, , ,

¿Quieres cambiar de vida? Sigue estos 5 pasos

¿Cuántas veces has deseado que tu vida fuese distinta? ¿Cuántas veces has soñado con dedicarte a esa cosa que te apasiona? ¿Por qué no lo has intentado?

Elizabeth Kübler-Ross fue una doctora experta en acompañar a enfermos terminales. En las muchas horas que pasó acompañándoles y escuchándoles, observó que había varios denominadores comunes en lo que expresaban. El que viene al caso es: la gente a punto de morir se arrepentía, no de sus errores, sino, sobre todo, de las cosas que no había hecho.

Ya ves, cuando una persona nota que está llegando su final y echa la vista atrás, suele arrepentirse de cosas que no intentó en su día. ¿Quieres que eso te suceda a ti? Vivimos pensando que nos queda mucho para ese día. Lo cierto es que no tenemos ni idea. Damos por sentado muchas cosas. Hasta que dejamos de tenerlas. Salud, pareja, dinero.

Si quieres lograr resultados distintos, decía Einstein, no hagas siempre lo mismo.

Para cambiar de vida, has de cambiar tu mentalidad y también las acciones de tu día a día. Seguro que has leído historias de superación de gente. Aquellos que pasaron de tener un trabajo mediocre a dedicarse a algo que les llena. Se les ve felices en fotos. Si se lee una entrevista suya destilan pasión por lo que hacen.

Pero, ¿cómo han conseguido cambiar su vida?

Para el ojo de la persona que no desea profundizar, todo parece cuestión de suerte. Se levantaron un día y, voilà, ya sabían cómo reorientar sus vidas. Nada más lejos de la realidad. La gente que toma las riendas de sus vidas, tiene unos rasgos comunes, unos patrones que siguen y que les llevan por el camino que creen correcto. Haz estas cosas que voy a listar a continuación, y podrás ser uno de ellos.

Cambia tu vida

Cambia tus hábitos

Sam Ovens era un trabajador normal y corriente de Vodafone en Nueva Zelanda, hasta que un día decidió dejar el trabajo, encerrarse en el garaje de sus padres y montar su propio negocio. Por el camino, dejo hábitos que le perjudicaban y se centró únicamente en lo que le aportaba valor a su negocio. Quizá él sea muy radical en su enfoque, pero los resultados hablan por sí solos: Pasó de tener 500$ neozelandeses en su cuenta corriente a vivir en Manhattan y ser nombrado por Forbes como una de las personas menores de 30 años más influyentes. Su fortuna ronda los 65M$ hoy en día y no para de crecer.

Como ves, la gente exitosa, antes de serlo, tenía hábitos que actuaban como una cadena atada a su pierna, en vez de como alas que les propulsaban. Dormir poco, alimentarse mal, salir por las noches, dedicar mucho tiempo a redes sociales o ver series, malas compañías.

Si no estás contento con tu vida actual, si quieres cambiar, lo primero es evaluar qué hábitos te están frenando. Empieza por cambiarlos y verás cómo tendrás energía para afrontar nuevos retos. Mi consejo: comienza por tu cuerpo. Aliméntate bien, haz deporte, duerme 7-8 horas. Con un cuerpo energizado, es mucho más fácil lanzarte a nuevas aventuras, porque te sientes más capaz de todo.

Ponte objetivos y aprende a organizarte

Otra de las claves para mejorar tu vida es la motivación. Si no tienes un porqué, nunca encontrarás cómo llevarlo a cabo. Por eso, lo primero de todo es saber qué quieres conseguir y por qué quieres conseguirlo. Ponte objetivos. Establece una dirección en la que quieres avanzar.

Si quieres orientación sobre cómo fijar objetivos que sean realistas y que puedas conseguir, puedes leer este post.

Una vez tienes claros los objetivos, apárcalos y céntrate en el proceso para conseguirlos. En lo que vas a hacer cada día. Planifica tus semanas a conciencia y especifica el tiempo, bloqueado en tu agenda, en que vas a trabajar para construir tu nuevo yo.

Como dice Tony Robbins:

Si hablas de ello es un sueño

Si lo visualizas es apasionante

Si lo planeas es posible

pero cuando lo programas en tu calendario es real

 

Abraza los obstáculos

No pienses que cambiar va a ser fácil. Todo lo contrario. Si crees que va a ser un camino de rosas, lo único que conseguirás es darte una hostia muy grande y reducir tu autoestima. Para eso, mejor que sigas con tu vida actual.

Sin embargo, si comienzas sabiendo que tendrás impedimentos y estás preparado para afrontar lo que se ponga por delante, las probabilidades de éxito son mucho mayores. Déjate de esa mierda positivista de “todo va a salir bien”. No es malo ser positivo de vez en cuando, seguro que te empuja a pasar a la acción. Pero caer en un excesivo positivismo y no pensar cómo actuarás cuando se presente ese primer obstáculo es uno de los fallos más comunes.

Crea nuevas relaciones con gente con intereses similares

Ya sabes que vas a encontrar obstáculos por el camino. Por eso, entrar en contacto con gente que ha pasado o está pasando por lo mismo que tú, te servirá de apoyo. Podrás compartir experiencias y métodos o rutinas que han servido a otros para superar esos baches.

Compartir las experiencias con esa gente y que te cuenten cómo ellos lo han superado, es una genial manera de no desfallecer. Te demuestra que, con esfuerzo y una dirección clara, se pueden conseguir las cosas. Y te ayudará a no abandonar a las primeras de cambio.

Aléjate de amistades que no estén alineadas con el nuevo yo que quieres crear

Cuando uno está haciendo un cambio importante en su vida, lo que necesita es rodearse de gente que sume, que apoye esos cambios.

No digo que no venga bien poner un poco en perspectiva lo que quieres empezar, compartiéndolo con amigos para ver qué opinión tienen. Recibir feedback puede ayudar. A lo que me refiero es a alejarse de gente que ponga en duda constantemente lo que vas a hacer, que intente frenar el cambio. Esa gente no la quieres en tu vida en cuanto empieces a diseñar tu nuevo yo.

Jim Rohn decía que eres la media de las 5 personas con las que más tiempo pasas. Analiza eso. ¿Quieres ser esa media o aspiras a una media mejor? Pues ya sabes lo que hay que hacer. Une el punto anterior y éste y… ¡eleva tu media!

, , ,

El proceso para conseguir lo que te propongas

Nick Saban es probablemente uno de los entrenadores más exitosos de toda la historia del fútbol americano universitario en Estados Unidos. Pero lo que lo ha hecho grande no son únicamente las victorias, sino “el proceso” para llegar a ellas. Sin lugar a dudas, lo último es la causa de lo primero.

Cuando empezó a entrenar sus primeros equipos, se le reconoció como un coach capaz de dar la vuelta a las situaciones con facilidad. Capaz de coger un equipo con mala dinámica y convertirlo en ganador. Aunque no lograse conquistar campeonatos, los hacía avanzar a las rondas finales. Pero su filosofía se elevó a un nivel superior cuando comenzó a entrenar a Alabama.

Cinco campeonatos nacionales en nueve años dan fe de que ahí hay un importante trabajo detrás. Es relevante destacar que, en el deporte universitario, los equipos cambian drásticamente de año en año. Jugadores que pasan a ser profesionales, nuevos novatos que entran a la universidad. Todo ello, además, lidiando con chavales de 18 a 22 años que todavía están madurando quiénes son y qué quieren ser.

Céntrate en el proceso

¿En qué consiste el proceso?

Aunque él mismo no usa esa denominación prácticamente nunca, todos sus asistentes y jugadores la tienen marcada a fuego en sus mentes. Domina su día a día y cualquier acción que realizan. Saban la resume así:

“No pienses en ganar el campeonato de la conferencia sureste. No pienses en ganar el campeonato nacional. Piensa en lo que tienes que hacer en este ejercicio, en esta jugada, en este preciso momento. Ésto es el proceso: Pensar qué podemos hacer hoy, la tarea que nos ocupa.”

¿Cuántas veces estamos pensando en la meta y, dada la magnitud de la misma, nos sobreviene el inmovilismo? ¡Es totalmente normal! Cuando eres alguien que quiere conseguir grandes cosas, pensar en el resultado final es abrumador y, muchas veces, paralizante. Por eso, la filosofía que sugiere Saban y que han aplicado después de él no solo entrenadores de fútbol americano y otros deportes, sino también ejecutivos de grandes multinacionales, es exitoso.
Un claro ejemplo deportivo en España es el Atlético de Madrid del “Cholo” Simeone y su filosofía del “partido a partido”.

En una liga en la que los dos grandes tienen presupuestos escandalosos, el Atlético, sin todas las súper estrellas de los otros dos, consistentemente ha peleado con ellos y llegó a ganar el campeonato en 2014.

El estrés de pensar en la meta

Y no solo eso. Además de servirnos para avanzar, el proceso sirve también para reducir la tensión y el estrés que uno tiene cuando piensa en el resultado final y cómo llegar a él.

A mí me ha pasado infinidad de veces. Por ejemplo, cuando estoy compitiendo en alguna carrera de larga distancia y me centro en llegar a la meta, los minutos no pasan. Estoy constantemente mirando el reloj para comprobar cuánto queda hasta el final. Eso genera tensión, desazón incluso y es un machaque mental muy duro. Hay que ser muy fuerte de cabeza para frente a toda esa tensión seguir avanzando y terminar.
Sin embargo, desde que cambié la perspectiva de pensar en la meta a pensar en el siguiente kilómetro, incluso los siguientes 500 metros, lo vi todo de manera distinta. Ya no tienes la fijación puesta en las siguientes tres horas. Solo importan los siguientes tres minutos. ¿Quién no puede con tres minutos de carrera? Luego, llegan los siguientes tres. Y otros tres más. Cuando te das cuenta, miras hacia delante y ahí está la meta.

El proceso sugiere que reduzcas ese gran objetivo en pequeños pasos y te centres solo en el primero de ellos, sin pensar en el futuro. Céntrate en lo que tienes que hacer ahora y hazlo bien. Deja de lado todos los inconvenientes que pueden surgir por el camino y pasa a la acción. Haz esa primera tarea. Una vez hecha ésa, pasa a la segunda. Si sigues esa filosofía, cuando mires hacia atrás verás todo lo que has recorrido.

El proceso va de hacer las cosas correctas, justo ahora. No preocuparse de lo que puede suceder después, de los resultados, o la visión final.

, ,

Aprendizajes del corredor amateur más famoso del mundo

Si eres corredor amateur y has terminado una carrera alguna vez, sabes que el sentimiento de felicidad que te embarga al atravesar la meta es único. Es un torrente de emociones difícil de explicar a alguien que no lo ha vivido. Yo no puedo dejar de recomendarlo.

Para Yuki Kawauchi este sentimiento se da muy a menudo, ya que suele completar unas 12 maratones cada año. Podría haber sido profesional, pero el fallecimiento de su padre y unas lesiones le apartaron de ese camino. Ningún equipo se interesó por él, así que él siguió haciendo lo que más le gustaba. Correr por el placer de correr.

Corredor amateur

Con 21 años, obtuvo una plaza como administrativo en el instituto Kasukabe de Saitama, al norte de Tokyo. Y con el dinero que ganaba, pagaba de su bolsillo las carreras y viajes a las mismas. Ya pronto comenzó a despuntar, logrando un tercer puesto en la media maratón de Ageo. A partir de ahí, la historia parece casi de cuento. Con 23 años, quedó tercero (y primer japonés) en la maratón de Tokyo. Con el tiempo que hizo, quedaba clasificado automáticamente para los Mundiales. Salvo que, como no corría para ningún equipo oficial, los directivos dela federación de atletismo no sabían cómo proceder. Tuvieron que negociar con el instituto donde trabaja para que le permitieran ausentarse para competir.

Él, ajeno a todo eso, siguió con su rutina de entrenamiento. Todas las mañanas, antes de trabajar, una carrera. Y competiciones mensuales. Así, luego vino un tercero en la maratón de Fukuoka. Su primera maratón ganada, en Kasumigaura (Japón). Ganó su primera maratón internacional, la de Sydney. En 2017, ya había ganado un total de 30 maratones, incluyendo algunas como Zurich, Oslo o Gold Coast. Además, estableció un récord mundial al ser el corredor amateur que más maratones ha completado por debajo de 2:12h, con 23. Ahora ya va por 26 en total.

El hito que lo ha convertido en mundialmente famoso estos días, para aquellos no aficionados al running, es que consiguió ganar el Maratón de Boston este pasado Lunes. Además, después de años alternando trabajo y correr, para 2019 se plantea dedicarse, por fin, profesionalmente al running.

Para poner en perspectiva las hazañas de este corredor amateur, su récord personal en maratón es de 2h:08:14. Solo tres estadounidenses y un británico han conseguido mejores tiempos en toda la historia.

¿Qué puedes aprender de este corredor amateur?

Como explica James Clear en este post, tener limitaciones puede ser muy útil para lograr tus objetivos. Yuki trabaja de 13:00 a 21:00, cinco días a la semana. Por tanto, con 40 horas semanales de trabajo, no puede correr más de una vez al día. Este hecho lo usa como ventaja, comparado con los atletas profesionales, que suelen entrenar dos veces al día. Este entrenamiento doble, además, incrementa sus posibilidades de lesionarse.

Como durante la semana no dispone de ese tiempo, en sus días libres es el momento en el que aprovecha para hacer ultra distancias. Carreras de más de 50 kilómetros. ¿Cómo usa esa limitación para su ventaja? Yuki lo explica así: “Para alguien que solo entrena una vez al día como yo he hecho desde que estaba en la Universidad de Gakushuin, creo que añadir carreras de ultra distancia por senderos y pistas (trail) en mis días libres ha sido muy efectivo de cara a poder mejorar mi condición física y mi habilidad mental para mantenerme en la segunda parte de la maratón”.

Quítate la presión

Tim Ferriss siempre dice que preguntarse “¿cómo sería esto si fuese fácil?” le cambió la vida. Del mismo modo, para Yuki correr no es algo a lo que le añada excesivos entrenamientos complicados. Su rutina es muy sencilla, salir a correr antes de entrar a trabajar todos los días.

Además, no intenta correr lo más rápido posible en cada entrenamiento o hace rutinas de series. Simplemente, sale y disfruta de cada carrera. A su manera, quitando presión a lo que hace y sin la necesidad de obtener unas determinadas marcas para poder seguir compitiendo por un club, Yuki consigue poder disfrutar plenamente de su hobby, que en breve será además su trabajo. Plantéate cómo puedes hacerlo sencillo y quitarte la presión en tu día.

Estar en la zona

En una entrevista que le hicieron en la revista japonesa SportsNavi, comentaba esto acerca de la carrera de Fukuoka que le valió la clasificación para los Mundiales, siendo corredor amateur. Justo el día de antes de la carrera, se había torcido el tobillo:

“Si tuviese que analizar los factores de este `milagro´, creo que el primero sería la temperatura. Estaba previsto que rondaría los 18 grados y sería un día soleado, pero conforme se acercaba la carrera, cambió y se volvió un día lluvioso y frío. Incluso, durante la carrera, las temperaturas llegaron a los 9 grados. A mí siempre se me ha dado bien correr bajo el frío y la lluvia, como en la maratón de Tokyo de 2010, así que mi estado de ánimo pronto mejoró, dejé de sentir el dolor en el tobillo y de preocuparme por él. En un momento dela carrera estaba tan en “La Zona” que ni siquiera me di cuenta de los avituallamientos del km 15.”

Cuando alguien hace algo que le apasiona, el tiempo pasa volando. Solo tienes ojos para el aquí y ahora. Disfrutar de ese momento. Como dice Ken Robinson, encontrar tu pasión lo cambia todo. En este post, te contaba mi periplo hasta que, por fin, conseguí dedicarme a mi pasión. No cejes en tu empeño hasta que la encuentres. Te lo debes a ti mismo. Al niño con aspiraciones que fuiste y al adulto soñador que, de vez en cuando, sigue asomando por tus pensamientos.

,

Vendí mi empresa y cambié mi vida (Parte 2)

Como os decía la semana pasada, un viaje a Washington me cambió la vida. Si no leíste la primera parte, puedes encontrarla aquí. Ahí empieza la explicación sobre cómo conseguí vender mi primera empresa y encontrar mi pasión.

Estaba en un hotel en Washington, como os decía, en una conferencia de Empresa Familiar.

El hallazgo que mejoró mi vida

Una mañana, en un rato libre entre conferencias, di un paseo alrededor del hotel y acabé en la Union Station. Aunque en esa época ya me estaba alimentando muy bien y el Starbucks y sus muffins habían pasado a mejor vida decidí entrar, no sé muy bien por qué, a pedir algo. Al mirar el mostrador de bebidas, una me llamó la atención por encima  del resto. Era un zumo de verduras y frutas, de Evolution Fresh.

Se parecía mucho a los que yo me hacía para desayunar, era ecológico, y te ahorraba todo el coñazo de comprar, limpiar la fruta y verdura, pelar, licuar y limpiar la máquina. En España eso no existía. ¡Los zumos que eran una parte tan importante de mi vida se podían fabricar en serie y cambiar la vida de más personas! Ni me lo había planteado hasta ese momento. Mi cabeza empezó a dar vueltas y más vueltas, como un satélite en órbita, a cómo se podrían crear esos zumos tan sanos.

En el vuelo de vuelta, que fue justo al día siguiente de mi revelación, casi no pegué ojo escribiendo qué cosas se necesitarían para lanzar una empresa de zumos. Cómo sería el proceso productivo. Qué maquinaria se emplearía. Cómo gestionar la caducidad. Hice un mini business plan y la idea de empezar ese negocio me hacía latir el corazón con fuerza. Sin embargo, al llegar a Barcelona, choqué con la realidad de que no se puede lanzar una empresa cuando estás dirigiendo otra que ya te ocupa el 200% de tu tiempo.

Mi vida cambió con este hallazgo

No es fácil cambiar la rutina diaria

Caí en la rutina y dejé aparcado ese sueño de una mañana en Washington. Aparcado, pero no dormido. Todos los días leía sobre la recién descubierta Evolution Fresh, miraba videos de su fundador, que me inspiraba con su misión. Descubrí otras empresas, como Suja Juice, que también tenían historias similares e igualmente inspiradoras. Imagino que era un proceso de maduración necesario para ganar esas agallas que me faltaban y dar el salto al vacío. Al fin y al cabo, yo era socio de mi empresa. No era tan sencillo como decir que me iba y ya está.

Ese cúmulo de sentimientos me empujó a cada vez sentirme peor en el trabajo, repercutiendo sobre las relaciones con mis socios. Hasta que una noche no pude más y decidí que había que cambiar. No tenía ni idea de cómo se lo tomarían, pero dentro de mí sabía que si no daba ese paso, me arrepentiría toda la vida. El miedo que tenía era tremendo. Tan grande, que casi me lleva a la inacción. Por suerte, las ganas de empezar algo nuevo, el sentimiento de que estaba en el camino de lo que siempre había perseguido, eran más grandes. Mucho más grandes.

El momento de la verdad

La mañana siguiente, 13 de Febrero de 2015, les dije que me quería reunir con ellos y les conté toda la historia tal y como la habéis leído. En cierto modo, para los tres supuso una catarsis. Para mí, porque me quité un peso de encima. No sabía la respuesta todavía, pero había actuado como debía. Para ellos, porque tuvieron respuesta a mi extraño comportamiento de los últimos meses. Debido al malestar que tenía por no disfrutar con mi trabajo, había generado en mis socios la sensación de que me iba a ir. Era cierta, sin duda. Pero ellos pensaban que lo que quería era volverme a Valencia y hacerles la competencia. Nada más lejos de la realidad.

Cuando supieron que quería montar una empresa de zumos y alimentación saludable, llegar a un acuerdo fue muy fácil. Tenía y tengo una excelente relación con ellos. Hemos pasado muchas horas juntos, luchado por hacer crecer la empresa. Por eso, el aspecto económico no iba a suponer un impedimento. Pactamos unas condiciones de venta que, si todo iba como se esperaba, eran muy atractivas para ellos. Y, para mí, suponían tener el mínimo capital para vivir y empezar mi nuevo proyecto, de vuelta en la tierra que me vio nacer.

Que no te frenen las barreras mentales. ¡Sáltalas!

Las barreras mentales te pueden llevar a la inacción

Muchas veces, nos creamos películas en nuestra cabeza, barreras mentales, por las que nos convencemos de que algo será difícil de conseguir. Nos bloqueamos pensando que la otra parte no va a ceder. Que no hay salida posible. Lo que esa experiencia me enseñó es que, a veces, las cosas son más sencillas. Una sincera conversación bastó para cambiar el rumbo de mi vida. Si hubiese dejado que el miedo a lo desconocido, a tener que negociar mi salida, me atenazase, no habría encontrado mi sueño. O habría perdido años en la búsqueda y, seguramente, habría dañado relaciones por el camino.

No digo que sea fácil. Para mí, no lo fue. Ya has visto que fue un camino largo. Hubo sufrimiento. Hubo malestar. Pero al final, decidí actuar. Parafraseando a Tony Robbins, “es en los momentos de decisión cuando se forja tu destino”. Si no decides, no creces. Si dejas de crecer, empiezas a morir.

En resumen, como puedes ver, desde que leí el libro que me hizo empezar la búsqueda de mi pasión hasta que cambié toda mi vida para dedicarme a ello, pasaron casi dos años. De hecho, fue todavía más, aunque eso es otra historia. El punto es que no tienes que desesperar. Según mi propia experiencia, si abres tu mente y te muestras receptivo e inquieto, todas las piezas del tablero empiezan a moverse y al final se presentan oportunidades que se podrían calificar como mágicas y te ponen en el camino que tienes que seguir. Solo tienes que estar atento y no desperdiciar cuando éstas aparezcan.

Encaja las piezas

Conectando los puntos

Si echo la vista atrás, puedo conectar fácilmente varios puntos que hacen obvio que me dedique a lo que me dedico:

  • Me enamoran las fábricas, no sabría decir por qué, pero siempre me han atraído.
  • Desde que tengo uso de razón, me imaginaba a mi mismo como empresario.
  • La alimentación saludable cambió mi vida.
  • Una de mis bebidas favoritas son los zumos cold-pressed.
  • Descubrí que saber sobre nutrición y cómo hackear mi vida, me atrae mucho.
  • El paso natural de todo eso, ya lo sabéis: mi empresa de zumos Waiki Juice

Como dice Steve Jobs, “mucho de lo que me topé por simplemente seguir mi curiosidad e intuición, tuvo un valor incalculable más tarde. No puedes conectar los puntos mirando hacia el futuro, solo puedes conectarlos cuando echas la vista atrás. Tienes que creer que los puntos se conectarán de alguna manera en el futuro, tienes que creer en algo. Tu feeling, karma, destino, como lo quieras llamar. Porque creer que los puntos se unirán en algún momento del camino te dará la confianza para seguir a tu corazón, incluso cuando el camino sea muy diferente al que todos siguen. Y esa será la diferencia abismal en tu vida.

Si todavía no has leído la primera parte de esta historia, la tienes aquí.

,

Cómo conseguí vender mi primera empresa y dedicarme a mi pasión

Alguna vez he hablado por encima sobre la importancia de dedicarse a lo que a uno le apasiona. Encontrar tu pasión parece que sea una quimera. Algo que solo unos pocos afortunados consiguen y casi da la impresión que sea por un golpe de suerte. Nada más lejos de la realidad.

No es suerte

Aunque a veces sea por suerte, no digo que no influya nunca, la mayoría de la gente que se dedica a lo que le gusta ha recorrido un camino hasta llegar a ese punto. No es algo que suceda de la noche a la mañana. Se ha desprendido de barreras mentales, ha aprendido a rechazar cosas que no podía soportar. Se ha visto en situaciones que le han hecho “ver la luz”.

Encontrar tu pasión lo cambia todo

Mi experiencia personal buscando mi pasión

Hoy os quiero contar mi experiencia, por si os sirve de orientación y ejemplo:

Yo empecé a trabajar en Barcelona, en una family office. Por un cúmulo de casualidades, cuando solo llevaba unos meses allí, me convertí en socio y director de la empresa. No tengo suficientes palabras de agradecimiento para mi socio Xavi. Nada de lo que soy hoy en día sería posible si no hubiese aprendido todo lo que aprendí a su lado.

El negocio era un reto, ya que, aunque nuestra visión de cómo gestionar un patrimonio era (y es) la única que se podía tener, al no venir ninguno del mundo financiero tradicional (bancos, fondos, etc.) la captación de clientes era complicada. Sin embargo, nos las apañamos para crearnos un nombre. Conseguimos crecer todos los años en número de clientes y facturación y tener una empresa rentable.

Los primeros años, la novedad de ser empresario soterraba cualquier pensamiento que pudiera tener sobre el trabajo que hacía. Ni siquiera me planteaba si me gustaba o no. Pero, conforme pasaba el tiempo, cada vez crecía más en mí una sensación interior de disgusto. No sabría explicarlo, pero era una especie de sentimiento de no estar utilizando mi tiempo a algo para lo que estaba destinado. Y eso que nuestra misión como empresa era la leche. Ayudábamos a las familias a no caer en las garras de los bancos y demás depredadores financieros, salvaguardando su dinero. Gracias a nuestro trabajo hemos evitado muchos descalabros y mucha infelicidad. Aun así, yo no me veía feliz.

Lee, investiga, curiosea

Investiga, lee, curiosea

Siempre me ha gustado investigar y, a veces, tengo una mente un poco analítica. Por ello, decidí averiguar si dedicarse a lo que uno le apasiona en la vida es alcanzable por cualquiera, siguiendo unas determinadas acciones. No perdía nada por intentarlo. Además, si lo encontraba, quizá mi vida cambiase para siempre.

Así, me topé con un libro escrito por Sir Ken Robinson que se llama “El Elemento”. Gracias a él, descubrí qué es estar en La Zona, y cómo hay muchas personas que disfrutan haciendo lo que hacen. A veces, llegué a dudar que en la vida adulta de trabajador se pudiese disfrutar, la verdad. Sí que eché en falta, otra vez mi lado analítico, una guía con ejercicios para avanzar en busca de mi Elemento, de mi pasión. Pero el cambio de mentalidad que supuso leerlo, como veréis, me sirvió.

*Como nota adicional, Ken Robinson sacó otro libro que completaba el anterior, que se llama “Encuentra tu elemento. El camino para descubrir tu pasión tu transformar tu vida”. Aquí sí que vienen explicados los detalles paso a paso para intentar conseguirlo.

Con esa idea de poder dedicarme a lo que me gustaba, empecé a escribir por las tardes negocios que podrían ser atractivos y empecé a recordar qué cosas me gustaban de niño. Recuerdo que pasear por la fábrica de mi abuelo me encantaba. Incluso me venía a la mente lo bonito que tendría que ser fabricar cosas. No sé, siempre vi cierta magia en máquinas transformando una materia prima en algo que luego pudiera ser útil a la gente. Eso sí, fabricar piezas de metal, como hacía la empresa, no me llamaba en absoluto. Era el proceso en sí.

Amaba el proceso de fabricación

Ten paciencia

Encontrar tu pasión requerirá tiempo y una cosa que tienes que aprender es a ser paciente. Si tienes tu mente orientada a ello, si no te dejas llevar por la rutina semanal y siempre intentas guardarte algo de tiempo para curiosear, en algún momento lo verás claro y sabrás qué camino has de tomar. En ese momento, eso sí, tendrás que ser valiente. Es en esos momentos de decisión en los que tu destino se forjará.

Por la época, 2013, en la que leí sobre encontrar mi pasión, también me topé con un libro de Novak Djokovic. En él, explicaba cómo una dieta sin gluten le había cambiado la vida. Como siempre me ha gustado experimentar cosas y muchas veces me creo lo que leo, no soy muy escéptico, decidí probar. Yo nunca había dormido bien, había intentado millones de cosas y nada funcionaba. Por eso, pensé que podía darle una oportunidad a no comer gluten durante dos semanas. Podía vivir 14 días sin mis amados muffins del Starbucks de enfrente de mi despacho. ¡Más, no estaba seguro!

La realidad es que los cambios que siguieron en mi persona fueron asombrosos. Aun hoy se me pone la piel de gallina al recordar la primera noche en décadas que dormí a pierna suelta y me desperté con una energía como para parar un tren. Me sentía lleno por dentro y capaz de afrontar cualquier reto. Empezó a picarme la curiosidad sobre la alimentación. ¿Si solo eliminando el gluten había experimentado esa mejoría, qué más cosas podría cambiar que me llevasen a niveles superiores?

No creas en las casualidades

Cayó en mis manos otro libro. Visto en perspectiva, soy un convencido de que los libros vienen a nosotros en los momentos justos en los que estamos preparados para recibirlos y sacarles el máximo provecho. “The Big Book of Health and Fitness” de Phil Maffetone, un médico y entrenador de atletas olímpicos y triatletas ironman. Gracias a él, amplié bastamente mis conocimientos sobre medicina y nutrición y mejore todavía más mis hábitos. Efectivamente, con más y mejores cambios, se podía llegar a nuevos niveles.

Sin embargo, estábamos ya en 2014, bien avanzado, y todavía nada en mi vida había cambiado sustancialmente. Sí que me había empezado a interesar e involucrar más en los temas de asesoramiento a empresas familiares, que incluían una parte importante de coaching a los miembros de la familia. Era un servicio que consideraba básico ofrecer a nuestros clientes. Fruto de ese interés, me afilié al Family Firm Institute y fui a su reunión anual, que ese año tenía lugar en Washington.

Ahí fue donde, por fin, lo vi claro. Claro, no, clarísimo. De verdad que no tenía ninguna duda que esa idea que tuve era el embrión de mi nueva dedicación y que tenía que conseguir por todos los medios lograrla.

¿Quieres saber cómo sigue mi historia? Aquí tienes la segunda parte.