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Estoicismo y cómo puede mejorar tu vida

Siendo este un blog de propósitos, hábitos y cómo dedicarte a lo que te apasiona, quizá suene extraño que vaya a hablar de filosofía. En concreto, de estoicismo. Pero si sigues leyendo entenderás por qué es algo extremadamente importante. Y está directamente relacionado con nuestro progreso en la vida y el trabajo para conseguir nuestras metas.

En mi último post, cuando hablaba de meditación mencionaba de pasada un libro, “The Obstacle is the Way” de Ryan Holiday, sobre el que voy a profundizar aquí. Si no leíste ese post, te recomiendo que lo hagas. Creo que una persona que dedica tiempo a meditar, a la vez que profundiza en las enseñanzas de los estoicos, puede alcanzar un dominio sobre su mente y sus actos tal que le permitan lograr sus propósitos y llegar, si no a una felicidad plena, a un estado bastante cercano.

¿Por qué hablo sobre filosofía y estoicismo?

Decía Thoreau que “ser un filósofo no es simplemente tener pensamientos ingeniosos, no es siquiera fundar una escuela… es resolver algunos de los problemas de la vida, no solo teóricamente, sino prácticamente.”

El estoicismo es la corriente filosófica más práctica de todas y ha sido seguida, desde que fue fundada por Zenón de Citio alrededor del 300ac, por miles de personalidades. Catón, Epicteto, Séneca o Marco Aurelio, por ejemplo. Pero también el recientemente fallecido senador John McCain por usar un ejemplo actual.

John McCain fue capturado por el Vietcong y torturado. Le ofrecieron ser liberado y volver a casa, con la intención de que ese hecho manchase su reputación y la de toda su familia y supusiese una humillación para Estados Unidos. Pero McCain la rechazó y prefirió ser torturado. Lo hizo, no solo por eso, sino porque en su rango de oficial, entendió que era la manera de dar ejemplo y ayudar a sus compañeros.

En la raíz de esta corriente de pensamiento hay una manera muy simple de vivir, que no fácil. Asume los obstáculos en tu vida y conviértelos en ventajas, controla lo que puedes controlar y acepta lo que no. Así resume Ryan Holiday, el autor mencionado al principio, lo que significa esta corriente en su primera lección de Daily Stoic, una newsletter con lecciones diarias que te recomiendo seguir si quieres aprender más.

Estoicismo

Convertir las adversidades en nuestra ventaja

Pero, ¿cómo se consigue convertir las adversidades en algo que juegue a nuestro favor? ¿Cómo no tener en cuenta las desdichas que nos suceden o que, al menos, no nos impidan seguir avanzando?

Si seguimos los ejemplos de aquellos ‘rara avis’ que, no solo tenían lo necesario, sino que encima disfrutaban y mejoraban con cada contratiempo, podemos encontrar la respuesta. Estas personas son conscientes de que las adversidades los hacían mejores de lo que habrían sido sin ellas.

En “The Obstacle is The Way”, Holiday señala que para superar los obstáculos se requiere entender y dominar tres disciplinas. Las tres están interconectadas y son contingentes: Percepción, Acción y Voluntad. A continuación te explicaré cómo propone conseguirlo.

Toda superación de un obstáculo, comienza por cómo lo vemos y cómo lo percibimos. Después, siguen nuestras acciones para convertir ese aparente impedimento en una oportunidad. Finalmente, cultivando una voluntad interior podemos soportar cualquier dificultad o derrota temporal.

La disciplina de la Percepción

John D. Rockefeller empezó a trabajar en Cleveland como contable con 16 años. Como aspiraba a ser inversor, ahorraba concienzudamente gran parte de los 50 centavos al día que ganaba. Dos años después, una de las peores crisis financieras conocidas hasta entonces, la de 1857, sacudió Cleveland especialmente fuerte. Rockefeller, un jovencillo, podría haberse asustado. Podría haber decidido buscar otra profesión más segura. En vez de eso, decidió mantener la cabeza fría, aunque estuviese perdiendo hasta la camisa. Comprobó, además, que el resto de gente no solo perdía dinero sino también la cabeza y tomaba decisiones estúpidas. Esa valiosa y temprana lección, la aplicó luego cuando sus negocios crecían de manera exponencial. Durante las sucesivas crisis que se dieron aprovechó para ampliar sus empresas.

Como señala Ryan Holiday:

“Vas a encontrar obstáculos en tu vida – justos e injustos. Y vas a descubrir, una y otra vez, que lo que importa no son los obstáculos en sí, sino cómo los vemos, cómo reaccionamos ante ellos y si mantenemos la calma. Aprenderás que esta reacción determinará lo capaz que serás de superarlos. O, incluso, de progresar y crecer gracias a ellos. Donde una persona ve una crisis, otra puede ver una oportunidad. Donde una está cegada por el éxito, otra ve la realidad con inflexible objetividad. Donde una pierde el control de sus emociones, otra puede mantenerse en calma. Desesperación, desesperanza, miedo, impotencia; estas reacciones dependen de nuestra percepción. Tienes que darte cuenta: Nada nos hace sentirnos de esa manera; elegimos sucumbir a esos sentimientos. O, como Rockefeller, no sucumbir.”

La disciplina de la percepción, para mí, se resume en la famosa plegaria de la Serenidad:

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.”

Accion

La disciplina de la Acción

No había mucha evidencia para afirmar que Demóstenes se iba a convertir en el orador más grande de Atenas, incluso de la historia. Nació débil, enfermo y con problemas para hablar. A los 7 años perdió a su padre.  Sus tutores robaron su cuantiosa herencia y no pudo disfrutar de una correcta educación, como estaba previsto. Desprovisto de todo, injustamente, Demóstenes decidió no abandonarse. En su mente, tenía la imagen de un potente orador ateniense que era capaz de cautivar a todo el mundo con sus palabras.

Empujado por esa visión, empezó a practicar extraños ejercicios. Se metía piedras en la boca y practicaba hablar en público con ellas. Ensayaba en días de mucho viento o mientras subía colinas empinadas. Aprendió a dar discursos enteros con una sola respiración. Se rapó la mitad de la cabeza para que le diese vergüenza salir de casa y así seguir practicando.

Todo esto lo hizo para, cuando consideró que había alcanzado un nivel óptimo, pelear ante un tribunal contra quienes le habían robado. Ganó el juicio, aunque recuperó solo una pequeña parte de su fortuna. Pero lo más importante, consiguió el respeto de sus conciudadanos. Cada discurso que daba era seguido con atención. Así, se convirtió en la voz de Atenas y su principal consejero.

Una vez le preguntaron cuáles son los tres rasgos más importantes de un orador y él respondió: “Acción, acción, acción”.

“En la vida, todos nos hemos encontrado con problemas. Hemos podido definir acciones y soluciones. Pero, pasado un tiempo, el problema sigue ahí. Incluso peor todavía. Como si pensáramos que pudiese desaparecer por sí mismo. Todos lo hemos hecho: nos decimos ‘estoy tan cansado, abrumado, ocupado, estresado’ ¿Y qué hacemos al respecto? ”.

Hay gente que decide pasar a la acción

Pero hay gente que convierte toda esa mierda en algo grande. Muchos ejemplos de ello. Ya tengan discapacidades físicas, sea por discriminación racial, o sean peleas desiguales. La historia está llena de ejemplos de personas que, sin importar la condición previa de la que partían, decidieron desafiar las probabilidades y pasar a la acción.

No estoy diciendo que no te puedas quejar. Que no puedas maldecir tu suerte o pensar que lo que te sucede es una putada. Por supuesto que puedes. Simplemente, no dediques más tiempo del necesario a ello. Reconoce lo que te sucede y vuelve a trabajar para superarlo. Porque cada obstáculo que superas te hace más fuerte y más capaz de superar los siguientes.

Nadie va a venir a salvarte. Si quieres llegar donde te has propuesto, donde sueñas, solo hay un camino. “Enfrentarse a los problemas con las acciones correctas”.

Voluntad

La disciplina de la Voluntad

“¿Qué es la voluntad? La voluntad es nuestro poder interior, que nunca puede ser afectado por el mundo exterior. Es nuestro as en la manga. Tenemos que prepararnos para la adversidad y la confusión. Tenemos que aprender el arte de la aquiescencia y ser alegres incluso en los momentos más oscuros. La voluntad verdadera se basa en humildad, resiliencia y flexibilidad.”

Si hay tres cosas que se pueden destacar de esta última disciplina, son las siguientes: el arte de la aquiescencia, ser perseverante y meditar sobre tu propia mortalidad.

El Arte de la Aquiescencia

Cuando Phil Jackson, uno de los mejores entrenadores de la NBA, tuvo que operarse de una lesión crónica en la cadera. Esta operación limitó sus movimientos a lo largo de la banda y las indicaciones que daba a sus jugadores. En su lugar, tuvo que pasar la mayor parte del tiempo sentado en el banquillo. Esta lesión, al principio, pensó que disminuiría sus dotes de liderazgo y su capacidad como entrenador. En realidad, sentarse en el banquillo le dio más autoridad. Descubrió cómo hacerse oír, sin ser tan dominante y controlador como había sido en el pasado.

“Pero, para poder disfrutar de estos beneficios inesperados, tenemos que ser capaces de aceptar los costes inesperados también. Por desgracia, muchas veces somos demasiado codiciosos como para hacer esto. Pensamos cuánto mejor podría ser una determinada situación. Rara vez nos paramos a pensar lo mala que todavía podría ser.

Porque, no lo olvides, las cosas siempre pueden ser peores. Sin querer ser simple, la siguiente vez que pierdas dinero, recuerda que podrías haber perdido un amigo. Cuando pierdas un trabajo, piensa que podrías haber perdido una extremidad. Si te han quitado la casa, podría haber sido peor y podrías haber perdido todo.

Y, sin embargo, nos quejamos de lo que no tenemos o lo que hemos perdido. No podemos apreciar lo que tenemos.”

Perseverancia

Cuando la vida nos pone un problema delante y somos capaces de superarlo, se podría decir que hemos actuado con persistencia. No nos hemos dejado estar, hemos trabajado duro. Sin embargo, como dice un proverbio Haitiano, ‘detrás de las montañas, hay más montañas’. Nuevos obstáculos vendrán y hace falta lo que Holiday describe como “lo que sucede no solo en el primer asalto, sino en el segundo y en los sucesivos asaltos. En la pelea después de esa pelea. Y luego en la pelea posterior.”

“Lo bueno de la perseverancia es que no puede ser frenado por nada aparte de la muerte. Nuestras acciones pueden ser restringidas, pero nuestra voluntad no. Nuestros planes, incluso nuestros cuerpos, pueden fallar. ¿pero creer en nosotros mismos? No importa cuántas veces nos rechacen, cuánto retrocedamos, conservamos el poder de decidir intentarlo una vez más. O intentar un camino distinto. O, como mínimo, aceptar esa realidad y buscar una meta diferente. La determinación, si te paras a pensarlo, es invencible.”

Memento mori

Ya escribí un post dedicado a este punto, pero está bien recordarlo como un componente más a la hora de forjar tu voluntad superior. Cuando hablo sobre la muerte y tenerla presente, la gente prefiere que cambie de tema. Es mejor no pensar en ella, como si nunca fuese a suceder. Tratamos de olvidar cómo de frágil y cambiante es la vida.

Pero reflexionar sobre la muerte y tenerla presente no es algo malo y tétrico. Debería crear una perspectiva real de lo que somos y una sensación de urgencia por conseguir lo que queremos en la vida. Por ser el tipo de personas que deseamos ser. No pensar que habrá tiempo para hacerlo más adelante. Sentirnos empujados a actuar ya. No tiene que deprimirnos. Tiene que darnos más fuerzas.

Como dice Steve Jobs: ‘Recordar cada día que vas a morir es la mejor manera que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para que no escuches y sigues a tu corazón’.

Conclusión

En definitiva, esta guía resumida de disciplinas que tienes que conquistar y que Ryan Holiday explica mucho más en detalle y con más ejemplos históricos en su libro (por si no había quedado claro, recomiendo mucho su lectura), puede ser la manera moderna de acercarnos al estoicismo. De dominarnos a nosotros mismos y, gracias a ello, conseguir lo que nos propongamos.

Es un trabajo que dura toda una vida, pero tener a tu lado la compañía y enseñanzas de gente que lo ha logrado, para poder guiarte en los momentos más difíciles y no perder la cabeza cuando todo venga de cara, ayuda mucho.