retener los conocimientos.

Normalmente, si eres como yo, empiezas un libro y vas directo a la primera página. En mi caso, incluso me salto el prólogo y voy directo a lo que el autor expresa. Ahora te explicaré por qué esto es una mala idea.

Lectura de inspección

Primero, es necesario realizar lo que en el curso llaman una “lectura de inspección”. Hacerse determinadas preguntas. Se supone que hemos resuelto ya la duda sobre si el libro merecerá nuestro tiempo, siguiendo los filtros del punto anterior. Si no, vuelve a preguntarte “¿Vale la pena dedicarle tiempo a este libro?” Una vez aclarado este punto y respondido de manera afirmativa, tienes que decidir si vas a leer el libro entero o solo algunos capítulos.

Para ello, nos iremos al índice del libro para descubrir qué tema aborda. También veremos cómo construye su argumento el autor y las partes en que divide el libro. Por último, decidiremos qué partes de su argumentación nos interesan como lectores. Todo este proceso debería tomarnos entre 5 y 10 minutos únicamente. Además, podemos leer el inicio de algunos capítulos. Ir al final para ver cómo construye la conclusión el autor. Esto no es una novela, no pasa nada por leer el final antes de tiempo 🙂

Por ejemplo, en el libro “The Coaching Habit” tras una lectura de su índice, veo que el autor señala siete preguntas clave para ser un buen líder. Cada pregunta es un capítulo. Entre capítulos, da consejos y recomendaciones para trabajar esas preguntas. Inicialmente, decido que voy a leer solo los capítulos de las preguntas, porque me doy cuenta que los capítulos intermedios contienen enseñanzas que ya conozco.

Entiende la estructura, las partes y el argumento del libro

Después de la lectura de inspección, deberías ser capaz de escribir/exponer el argumento básico del libro en una o dos frases. ¿Conoces bien la estructura que tiene? ¿Las partes en las que se divide? Pues bien, llega el momento de decidir qué partes son las que vas a leer.

Por si no había quedado claro, no pasa nada si no se lee el libro entero. A veces, solo con algunos capítulos tendremos la información que necesitamos. Otras, después de leer los capítulos que queríamos, nos daremos cuenta que los que no hemos leído son interesantes y los leeremos también.

Pensamiento crítico: leer para aprender

Recordar lo que leemos e involucrarse en el libro es lo que realmente importa en este punto. Para ello, tendremos en cuenta estas tres partes:

  1. Involúcrate con el texto

    Para involucrarte con el texto, la mejor manera es mantener un diálogo con el autor. ¿Estás de acuerdo con lo que dice? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Cómo encaja con lo que sabes sobre ese tema?

    Ten mucho cuidado aquí con los grandes autores porque su prosa puede llevarte a confusión. Es más fácil que estés de acuerdo con ellos aunque estén equivocados. Esto es debido a que las grandes anécdotas pueden insertar ideas en tu cerebro con mucha facilidad. Pero que sean buenas anécdotas no quiere decir que sean verdad. No te olvides de preguntarte: ¿es esta idea correcta?

  2. Haz un análisis simple

    A medida que vas leyendo el libro es importante que vayas tomando notas. No tengas miedo de escribir en los laterales del libro, en las portadas de los capítulos. Estas notas son algo a lo que podrás acudir en el futuro. También son una manera de incrementar tu compromiso con la lectura.

    Para asegurarte que estás entendiendo lo que lees, cuando finalices un capítulo es bueno que hagas un resumen de los puntos principales. Para ello, en el curso se recomienda utilizar la denominada Técnica Feynman. Hay una diferencia muy grande entre saber el nombre de algo y saber algo. El físico ganador del Premio Nobel Richard Feynman conocía muy bien la diferencia entre ambas y esa fue una de las razones más importantes de su éxito. Para ello, creó una fórmula para aprender y asegurarse que comprendía los conceptos mejor que cualquiera.

    Básicamente, estos son los 4 pasos:

    1. Elige un concepto
    2. Enséñalo a un niño
    3. Identifica faltas de datos y vuelve a leer el material original
    4. Revisa la explicación y simplifícala

    Mientras haces estos resúmenes y lees los capítulos, es también un buen momento para añadir notas en el índice. Para escribir las ideas principales y construir tu argumento.

    Cuando acabes de leer el libro, déjalo durante una semana o dos. Así, las ideas se asientan en tu cerebro.

  3.  Retorna al libro

Pasado ese tiempo, vuelve al libro, a tus notas, a todo lo que has escrito. Diseña un buen sistema de archivo de la información de los libros. Puede ser en papel y por carpetas. Pueden ser notas en Evernote. Lo que te funcione mejor.

Avances exponenciales: leer sobre un tema concreto

La primera clave es entender que para tener un conocimiento profundo de cualquier cosa, se tiene que leer más de una opinión sobre ello. Sea un artículo o un libro, no hay una fuente definitiva de todo el conocimiento o de todos los argumentos de ese tema concreto.

Seguro que conoces a gente que lee un artículo o un libro y se cree el mayor experto del mundo en ese tema (sí, yo mismo he sido culpable de eso, ¡lo reconozco!). Como resultado de este comportamiento, muchas veces se nos puede pillar por sorpresa con argumentos contrarios. Por ello, es necesario leer varios libros o artículos sobre un tema para conocer todos los puntos de vista, enfrentarlos y, con ese conocimiento, construir nuestra propia opinión.

Es muy sencillo elegir un solo libro y regurgitar la opinión que de él se extrae, pero como ves, va totalmente en contra de un conocimiento profundo de la materia.

Nuestro objetivo como aspirantes a grandes lectores es conseguir una gran fluidez cuando abordamos un tema y aprender a relacionar los conceptos. Sobre todo, cuando se trata de ideas esenciales sobre cómo funciona el mundo. Una de las maneras en que se consigue esto es leyendo “asintópicamente”, como lo denominaba Mortimer Adler.

Aunque te requerirá mucho tiempo, el esfuerzo valdrá la pena.

Estos son algunos de los pasos que puedes seguir:

  1. Elige un tema en concreto que te interese
  2. Selecciona 5 libros de calidad sobre ese tema
  3. Haz una lectura de inspección de ellos. Resalta las diferentes estructuras. Vocabulario. Las partes que te resulten más interesantes.
  4. Identifica tus necesidades de aprendizaje. Señala qué secciones leerás de los libros.
  5. En qué coinciden los autores. En qué discrepan. Qué opinas tú y por qué.

Conclusión

Lo primero que me vino a la mente nada más acabar el curso y empezar a poner en práctica las enseñanzas es la cantidad de tiempo que he perdido leyendo de manera pasiva. Los conocimientos que he dejado de adquirir, pese a las horas dedicadas.

Después, una vez pasó la rabia, la alegría de comprobar cómo, usando la lectura inspeccional y la técnica Feynman, era capaz de decidir qué partes me interesaban de verdad, ir al grano y aprender nuevos conceptos sin olvidarlos al cabo de unos pocos días.

Para mí, ha sido uno de los mejores, si no el mejor curso que he hecho y vale cada euro pagado por él. 

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5 minute journal: cambiar tu vida en 5 minutos

Como cambiar no es fácil, siempre estoy buscando incorporar nuevos hábitos que me permitan mejorar, conseguir mis objetivos y disfrutar de la vida. Tanto si lo que quieres es cambiar de trabajo, encontrar tu pasión o dejar atrás una adicción, encuentro que esta herramienta es de las más sencillas para empezar a orientarse en el buen camino. Obviamente, también sirve si lo que quieres es conseguir tus objetivos profesionales y de salud, aun no estando en una situación crítica. Sea cual fuere el caso, sólo te costará 5 minutos al día.

Puede que suene a milagro, pero no te equivoques. No es nada fácil ser constante. Seguramente tú ya lo sabes. Y el compromiso de hacer este ejercicio todos los días, aunque sean solo 5 minutos, no lo debes tomar a la ligera. Cuando cojas el tranquillo te costará menos, pero no me gustaría que intentases poner en práctica este ejercicio pensando que será sencillo y que así cambiarás. No. El cambio cuesta. Romper malos hábitos o malas tendencias cuesta. Por eso es tan gratificante cuando se consigue.

¡Vamos a ello!

¿Por qué te va a encantar este ejercicio?

Primero de todo, porque cuando no sabes cómo cambiar, cuando estás perdido, enfocarte en lo que va bien y ser constante serán tu pequeño rayo de luz al que te aferres para ir mejorando y que al final esa luz domine todo el cielo.

No te preocupes si odias escribir, si ni siquiera te lo habías planteado. Aunque haya dicho antes que no es fácil establecer este hábito, una vez te sientes verás que completas el ejercicio en esos 5 minutos. Si no puedes separar 5 minutos al día para cambiar tu vida, entonces es que todavía no estás lo suficientemente mal para cambiarla. Vuelve a intentarlo cuando sientas que no puedes más y notes esa fuerza interior que te impulse.

Después de meses escribiendo, tendrás una perspectiva de tus avances que te hará reconocer todo lo que has cambiado. Eso te impulsará a seguir mejorando.

Cambiar

¿Cómo empezar a cambiar?

Aunque te consideres una persona ambiciosa, si has llegado aquí es porque te está costando implementar una serie de nuevos hábitos en tu vida. El sentido común no tiene nada que ver con la acción común.

Por ejemplo, el 44% de los médicos en Estados Unidos tiene sobrepeso. Podrías apostar que algo han debido de leer sobre los beneficios de hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada, ¿no? Leer un libro sobre boxeo, no te convierte en campeón de los pesos pesados. Por eso, lo que voy a recomendarte no es que leas el enésimo libro de autoayuda. Te voy a recomendar que pases a la acción. Pequeños pasos al inicio, pero acción al fin y al cabo.

5-Minute Journal

Vamos ya con el ejercicio. Te presento el 5 Minute Journal. Es un diario con cinco simples acciones para completar un ejercicio diario, que hay que realizar al inicio y final de cada día.

En 5 minutos al día puedes conseguir pasar de estar totalmente estancado y deprimido a visualizar el camino por el que seguir. Te va a dar claridad sobre por qué estás en esa situación. Hay mucho trabajo que hacer, tendrás que descubrir traumas pasados, repensar deseos y proyectos futuros. Pero ésta va a ser tu ancla de inicio. La que firmemente aferrada en la arena guiará tus siguientes pasos. Créeme.

No quiero aburrirte con la ciencia detrás de reflexionar como primera cosa que haces en la mañana y también al terminar el día. Solo te voy a decir esto: piensa que te levantas y, antes de abrir el email, leer los whatsapps y que tu cabeza empiece a darle vueltas a todo y entre en un estado de ansiedad y pesimismo, tienes la ocasión de levantarte, sentarte y escribir cosas que marquen el tono del día de una forma totalmente diferente.

¿Qué tengo que escribir?

Estas son las cinco cuestiones que tienes que responder.

Por la mañana

Tres cosas por las que estoy agradecido hoy

Pueden ser cosas abstractas, como tener salud, una familia que te quiere o más concretas, como pasear a tu perro por la mañana, el café que estás desayunando. Tim Ferriss, en Armas de Titanes, recomienda considerar cuatro categorías a la hora de responder: una relación que realmente te haya ayudado o que valores mucho; una oportunidad que tienes hoy; algo genial que pasó ayer, que experimentases o que vieses; algo simple cerca de ti o al alcance de tu vista (ésta última es una recomendación que le dio Tony Robbins). Ryan Holiday lo lleva un poco más lejos y recomienda agradecer, a veces, las cosas que no han salido bien, porque son las que nos hacen más fuertes. También lo recomienda Jocko Willink en este video. Reconoce que si algo no va bien, es una oportunidad para mejorar. Por ello, debes agradecerlo.

¿Qué hará que hoy sea un gran día?

Seguro que has experimentado alguna vez pensar en un coche y ver ese coche, de repente, cada dos por tres. O comprar unas zapatillas y comprobar que más gente las lleva. Estar enamorado y sentir que el mundo es maravilloso. Del mismo modo, cuando escribes “¿Qué hará que hoy sea un gran día?” estás influenciando tu cerebro para que altere su percepción de los acontecimientos que pasen, dando una mayor importancia al hecho de haber completado esas tareas que al resto de cosas que no te hayan podido gustar y hayan ocurrido también.

Escribe tres cosas sobre las que tengas control. Podrías poner que quieres un día soleado, pero no puedes decidir sobre ello. Así que escribe acciones específicas que dependan solo de ti y que hagan que el día valga la pena. Es tu turno, ¿cómo puede ser hoy un gran día?

Afirmaciones diarias

Una declaración de lo que quieres en tu vida.

Déjame que te cuente una pequeña historia. Un estudio de la Universidad de Yale que quería medir el efecto inductor en el cerebro, dividió a los empleados de varios hoteles en dos grupos. A un grupo se les informó de todo el ejercicio que estaban efectuando cada día, todas las calorías que quemaban, cómo usar la aspiradora es muy similar a un entrenamiento, etc. Al otro grupo no se le dijo nada.

Después de varias semanas, se reveló que el grupo al que se le había informado que su trabajo era muy similar a realizar ejercicio físico, había perdido peso. Increíblemente, estos empleados no habían hecho más trabajo o entrenado en comparación con el grupo de control. Esta es la fuerza que tiene tu cerebro y las afirmaciones.

Escribe lo que quieras conseguir, en lo que te quieres convertir, quién quieres ser. No menosprecies la efectividad de este ejercicio. Si Will Smith, Jim Carrey o Arnold Schwarzenegger lo usan, es por algo.

“Es la repetición de afirmaciones la que lleva a la creencia. Y, una vez esa creencia se convierte en una convicción profunda, empiezan a cambiar cosas”

Muhammad Ali

Por la noche

3 cosas increíbles que han sucedido hoy

Tanto Séneca como Marco Aurelio destacaban la importancia de reflexionar al final del día sobre los hechos acontecidos. Les servía para valorar lo bueno y prepararse para el futuro.

Entiendo que si quieres cambiar, escribir 3 cosas increíbles te suene desproporcionado. “Si mi vida es una puta mierda, ¿qué coño quieres que ponga aquí?”, estarás pensando. Te entiendo. Yo también he estado en ese punto. Lo que yo hacía, era rebajar la exigencia, al inicio. Empezar con algo simple: El camarero del bar en el que almuerzo ha recordado mi nombre. La persona con cuya mirada me he cruzado me ha sonreído. He leído una recomendación de un libro interesante que quiero comprar.

Verás que con la práctica, las cosas que escribes cada vez son más increíbles y, cuando eches la vista atrás, podrás comprobar todo lo que has cambiado.

¿Cómo podría haber hecho que el día de hoy fuese todavía mejor?

Esta sección es tu recordatorio personal de que tienes el poder de cambiar tu percepción de las cosas que te suceden (hola, estoicismo) e influir en tu futuro.

Imagina que entras en una cafetería y ves a una persona que te gusta pero no le dices nada. Podrías escribir en tu diario al final del día “la siguiente vez que vea a una persona que me guste, la saludaré”. Puedes escribir también el deseo de levantarte antes para no ir con prisas y estreses luego. O llamar a un amigo para ver cómo está. Tú mejor que nadie sabes qué poquito podrías añadir a un día para hacerlo todavía mejor. ¡Piénsalo y no dejes pasar la oportunidad al día siguiente!

En mi opinión, lo mejor que puedes hacer es comprar el libro directamente. Además de ser más sencillo que anotarlo en una libreta, contiene frases inspiradoras y retos semanales para ayudarte a cambiar todavía más y que te resulte más ameno y sencillo. Yo había usado este ejercicio en el pasado y, hasta que no compré el diario, no acabé de realizarlo de manera constante y ver los tremendos resultados que puede tener seguir este hábito.

Ejemplo de diario y respuestas

Resumen del ejercicio

Aquí tienes el resumen de las 5 preguntas/reflexiones que tiene que hacer a diario:

Por la mañana

Tres cosas por las que estoy agradecido hoy

1.
2.
3.

¿Qué hará que hoy sea un gran día?

1.
2.
3.

Afirmaciones diarias

Por la noche

3 cosas increíbles que han sucedido hoy

1.
2.
3.

¿Cómo podría haber hecho que el día de hoy fuese todavía mejor?

 

Eso es todo. Para empezar, te recomiendo que escribas en una hoja por qué es importante que empieces a realizar este ejercicio diario, qué recompensa te darás a ti mismo si escribes los primeros 5 días (y qué penalización si no lo haces) y qué medidas tomarás para asegurarte de que escribes cada día.
NOTA: si compras el diario, este ejercicio está incluido en sus páginas.

Como dice el famoso proverbio chino “un viaje de mil leguas empieza con un pequeño paso”. Si quieres cambiar, da este primer paso. No tienes nada que perder y sí toda una grandeza interior que desbloquear si consigues cambiar.

Como tú, a mí me ha costado mucho mejorar, dejar atrás malos hábitos y encontrar lo que quiero en la vida. Por eso, estoy aquí para escucharte si te entran dudas y animarte a seguir. Te entiendo, porque yo lo he vivido, y puedo ayudarte, si quieres. Ánimo y que consigas lo que buscas.

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¿Quieres cambiar de vida? Sigue estos 5 pasos

¿Cuántas veces has deseado que tu vida fuese distinta? ¿Cuántas veces has soñado con dedicarte a esa cosa que te apasiona? ¿Por qué no lo has intentado?

Elizabeth Kübler-Ross fue una doctora experta en acompañar a enfermos terminales. En las muchas horas que pasó acompañándoles y escuchándoles, observó que había varios denominadores comunes en lo que expresaban. El que viene al caso es: la gente a punto de morir se arrepentía, no de sus errores, sino, sobre todo, de las cosas que no había hecho.

Ya ves, cuando una persona nota que está llegando su final y echa la vista atrás, suele arrepentirse de cosas que no intentó en su día. ¿Quieres que eso te suceda a ti? Vivimos pensando que nos queda mucho para ese día. Lo cierto es que no tenemos ni idea. Damos por sentado muchas cosas. Hasta que dejamos de tenerlas. Salud, pareja, dinero.

Si quieres lograr resultados distintos, decía Einstein, no hagas siempre lo mismo.

Para cambiar de vida, has de cambiar tu mentalidad y también las acciones de tu día a día. Seguro que has leído historias de superación de gente. Aquellos que pasaron de tener un trabajo mediocre a dedicarse a algo que les llena. Se les ve felices en fotos. Si se lee una entrevista suya destilan pasión por lo que hacen.

Pero, ¿cómo han conseguido cambiar su vida?

Para el ojo de la persona que no desea profundizar, todo parece cuestión de suerte. Se levantaron un día y, voilà, ya sabían cómo reorientar sus vidas. Nada más lejos de la realidad. La gente que toma las riendas de sus vidas, tiene unos rasgos comunes, unos patrones que siguen y que les llevan por el camino que creen correcto. Haz estas cosas que voy a listar a continuación, y podrás ser uno de ellos.

Cambia tu vida

Cambia tus hábitos

Sam Ovens era un trabajador normal y corriente de Vodafone en Nueva Zelanda, hasta que un día decidió dejar el trabajo, encerrarse en el garaje de sus padres y montar su propio negocio. Por el camino, dejo hábitos que le perjudicaban y se centró únicamente en lo que le aportaba valor a su negocio. Quizá él sea muy radical en su enfoque, pero los resultados hablan por sí solos: Pasó de tener 500$ neozelandeses en su cuenta corriente a vivir en Manhattan y ser nombrado por Forbes como una de las personas menores de 30 años más influyentes. Su fortuna ronda los 65M$ hoy en día y no para de crecer.

Como ves, la gente exitosa, antes de serlo, tenía hábitos que actuaban como una cadena atada a su pierna, en vez de como alas que les propulsaban. Dormir poco, alimentarse mal, salir por las noches, dedicar mucho tiempo a redes sociales o ver series, malas compañías.

Si no estás contento con tu vida actual, si quieres cambiar, lo primero es evaluar qué hábitos te están frenando. Empieza por cambiarlos y verás cómo tendrás energía para afrontar nuevos retos. Mi consejo: comienza por tu cuerpo. Aliméntate bien, haz deporte, duerme 7-8 horas. Con un cuerpo energizado, es mucho más fácil lanzarte a nuevas aventuras, porque te sientes más capaz de todo.

Ponte objetivos y aprende a organizarte

Otra de las claves para mejorar tu vida es la motivación. Si no tienes un porqué, nunca encontrarás cómo llevarlo a cabo. Por eso, lo primero de todo es saber qué quieres conseguir y por qué quieres conseguirlo. Ponte objetivos. Establece una dirección en la que quieres avanzar.

Si quieres orientación sobre cómo fijar objetivos que sean realistas y que puedas conseguir, puedes leer este post.

Una vez tienes claros los objetivos, apárcalos y céntrate en el proceso para conseguirlos. En lo que vas a hacer cada día. Planifica tus semanas a conciencia y especifica el tiempo, bloqueado en tu agenda, en que vas a trabajar para construir tu nuevo yo.

Como dice Tony Robbins:

Si hablas de ello es un sueño

Si lo visualizas es apasionante

Si lo planeas es posible

pero cuando lo programas en tu calendario es real

 

Abraza los obstáculos

No pienses que cambiar va a ser fácil. Todo lo contrario. Si crees que va a ser un camino de rosas, lo único que conseguirás es darte una hostia muy grande y reducir tu autoestima. Para eso, mejor que sigas con tu vida actual.

Sin embargo, si comienzas sabiendo que tendrás impedimentos y estás preparado para afrontar lo que se ponga por delante, las probabilidades de éxito son mucho mayores. Déjate de esa mierda positivista de “todo va a salir bien”. No es malo ser positivo de vez en cuando, seguro que te empuja a pasar a la acción. Pero caer en un excesivo positivismo y no pensar cómo actuarás cuando se presente ese primer obstáculo es uno de los fallos más comunes.

Crea nuevas relaciones con gente con intereses similares

Ya sabes que vas a encontrar obstáculos por el camino. Por eso, entrar en contacto con gente que ha pasado o está pasando por lo mismo que tú, te servirá de apoyo. Podrás compartir experiencias y métodos o rutinas que han servido a otros para superar esos baches.

Compartir las experiencias con esa gente y que te cuenten cómo ellos lo han superado, es una genial manera de no desfallecer. Te demuestra que, con esfuerzo y una dirección clara, se pueden conseguir las cosas. Y te ayudará a no abandonar a las primeras de cambio.

Aléjate de amistades que no estén alineadas con el nuevo yo que quieres crear

Cuando uno está haciendo un cambio importante en su vida, lo que necesita es rodearse de gente que sume, que apoye esos cambios.

No digo que no venga bien poner un poco en perspectiva lo que quieres empezar, compartiéndolo con amigos para ver qué opinión tienen. Recibir feedback puede ayudar. A lo que me refiero es a alejarse de gente que ponga en duda constantemente lo que vas a hacer, que intente frenar el cambio. Esa gente no la quieres en tu vida en cuanto empieces a diseñar tu nuevo yo.

Jim Rohn decía que eres la media de las 5 personas con las que más tiempo pasas. Analiza eso. ¿Quieres ser esa media o aspiras a una media mejor? Pues ya sabes lo que hay que hacer. Une el punto anterior y éste y… ¡eleva tu media!

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Supera la procrastinación para siempre

“A los 41 años mi vida era un caos. Estaba sin trabajo. Cerca de la bancarrota. Mi matrimonio se desmoronaba. Mi autoestima por los suelos. Bebiendo a diario.

Me costaba salir de la cama. Todas las mañanas, la alarma sonaba. Sabía que tenía que levantarme y ponerme en acción pero me entraba ansiedad y retrasaba la alarma. Y quería cambiar. Simplemente, no podía. Hasta las cosas más pequeñas parecían imposibles. Leía libros y compraba diarios. Nada de lo aprendido se me pegaba. Rezaba por tener motivación. Nunca venía. Siempre había, literalmente, una excusa.”

Así presenta su historia Mel Robbins en su web.

¿Te sientes identificada/o? Quizá no hayas llegado a ese extremo, ¡espero que no! Pero,  ¿cuántas veces te ha invadido la pereza o la parálisis frente a algo que sabías que tenías que hacer? Incluso siendo plenamente consciente de su importancia, ¡te sentías totalmente incapaz de llevarlo a cabo!

Vence la procrastinación

La procrastinación es algo que a todos nos ha pasado en algún momento y, créeme, como experto en ella sé bien lo frustrante que es. No saber reconocer por qué pasan las horas y no eres capaz de hacer lo que te has propuesto da mucha rabia. Encima, cada vez que te marcas metas y objetivos y no los cumples, involuntariamente estás minando tu autoestima.

¿Cuál es la causa de la procrastinación?

Primero de todo, tienes que entender cuál es la causa y cómo funciona la procrastinación. Cuando este mal hábito se ha repetido hasta el infinito, te asaltan miles de dudas y una de ellas es pensar que no eres capaz de hacer la tarea o el proyecto que se te resiste. Nada más lejos de la realidad. Descarta eso de tu mente porque:

  1. No tiene nada que ver con el trabajo que tienes que hacer
  2. Eres totalmente capaz de conseguir cualquier cosa que te propongas

Hay dos razones principales que explican la procrastinación:

  1. La primera de ellas es que tienes un estrés muy grande. Puede estar relacionado con temas familiares, con el trabajo, con tu futuro, tus relaciones, el dinero… Hay miles de cosas que generan estrés. Tienes una montaña de tareas que hacer, tanto laborales como personales, pero en el momento que te sientas para trabajar y llevarlas a cabo, ese estrés se apodera de ti, empiezas a pensar en todo lo que tienes que hacer, en el resultado final en vez de la tarea de hoy. ¿Y cuál es la solución? Ponerte a leer periódicos, leer y responder emails, ver alguna serie. ¡Ponle nombre tú! La explicación es sencilla: cuando estás haciendo esas otras cosas, tu cerebro no está pensando en lo que debería estar haciendo o piensa muy poco en ello y así se reduce el estrés. El problema es que, una vez terminada la distracción, la realidad del trabajo no hecho se impone y solo hace las cosas peores…
  2. La segunda razón por la que procrastinas es porque te invade el miedo. Miedo al fracaso, miedo al qué dirán, miedo al rechazo. Empiezas a darle vueltas a si serás lo suficientemente bueno para ese proyecto, si lo harás como se espera de ti. Si estás emprendiendo, te asaltan dudas sobre si tu proyecto tendrá futuro. Si serás capaz de llevarlo a cabo. Todo ese pensamiento de más, te hace entrar en una espiral negativa que desemboca en una baja autoestima y parálisis.

Si esa procrastinación se convierte en crónica, si la arrastras durante años, puede minar mucho tu autoestima. Así que vigila de cerca tus comportamientos y ponlo una solución antes de que el problema se agrave.

¿Cómo salir de esa espiral de procrastinación?

Decir esto es más fácil que ponerlo en práctica. Es un método simple, pero no es fácil. Sobre todo cuando llevas mucho tiempo lidiando con este problema.

Perdónate a ti mismo

Primero de todo, cuando veas que estás procrastinando, no te fustigues. No pasa nada, a todo el mundo le pasa. Todos procrastinamos alguna vez. Yo, lo he hecho a menudo. Y mira hasta dónde he llegado. Reconoce lo que está pasando,

Ritual para empezar

En cuanto en tu mente se empiece a formar la idea del trabajo que tienes que hacer y nazcan pensamientos que quieran impedirlo, buscar una excusa, tienes que poner en práctica la regla de los cinco segundos. Es una regla muy sencilla. Cuando lleguen esos pensamientos, cuenta de 5 hacia atrás. Cinco, cuatro, tres, dos, uno. Y ponte a ello.

No voy a entrar aquí en la ciencia que respalda esto, pero créeme que la hay y es una manera de vencer la duda. Pasar del cerebro límbico a la parte del corteza prefrontal y empezar a actuar.

Mel Robbins

Plantéate trabajar sólo durante cinco minutos

Nada más. La mayoría de las ocasiones verás que lo más doloroso, lo que más costaba, era empezar. Una vez que pasan esos cinco minutos, no cuesta casi seguir cinco minutos más, y luego otros cinco. Cuando te das cuenta, ya has avanzado mucho más de lo que pensabas que serías capaz.

Haz una lista de cinco cosas

Por la mañana, decide qué cinco cosas muy sencillas vas a llevar a cabo. Una pequeña tarea del hogar. La primera página del informe que se te resiste. Dos diapositivas de la presentación que tendrás que hacer la semana que viene a tus jefes. Correr un kilómetro.

No esperes a que llegue la motivación

Si esperas tener la motivación, te voy a decir una verdad: nunca la vas a encontrar. Nadie se levanta un día y dice, hoy tengo la motivación de hacer cosas grandes. Simplemente, se ponen a actuar y la motivación se va construyendo mientras van trabajando. Así que, ¡pon en práctica estos cuatro pasos y lánzate a la acción!

Para acabar este post, si piensas que la regla de los cinco segundos es algo burdo, estúpido, mira si puede llegar a ser poderosa:

Regla de cinco segundos - suicidio

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Cómo decir no y mantener los buenos hábitos

Aprender a decir no es probablemente una de las habilidades más útiles que puedes desarrollar, especialmente cuando se trata de llevar una vida sana y saludable.

Decir no a compromisos innecesarios puede proporcionarte el tiempo necesario para recuperarte y rejuvenecer. Decir no a las distracciones diarias te puede dar el espacio que necesitas para centrarte en lo que, de verdad, es importante para ti. Y decir que no a las frecuentes tentaciones puede ayudarte a no desviarte de tu camino y conseguir tus metas de salud.

Creo que esto es claro. Ahora, la pregunta del millón: ¿cómo evitamos las distracciones y las urgencias de cada día para llevar una vida sana y hacer las cosas que son importantes?

Decir no

Cómo decir no: Un estudio muestra una manera eficaz

En un estudio publicado en el Journal of Consumer Research, 120 estudiantes fueron divididos en dos grupos diferentes.

La diferencia entre estos dos grupos fue decir “no puedo” comparado con “no hago”.

A un grupo se le dijo que, cada vez que se enfrentaran a una tentación, tenían que decirse a sí mismos “no puedo hacer X”. Por ejemplo, si se les tentaba con helado, tenían que decir “no puedo comer helado”.

Mientras tanto, el segundo grupo, al ser tentado de igual manera, debía responder “yo no hago X”. Si se les tentaba con helado, respondían “yo no como helado”.

Después, a los estudiantes se les hizo una serie de preguntas. Una vez acabaron, entregaron las respuestas, pensando que el estudio se había terminado. En realidad, acababa de empezar. Conforme cada estudiante salía de la sala y entregaba sus respuestas, se les ofrecía un premio. El estudiante podía elegir entre una chocolatina de chocolate o una barrita saludable de granola. Cuando cada estudiante elegía, el investigador anotaba en su hoja de respuestas la elección que había hecho.

Esto es lo que sucedió

Los estudiantes a los que se había dicho que dijeran “no puedo comer X”, eligieron la chocolatina el 61% de las veces, mientras que los estudiantes que se repetían “yo no como X” eligieron comer la chocolatina sólo el 36%. Ese simple cambio en la terminología mejoró considerablemente las probabilidades de cada persona de efectuar una elección más sana.

Pero las sorpresas no acaban aquí…

Cómo las palabras correctas hacen más fácil decir no

Los mismos investigadores estaban interesados en cómo las palabras “no puedo” y “no hago” afectan a nuestra disposición a decir no en el largo plazo y mantener nuestras metas cuando nos enfrentamos a tentaciones de manera repetida. Después de todo, cualquiera de nosotros puede decir que no a una chocolatina una vez, pero eventualmente acabamos cayendo en la tentación.

Los investigadores diseñaron un nuevo estudio en el que 30 mujeres trabajadoras se apuntaron a un seminario de salud y bienestar. Se les pidió a todas ellas que fijaran una meta de salud que fuese importante para ellas. Después, separaron a las mujeres en tres grupos de 10.

Al primer grupo se le dijo que siemopre que tuviesen una tentación que las desviase de sus metas, simplemente dijesen que no. Este fue el grupo de control, porque no tenía una estrategia definida.

Al grupo 2 se les pidió seguir la estrategia de “no puedo”. “No puedo perderme mi entrenamiento de hoy”.

Por último, el tercer grupo tenía que responder, cuando se les tentaba, “yo no”. Por ejemplo, “yo no me pierdo los entrenamientos”.

Durante los siguientes 10 días, cada mujer recibió un email solicitando informar de sus progresos. Estos fueron los resultados tras esos 10 días:

En el Grupo 1, 3 de las 10 mujeres consiguieron sus metas los 10 días. En el segundo, las que tenían que rsponder “no puedo”, solo 1 de las 1o logró su objetivo. Por último, el Grupo 3, aquellas que tenían que responder “yo no”, obtuve un increíble 80% de mujeres que persistieron en sus metas.

Las palabras que usas no solo te ayudan a realizar mejores elecciones, sino que también hacen más fácil que te mantengas firme en tus decisiones y logres lo que te propones.

Yo no hago

Por que “yo no” funciona mejor que “no puedo”

Tus palabras te sirven para crear un marco de control y empoderamiento. Es más, las palabras que usas sirven para crear un circuito de retroalimentación en tu cerebro que impacta tus futuras decisiones.

Por ejemplo, cada vez que dices “no puedo”, estás creando un sistema que te recuerda tus limitaciones. Esta terminología indica que te estás forzando a hacer algo que no quieres hacer. En contraposición, cuando dices “yo no” estás reforzando tu posición de control y poder de decisión sobre la situación. Es una frase que te puede impulsar a romper tus malos hábitos y seguir los buenos.

Heidi Grant Halvorson es la directora del Motivation Science Center de la Universidad de Columbia. Así explica ella la diferencia entre decir “yo no hago” comparada con “no puedo”:

“Yo no hago” se vive como una decisión, así que se siente fortalecedor. Es una afirmación de tu determinación y fuerza de voluntad. “No puedo” no es una elección. Es una restricción. Se te impone. Por eso, pensar “no puedo” socava tu fuerza de voluntad y poder sobre la decisión.

En otras palabras, la frase “yo no hago” es una manera psicológicamente más fuerte de decir no, mientras que “no puedo” es una manera agotadora de decirlo.

Cómo puedes poner en práctica esto en tu vida

Todos los días hay situaciones en las que tienes que decir no a algo. Cuando el camarero te ofrece postre, cuando no te apetece ir al gimnasio… La distracción de llamadas, emails, redes sociales cuando deberías centrarte en algo más importante.

Individualmente, cada respuesta a a esas pequeñas elecciones parece insignificante. Por eso, no pensamos que seas gran cosa decir que “no puedo” hacer algo. Pero imagina el efecto acumulado de elegir palabras más reafirmantes de manera consistente.

“No puedo” y “no hago” son palabras muy similares y muchas veces las intercambiamos. Psicológicamente, sin embargo, pueden proporcionarnos una sensación muy distinta y, al final, resultados muy diversos. No son solo palabras o frases. Son afirmaciones sobre lo que crees, razones por las que haces lo que haces y recordatorios de dónde quieres ir.

La habilidad de sobreponerse a la tentación y decir no de manera efectiva is crítica no solo para tu salud física, sino también para mantener una sensación de bienestar y control que afecta a tu salud mental.

Para resumir: puedes ser la víctima de tus propias palabras o la arquitecta de ellas. ¿Cuál prefieres?

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Crea hábitos para toda la vida

Todos hemos intentado conseguir hábitos nuevos, que sean saludables, por ejemplo, con la intención de incorporarlo a nuestra rutina y que se convierta en una identidad con la que nos identificamos. ¿Por qué cuesta tanto hacerlos sostenibles?

Los que me seguís desde hace tiempo o me conocéis, sabéis todo lo que he cambiado desde hace cinco o seis años. No comer gluten, luego no comer azúcar. Dejar los lácteos. Meditar a diario. Escribir páginas matutinas. Leer más. Hacer ayunos intermitentes. Ser más productivo en mi empresa. Todos esos hábitos que he conseguido incorporar en mi vida los he logrado gracias a estos cuatro sencillos pasos.

¿Cómo creo nuevos hábitos?

Siempre que intento incluir nuevos hábitos en mi vida, sigo este planteamiento:

Nuevos hábitos: empieza por poco

Empezar por poco

¿Verdad que si piensas en hacer ejercicio durante una hora cuando llevas años sin entrenar lo ves un mundo? ¿Qué me dices de sentarte tú solo a meditar 30 minutos cada día? ¡Es muy difícil que cualquiera de esas dos cosas suceda, de buenas a primeras!

Por eso, la mejor manera de conseguir repetir hábitos hasta que se conviertan en parte de nosotros es empezar por algo tan pequeño que no puedas decir que no lo vas a hacer.

  • Si quieres hacer ejercicio, empieza por una rutina de 15 minutos 1 día a la semana.
  • ¿Te gustaría meditar? Prueba cinco minutos al día.
  • Si te gustaría comer mejor, empieza cambiando un par de desayunos.

Lo más complicado suele ser empezar. Por eso, cuanto más fácil te lo pongas, menos excusas encontrarás y menos te costará. Una vez has empezado, la sensación de estar intentándolo te empujará a avanzar.

Aumentar poco a poco

Un error muy normal cuando estamos empezando es querer saltar de un poquito a mucho, sin haber asentado los hábitos. Si haces eso, es muy probable que empieces a fallar, porque todavía no has podido incorporar esa rutina del todo y mentalmente no estás acostumbrado a ella. Tu fuerza de voluntad y motivación todavía no son lo suficientemente fuertes.

Además, tendemos a despreciar las ganancias graduales, cuando en realidad aumentar poco a poco, cada día o cada semana, nos puede llevar a un nivel muy superior en el plazo de un solo año. Piénsalo de esta manera: una ganancia de un 1% diario a lo largo de 70 días, supone ser el doble de bueno. En un año, ¡37 veces!

Si fallas, recupérate rápido

Si fallas, recupérate rápido

Este es quizá el punto más importante para mí. Siempre va a haber ocasiones en las que las exigencias del día a día impidan que puedas realizar el hábito. Los imprevistos suceden.

Es clave, por eso, retomar nuestros hábitos recién establecidos tan pronto como sea posible. Si estás empezando a ir al gimnasio y fallas un día, haz lo imposible por ir al siguiente.

Mentalmente, un día perdido no supone nada, pero cuando acumulas dos o tres, tu mente empieza a olvidarse de los hábitos y deja de reconocerlos como algo rutinario. Igual que a lo largo del tiempo la acumulación de mejoras da unos resultados espectaculares, si empiezas a acumular una pérdida de los hábitos, pronto perderás todo lo ganado.

Sé paciente y adhiérete a un ritmo que puedas sostener

Del mismo modo que empezar por algo muy grande o intentar incrementar en gran medida no ayudan a conseguir buenos hábitos, no tener paciencia puede suponer una barrera a nuestra mejora.

Las ganancias se consiguen día a día, semana a semana. Puedes estar seguro que, si dejas pasar el suficiente tiempo y sigues mejorando, los resultados llegarán. Cuanto más tiempo pase, más y mejores serán.

Yo suelo obsesionarme mucho con el resultado final y con conseguirlo ya. Pero así no es como funcionan las cosas. Antes de ver resultados, hay que dedicar unas horas a entrenar, leer, lo que sea. Quererlo lograr ya nos sitúa en un plano de impaciencia y frustración por todavía no haber llegado donde aspiramos que puede hacer que fallemos en nuestra rutina.

Por eso, es mejor ir poco a poco, saber que, mientras sigamos siendo fieles a nuestra rutina, los hábitos se están creando y que, antes que nos demos cuenta, estaremos donde queríamos y pensando en qué nuevos hábitos incorporar o cómo aumentar los que ya forman parte de nuestro día a día.