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¿Quieres cambiar de vida? Sigue estos 5 pasos

¿Cuántas veces has deseado que tu vida fuese distinta? ¿Cuántas veces has soñado con dedicarte a esa cosa que te apasiona? ¿Por qué no lo has intentado?

Elizabeth Kübler-Ross fue una doctora experta en acompañar a enfermos terminales. En las muchas horas que pasó acompañándoles y escuchándoles, observó que había varios denominadores comunes en lo que expresaban. El que viene al caso es: la gente a punto de morir se arrepentía, no de sus errores, sino, sobre todo, de las cosas que no había hecho.

Ya ves, cuando una persona nota que está llegando su final y echa la vista atrás, suele arrepentirse de cosas que no intentó en su día. ¿Quieres que eso te suceda a ti? Vivimos pensando que nos queda mucho para ese día. Lo cierto es que no tenemos ni idea. Damos por sentado muchas cosas. Hasta que dejamos de tenerlas. Salud, pareja, dinero.

Si quieres lograr resultados distintos, decía Einstein, no hagas siempre lo mismo.

Para cambiar de vida, has de cambiar tu mentalidad y también las acciones de tu día a día. Seguro que has leído historias de superación de gente. Aquellos que pasaron de tener un trabajo mediocre a dedicarse a algo que les llena. Se les ve felices en fotos. Si se lee una entrevista suya destilan pasión por lo que hacen.

Pero, ¿cómo han conseguido cambiar su vida?

Para el ojo de la persona que no desea profundizar, todo parece cuestión de suerte. Se levantaron un día y, voilà, ya sabían cómo reorientar sus vidas. Nada más lejos de la realidad. La gente que toma las riendas de sus vidas, tiene unos rasgos comunes, unos patrones que siguen y que les llevan por el camino que creen correcto. Haz estas cosas que voy a listar a continuación, y podrás ser uno de ellos.

Cambia tu vida

Cambia tus hábitos

Sam Ovens era un trabajador normal y corriente de Vodafone en Nueva Zelanda, hasta que un día decidió dejar el trabajo, encerrarse en el garaje de sus padres y montar su propio negocio. Por el camino, dejo hábitos que le perjudicaban y se centró únicamente en lo que le aportaba valor a su negocio. Quizá él sea muy radical en su enfoque, pero los resultados hablan por sí solos: Pasó de tener 500$ neozelandeses en su cuenta corriente a vivir en Manhattan y ser nombrado por Forbes como una de las personas menores de 30 años más influyentes. Su fortuna ronda los 65M$ hoy en día y no para de crecer.

Como ves, la gente exitosa, antes de serlo, tenía hábitos que actuaban como una cadena atada a su pierna, en vez de como alas que les propulsaban. Dormir poco, alimentarse mal, salir por las noches, dedicar mucho tiempo a redes sociales o ver series, malas compañías.

Si no estás contento con tu vida actual, si quieres cambiar, lo primero es evaluar qué hábitos te están frenando. Empieza por cambiarlos y verás cómo tendrás energía para afrontar nuevos retos. Mi consejo: comienza por tu cuerpo. Aliméntate bien, haz deporte, duerme 7-8 horas. Con un cuerpo energizado, es mucho más fácil lanzarte a nuevas aventuras, porque te sientes más capaz de todo.

Ponte objetivos y aprende a organizarte

Otra de las claves para mejorar tu vida es la motivación. Si no tienes un porqué, nunca encontrarás cómo llevarlo a cabo. Por eso, lo primero de todo es saber qué quieres conseguir y por qué quieres conseguirlo. Ponte objetivos. Establece una dirección en la que quieres avanzar.

Si quieres orientación sobre cómo fijar objetivos que sean realistas y que puedas conseguir, puedes leer este post.

Una vez tienes claros los objetivos, apárcalos y céntrate en el proceso para conseguirlos. En lo que vas a hacer cada día. Planifica tus semanas a conciencia y especifica el tiempo, bloqueado en tu agenda, en que vas a trabajar para construir tu nuevo yo.

Como dice Tony Robbins:

Si hablas de ello es un sueño

Si lo visualizas es apasionante

Si lo planeas es posible

pero cuando lo programas en tu calendario es real

 

Abraza los obstáculos

No pienses que cambiar va a ser fácil. Todo lo contrario. Si crees que va a ser un camino de rosas, lo único que conseguirás es darte una hostia muy grande y reducir tu autoestima. Para eso, mejor que sigas con tu vida actual.

Sin embargo, si comienzas sabiendo que tendrás impedimentos y estás preparado para afrontar lo que se ponga por delante, las probabilidades de éxito son mucho mayores. Déjate de esa mierda positivista de “todo va a salir bien”. No es malo ser positivo de vez en cuando, seguro que te empuja a pasar a la acción. Pero caer en un excesivo positivismo y no pensar cómo actuarás cuando se presente ese primer obstáculo es uno de los fallos más comunes.

Crea nuevas relaciones con gente con intereses similares

Ya sabes que vas a encontrar obstáculos por el camino. Por eso, entrar en contacto con gente que ha pasado o está pasando por lo mismo que tú, te servirá de apoyo. Podrás compartir experiencias y métodos o rutinas que han servido a otros para superar esos baches.

Compartir las experiencias con esa gente y que te cuenten cómo ellos lo han superado, es una genial manera de no desfallecer. Te demuestra que, con esfuerzo y una dirección clara, se pueden conseguir las cosas. Y te ayudará a no abandonar a las primeras de cambio.

Aléjate de amistades que no estén alineadas con el nuevo yo que quieres crear

Cuando uno está haciendo un cambio importante en su vida, lo que necesita es rodearse de gente que sume, que apoye esos cambios.

No digo que no venga bien poner un poco en perspectiva lo que quieres empezar, compartiéndolo con amigos para ver qué opinión tienen. Recibir feedback puede ayudar. A lo que me refiero es a alejarse de gente que ponga en duda constantemente lo que vas a hacer, que intente frenar el cambio. Esa gente no la quieres en tu vida en cuanto empieces a diseñar tu nuevo yo.

Jim Rohn decía que eres la media de las 5 personas con las que más tiempo pasas. Analiza eso. ¿Quieres ser esa media o aspiras a una media mejor? Pues ya sabes lo que hay que hacer. Une el punto anterior y éste y… ¡eleva tu media!

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Supera la procrastinación para siempre

“A los 41 años mi vida era un caos. Estaba sin trabajo. Cerca de la bancarrota. Mi matrimonio se desmoronaba. Mi autoestima por los suelos. Bebiendo a diario.

Me costaba salir de la cama. Todas las mañanas, la alarma sonaba. Sabía que tenía que levantarme y ponerme en acción pero me entraba ansiedad y retrasaba la alarma. Y quería cambiar. Simplemente, no podía. Hasta las cosas más pequeñas parecían imposibles. Leía libros y compraba diarios. Nada de lo aprendido se me pegaba. Rezaba por tener motivación. Nunca venía. Siempre había, literalmente, una excusa.”

Así presenta su historia Mel Robbins en su web.

¿Te sientes identificada/o? Quizá no hayas llegado a ese extremo, ¡espero que no! Pero,  ¿cuántas veces te ha invadido la pereza o la parálisis frente a algo que sabías que tenías que hacer? Incluso siendo plenamente consciente de su importancia, ¡te sentías totalmente incapaz de llevarlo a cabo!

Vence la procrastinación

La procrastinación es algo que a todos nos ha pasado en algún momento y, créeme, como experto en ella sé bien lo frustrante que es. No saber reconocer por qué pasan las horas y no eres capaz de hacer lo que te has propuesto da mucha rabia. Encima, cada vez que te marcas metas y objetivos y no los cumples, involuntariamente estás minando tu autoestima.

¿Cuál es la causa de la procrastinación?

Primero de todo, tienes que entender cuál es la causa y cómo funciona la procrastinación. Cuando este mal hábito se ha repetido hasta el infinito, te asaltan miles de dudas y una de ellas es pensar que no eres capaz de hacer la tarea o el proyecto que se te resiste. Nada más lejos de la realidad. Descarta eso de tu mente porque:

  1. No tiene nada que ver con el trabajo que tienes que hacer
  2. Eres totalmente capaz de conseguir cualquier cosa que te propongas

Hay dos razones principales que explican la procrastinación:

  1. La primera de ellas es que tienes un estrés muy grande. Puede estar relacionado con temas familiares, con el trabajo, con tu futuro, tus relaciones, el dinero… Hay miles de cosas que generan estrés. Tienes una montaña de tareas que hacer, tanto laborales como personales, pero en el momento que te sientas para trabajar y llevarlas a cabo, ese estrés se apodera de ti, empiezas a pensar en todo lo que tienes que hacer, en el resultado final en vez de la tarea de hoy. ¿Y cuál es la solución? Ponerte a leer periódicos, leer y responder emails, ver alguna serie. ¡Ponle nombre tú! La explicación es sencilla: cuando estás haciendo esas otras cosas, tu cerebro no está pensando en lo que debería estar haciendo o piensa muy poco en ello y así se reduce el estrés. El problema es que, una vez terminada la distracción, la realidad del trabajo no hecho se impone y solo hace las cosas peores…
  2. La segunda razón por la que procrastinas es porque te invade el miedo. Miedo al fracaso, miedo al qué dirán, miedo al rechazo. Empiezas a darle vueltas a si serás lo suficientemente bueno para ese proyecto, si lo harás como se espera de ti. Si estás emprendiendo, te asaltan dudas sobre si tu proyecto tendrá futuro. Si serás capaz de llevarlo a cabo. Todo ese pensamiento de más, te hace entrar en una espiral negativa que desemboca en una baja autoestima y parálisis.

Si esa procrastinación se convierte en crónica, si la arrastras durante años, puede minar mucho tu autoestima. Así que vigila de cerca tus comportamientos y ponlo una solución antes de que el problema se agrave.

¿Cómo salir de esa espiral de procrastinación?

Decir esto es más fácil que ponerlo en práctica. Es un método simple, pero no es fácil. Sobre todo cuando llevas mucho tiempo lidiando con este problema.

Perdónate a ti mismo

Primero de todo, cuando veas que estás procrastinando, no te fustigues. No pasa nada, a todo el mundo le pasa. Todos procrastinamos alguna vez. Yo, lo he hecho a menudo. Y mira hasta dónde he llegado. Reconoce lo que está pasando,

Ritual para empezar

En cuanto en tu mente se empiece a formar la idea del trabajo que tienes que hacer y nazcan pensamientos que quieran impedirlo, buscar una excusa, tienes que poner en práctica la regla de los cinco segundos. Es una regla muy sencilla. Cuando lleguen esos pensamientos, cuenta de 5 hacia atrás. Cinco, cuatro, tres, dos, uno. Y ponte a ello.

No voy a entrar aquí en la ciencia que respalda esto, pero créeme que la hay y es una manera de vencer la duda. Pasar del cerebro límbico a la parte del corteza prefrontal y empezar a actuar.

Mel Robbins

Plantéate trabajar sólo durante cinco minutos

Nada más. La mayoría de las ocasiones verás que lo más doloroso, lo que más costaba, era empezar. Una vez que pasan esos cinco minutos, no cuesta casi seguir cinco minutos más, y luego otros cinco. Cuando te das cuenta, ya has avanzado mucho más de lo que pensabas que serías capaz.

Haz una lista de cinco cosas

Por la mañana, decide qué cinco cosas muy sencillas vas a llevar a cabo. Una pequeña tarea del hogar. La primera página del informe que se te resiste. Dos diapositivas de la presentación que tendrás que hacer la semana que viene a tus jefes. Correr un kilómetro.

No esperes a que llegue la motivación

Si esperas tener la motivación, te voy a decir una verdad: nunca la vas a encontrar. Nadie se levanta un día y dice, hoy tengo la motivación de hacer cosas grandes. Simplemente, se ponen a actuar y la motivación se va construyendo mientras van trabajando. Así que, ¡pon en práctica estos cuatro pasos y lánzate a la acción!

Para acabar este post, si piensas que la regla de los cinco segundos es algo burdo, estúpido, mira si puede llegar a ser poderosa:

Regla de cinco segundos - suicidio

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Cómo decir no y mantener los buenos hábitos

Aprender a decir no es probablemente una de las habilidades más útiles que puedes desarrollar, especialmente cuando se trata de llevar una vida sana y saludable.

Decir no a compromisos innecesarios puede proporcionarte el tiempo necesario para recuperarte y rejuvenecer. Decir no a las distracciones diarias te puede dar el espacio que necesitas para centrarte en lo que, de verdad, es importante para ti. Y decir que no a las frecuentes tentaciones puede ayudarte a no desviarte de tu camino y conseguir tus metas de salud.

Creo que esto es claro. Ahora, la pregunta del millón: ¿cómo evitamos las distracciones y las urgencias de cada día para llevar una vida sana y hacer las cosas que son importantes?

Decir no

Cómo decir no: Un estudio muestra una manera eficaz

En un estudio publicado en el Journal of Consumer Research, 120 estudiantes fueron divididos en dos grupos diferentes.

La diferencia entre estos dos grupos fue decir “no puedo” comparado con “no hago”.

A un grupo se le dijo que, cada vez que se enfrentaran a una tentación, tenían que decirse a sí mismos “no puedo hacer X”. Por ejemplo, si se les tentaba con helado, tenían que decir “no puedo comer helado”.

Mientras tanto, el segundo grupo, al ser tentado de igual manera, debía responder “yo no hago X”. Si se les tentaba con helado, respondían “yo no como helado”.

Después, a los estudiantes se les hizo una serie de preguntas. Una vez acabaron, entregaron las respuestas, pensando que el estudio se había terminado. En realidad, acababa de empezar. Conforme cada estudiante salía de la sala y entregaba sus respuestas, se les ofrecía un premio. El estudiante podía elegir entre una chocolatina de chocolate o una barrita saludable de granola. Cuando cada estudiante elegía, el investigador anotaba en su hoja de respuestas la elección que había hecho.

Esto es lo que sucedió

Los estudiantes a los que se había dicho que dijeran “no puedo comer X”, eligieron la chocolatina el 61% de las veces, mientras que los estudiantes que se repetían “yo no como X” eligieron comer la chocolatina sólo el 36%. Ese simple cambio en la terminología mejoró considerablemente las probabilidades de cada persona de efectuar una elección más sana.

Pero las sorpresas no acaban aquí…

Cómo las palabras correctas hacen más fácil decir no

Los mismos investigadores estaban interesados en cómo las palabras “no puedo” y “no hago” afectan a nuestra disposición a decir no en el largo plazo y mantener nuestras metas cuando nos enfrentamos a tentaciones de manera repetida. Después de todo, cualquiera de nosotros puede decir que no a una chocolatina una vez, pero eventualmente acabamos cayendo en la tentación.

Los investigadores diseñaron un nuevo estudio en el que 30 mujeres trabajadoras se apuntaron a un seminario de salud y bienestar. Se les pidió a todas ellas que fijaran una meta de salud que fuese importante para ellas. Después, separaron a las mujeres en tres grupos de 10.

Al primer grupo se le dijo que siemopre que tuviesen una tentación que las desviase de sus metas, simplemente dijesen que no. Este fue el grupo de control, porque no tenía una estrategia definida.

Al grupo 2 se les pidió seguir la estrategia de “no puedo”. “No puedo perderme mi entrenamiento de hoy”.

Por último, el tercer grupo tenía que responder, cuando se les tentaba, “yo no”. Por ejemplo, “yo no me pierdo los entrenamientos”.

Durante los siguientes 10 días, cada mujer recibió un email solicitando informar de sus progresos. Estos fueron los resultados tras esos 10 días:

En el Grupo 1, 3 de las 10 mujeres consiguieron sus metas los 10 días. En el segundo, las que tenían que rsponder “no puedo”, solo 1 de las 1o logró su objetivo. Por último, el Grupo 3, aquellas que tenían que responder “yo no”, obtuve un increíble 80% de mujeres que persistieron en sus metas.

Las palabras que usas no solo te ayudan a realizar mejores elecciones, sino que también hacen más fácil que te mantengas firme en tus decisiones y logres lo que te propones.

Yo no hago

Por que “yo no” funciona mejor que “no puedo”

Tus palabras te sirven para crear un marco de control y empoderamiento. Es más, las palabras que usas sirven para crear un circuito de retroalimentación en tu cerebro que impacta tus futuras decisiones.

Por ejemplo, cada vez que dices “no puedo”, estás creando un sistema que te recuerda tus limitaciones. Esta terminología indica que te estás forzando a hacer algo que no quieres hacer. En contraposición, cuando dices “yo no” estás reforzando tu posición de control y poder de decisión sobre la situación. Es una frase que te puede impulsar a romper tus malos hábitos y seguir los buenos.

Heidi Grant Halvorson es la directora del Motivation Science Center de la Universidad de Columbia. Así explica ella la diferencia entre decir “yo no hago” comparada con “no puedo”:

“Yo no hago” se vive como una decisión, así que se siente fortalecedor. Es una afirmación de tu determinación y fuerza de voluntad. “No puedo” no es una elección. Es una restricción. Se te impone. Por eso, pensar “no puedo” socava tu fuerza de voluntad y poder sobre la decisión.

En otras palabras, la frase “yo no hago” es una manera psicológicamente más fuerte de decir no, mientras que “no puedo” es una manera agotadora de decirlo.

Cómo puedes poner en práctica esto en tu vida

Todos los días hay situaciones en las que tienes que decir no a algo. Cuando el camarero te ofrece postre, cuando no te apetece ir al gimnasio… La distracción de llamadas, emails, redes sociales cuando deberías centrarte en algo más importante.

Individualmente, cada respuesta a a esas pequeñas elecciones parece insignificante. Por eso, no pensamos que seas gran cosa decir que “no puedo” hacer algo. Pero imagina el efecto acumulado de elegir palabras más reafirmantes de manera consistente.

“No puedo” y “no hago” son palabras muy similares y muchas veces las intercambiamos. Psicológicamente, sin embargo, pueden proporcionarnos una sensación muy distinta y, al final, resultados muy diversos. No son solo palabras o frases. Son afirmaciones sobre lo que crees, razones por las que haces lo que haces y recordatorios de dónde quieres ir.

La habilidad de sobreponerse a la tentación y decir no de manera efectiva is crítica no solo para tu salud física, sino también para mantener una sensación de bienestar y control que afecta a tu salud mental.

Para resumir: puedes ser la víctima de tus propias palabras o la arquitecta de ellas. ¿Cuál prefieres?

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Crea hábitos para toda la vida

Todos hemos intentado conseguir hábitos nuevos, que sean saludables, por ejemplo, con la intención de incorporarlo a nuestra rutina y que se convierta en una identidad con la que nos identificamos. ¿Por qué cuesta tanto hacerlos sostenibles?

Los que me seguís desde hace tiempo o me conocéis, sabéis todo lo que he cambiado desde hace cinco o seis años. No comer gluten, luego no comer azúcar. Dejar los lácteos. Meditar a diario. Escribir páginas matutinas. Leer más. Hacer ayunos intermitentes. Ser más productivo en mi empresa. Todos esos hábitos que he conseguido incorporar en mi vida los he logrado gracias a estos cuatro sencillos pasos.

¿Cómo creo nuevos hábitos?

Siempre que intento incluir nuevos hábitos en mi vida, sigo este planteamiento:

Nuevos hábitos: empieza por poco

Empezar por poco

¿Verdad que si piensas en hacer ejercicio durante una hora cuando llevas años sin entrenar lo ves un mundo? ¿Qué me dices de sentarte tú solo a meditar 30 minutos cada día? ¡Es muy difícil que cualquiera de esas dos cosas suceda, de buenas a primeras!

Por eso, la mejor manera de conseguir repetir hábitos hasta que se conviertan en parte de nosotros es empezar por algo tan pequeño que no puedas decir que no lo vas a hacer.

  • Si quieres hacer ejercicio, empieza por una rutina de 15 minutos 1 día a la semana.
  • ¿Te gustaría meditar? Prueba cinco minutos al día.
  • Si te gustaría comer mejor, empieza cambiando un par de desayunos.

Lo más complicado suele ser empezar. Por eso, cuanto más fácil te lo pongas, menos excusas encontrarás y menos te costará. Una vez has empezado, la sensación de estar intentándolo te empujará a avanzar.

Aumentar poco a poco

Un error muy normal cuando estamos empezando es querer saltar de un poquito a mucho, sin haber asentado los hábitos. Si haces eso, es muy probable que empieces a fallar, porque todavía no has podido incorporar esa rutina del todo y mentalmente no estás acostumbrado a ella. Tu fuerza de voluntad y motivación todavía no son lo suficientemente fuertes.

Además, tendemos a despreciar las ganancias graduales, cuando en realidad aumentar poco a poco, cada día o cada semana, nos puede llevar a un nivel muy superior en el plazo de un solo año. Piénsalo de esta manera: una ganancia de un 1% diario a lo largo de 70 días, supone ser el doble de bueno. En un año, ¡37 veces!

Si fallas, recupérate rápido

Si fallas, recupérate rápido

Este es quizá el punto más importante para mí. Siempre va a haber ocasiones en las que las exigencias del día a día impidan que puedas realizar el hábito. Los imprevistos suceden.

Es clave, por eso, retomar nuestros hábitos recién establecidos tan pronto como sea posible. Si estás empezando a ir al gimnasio y fallas un día, haz lo imposible por ir al siguiente.

Mentalmente, un día perdido no supone nada, pero cuando acumulas dos o tres, tu mente empieza a olvidarse de los hábitos y deja de reconocerlos como algo rutinario. Igual que a lo largo del tiempo la acumulación de mejoras da unos resultados espectaculares, si empiezas a acumular una pérdida de los hábitos, pronto perderás todo lo ganado.

Sé paciente y adhiérete a un ritmo que puedas sostener

Del mismo modo que empezar por algo muy grande o intentar incrementar en gran medida no ayudan a conseguir buenos hábitos, no tener paciencia puede suponer una barrera a nuestra mejora.

Las ganancias se consiguen día a día, semana a semana. Puedes estar seguro que, si dejas pasar el suficiente tiempo y sigues mejorando, los resultados llegarán. Cuanto más tiempo pase, más y mejores serán.

Yo suelo obsesionarme mucho con el resultado final y con conseguirlo ya. Pero así no es como funcionan las cosas. Antes de ver resultados, hay que dedicar unas horas a entrenar, leer, lo que sea. Quererlo lograr ya nos sitúa en un plano de impaciencia y frustración por todavía no haber llegado donde aspiramos que puede hacer que fallemos en nuestra rutina.

Por eso, es mejor ir poco a poco, saber que, mientras sigamos siendo fieles a nuestra rutina, los hábitos se están creando y que, antes que nos demos cuenta, estaremos donde queríamos y pensando en qué nuevos hábitos incorporar o cómo aumentar los que ya forman parte de nuestro día a día.

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3 sencillos trucos para pasar a la acción

A veces veo cómo la gente tiene grandes sueños, pero no se lanza a intentarlos. Y muchas veces el motivo de la inacción es que se comparan con las cosas similares que ya existen. Aquel que quiere escribir un blog, piensa que no podrá hacerlo mejor que su blog favorito. ¿qué sentido tiene lanzarlo, si yo no voy a llegar a escribir así de bien?, se dice. O el potencial fotógrafo piensa que jamás captará la belleza de esas montañas igual que su fotógrafo favorito. Un aspirante a actor que nunca actuará mejor que su ídolo. Un emprendedor que no superará el legado de los grandes empresarios. Ya captas la idea. Y quizá sea cierto, quién sabe. Pero quizá no. Y es esa remota posibilidad la que debería moverte a la acción.

Mi nueva vida de blogger, por ejemplo, se puede dar gracias a estas tres cosas:

  • Hacer el trabajo
  • Ponerme compromisos de tiempo
  • Herramienta para mejorar la creatividad

Pasa a la acción

Solo haz el trabajo. Siéntate y crea. ¡Luces, cámara, acción!

Mi método es bien sencillo. No pienso en ello. Solo actúo. Por ejemplo, cientos de veces me asaltan dudas sobre si soy un escritor lo suficientemente bueno o si mis textos gustarán a alguien. Pero, ¿qué hago? No dejo que eso me impida teclear y ponerme a hacer el trabajo. Suena muy fácil a priori, lo sé.

Pero créeme, no conozco a nadie más procrastinador sobre la faz de la tierra que yo. Durante años, he postpuesto hasta el infinito estudios, trabajos, tareas. Todo lo que puedas imaginar. Creo que de lo poco que he sido capaz de hacer siguiendo un calendario, ha sido la práctica deportiva. Pero si excluyes eso, yo era un desastre para todas las otras cosas. Siempre tenía una excusa a mano. Un libro que leer, unas “pocas” partidas a la play. Quedar con amigos a tomar algo. Tomar el sol. Y la lista podría ser interminable.

Sin embargo, recientemente tomé una aproximación distinta al trabajo, que me está valiendo. En vez de pensar en el resultado final, en mi maravilloso blog con su lead magnet, una lista de correo maravillosa, cursos online que vender… En vez de pensar en todo eso, que me generaba muchísimo estrés porque eran millones de tareas y parecía inabarcable, me centré en una simple y alcanzable tarea.

Escribir un post cada semana. Dos horas semanales dedicadas a escribir y maquetar un post. Encontrar y bloquear 2 de las 168 horas que tiene la semana es algo fácil. Así empecé las primeras semanas. Luego, animado al ver que había cumplido mi cometido durante todo un mes, me animé a lanzar mi primera newsletter. La satisfacción por cumplir estos mini objetivos actúa de canalizadora de una energía superior que nos permite atacar nuevas tareas y, poco a poco, acercarnos más a nuestro resultado final deseado.

Plantea un objetivo muy sencillo:

  • Si quieres hacer ejercicio, 10 minutos tres veces por semana
  • Si te gustaría comer mejor, dos comidas sanas cocinadas por ti a la semana
  • ¿Sueñas con empezar un proyecto? Solo escribe la misión del mismo

Compromiso con terceros

Al reducir al mínimo el esfuerzo, la fricción se reduce también. Si piensas en la maratón que quieres hacer, o en comer sano el 90% de tus comidas, se te hace un mundo comenzar. Usa metas súper asumibles para dar el primer paso.

Ponte compromisos de tiempo y con terceros

Otro truco que me viene muy bien es fijarme un compromiso conmigo mismo y con mi pequeña comunidad de seguidores para publicar un post cada Jueves. Sobre todo, con éstos últimos. Ya os he dicho que a mí mismo me he fallado muchas veces, pero fallar a esas pocas personas que esperáis leer las cosas que digo cada semana, eso no me lo puedo permitir. Esa coacción me sirve para forzarme sí o sí a escribir.

Hay días en los que no me apetece, como a todos. O en los que no encuentro el tema sobre el que me gustaría hablar. Pero el compromiso actúa de manera más fuerte. A mitad artículo, a veces pienso que es malo. Pero me da igual. Yo lo escribo y dejo que salga al mundo. Ya me redimiré la semana siguiente.

Me pasó, por ejemplo, con el post de la semana anterior. Después de 5 artículos escritos, que por los comentarios que me han llegado, han servido en mayor o menor medida, mientras escribía ese último artículo, sentí que estaba escribiendo algo de verdad muy bueno. Algo que podía llegar a tocar a algunas personas. A mí, ciertamente me emocionó. Y los comentarios que he recibido han sido todos muy positivos. Si no hubiese establecido ese compromiso con la gente que me podía leer, si no hubiese tenido ese miedo a que me dijeran “ya has estado un Jueves sin publicar, pronto empiezas a fallar”, seguramente al tercer o cuarto post, al no estar del todo satisfecho con lo que escribía, lo habría dejado.

¿Cuáles podrían ser tus compromisos?

  • Si quieres hacer ejercicio, busca un compañero o una clase a la que apuntarte
  • Para comer mejor, consigue que algún colega de trabajo también quiera y comprometeos entre vosotros
  • Si vas a empezar un nuevo proyecto, cuéntale a tu pareja o mejor amigo los primeros pasos que quieres dar

Desata tu creatividad interior

Herramienta para mejorar la creatividad

No sé si habéis pensado a veces que no sois creativos. Yo, miles de veces. Nada más lejos de la realidad. Todos tenemos una esencia creativa dentro. Solo hay que animarla a que salga, desbloquearla. Por desgracia, la educación occidental merma la creatividad. Y sin creatividad, es difícil pasar a la acción.

En este magnífico video, Sir Ken Robinson habla de ello. Y hay un estudio que demuestra cómo los niños de tres años son infinitamente más creativos que los niños de 10 o los de 15 años. Y ya ni hablo de compararlos con adultos. El resultado es desastroso, en términos de creatividad.

Es muy triste, pero es la realidad. Si, como yo, sientes que no eres creativo y que jamás podrías pintar, dibujar, escribir, redactar un plan de empresa innovador, bórrate eso de la cabeza. Lo que pasa es que han bloqueado tu creatividad. Tienes monstruos que desde pequeño te han dicho que no puedes crear cosas fantásticas. La manera de poder desbloquearte y dejar que el mundo vea lo que eres capaz de hacer, es muy sencilla.

Hay un libro entero que trata sobre ello (El Camino del Artista, de Julia Cameron), pero te resumiré su herramienta más efectiva: las páginas matutinas. Estas páginas son tres simples hojas escritas por la mañana, antes de empezar los trasiegos y quehaceres del día. Solo tienes que sentarte y escribir cualquier cosa que te venga a la mente. No se pueden escribir bien o mal, porque da igual lo que digas. Únicamente, tienes que escribir esos tres folios. Día sí, día también, y como por arte de magia, verás cómo empiezan a venirte a tu cabeza ideas creativas. Lo sé, no tiene mucho sentido, pero te juro que funciona. Gente como Tim Ferris o Seth Godin las usan a menudo. Por algo será.

Estos son mis tres principales trucos para poder pasar a la acción. Ya ves que no son muy difíciles de poner en práctica. ¿Te animas a probarlos?

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¿No tienes tiempo? Guía fácil cambiar tus hábitos

Muchos amigos a los que les pregunto por qué no son capaces de encontrar tiempo para mejorar sus hábitos: conseguir comer bien, hacer deporte o avanzar con el proyecto X me responden lo mismo: “es que no tengo tiempo” o “me encantaría, pero no encuentro el momento”.

A ti que, como mis amigos, quieres cambiar tus hábitos, lograr por fin encontrar aunque sean dos horas semanales para hacer deporte, por ejemplo, va dedicado el post de hoy.

Estos son los pasos que necesitas para conseguir nuevos hábitos:

  1. Analiza en qué gastas tu tiempo
    Conviene que, primero, tengas claras las cosas en las que pierdes el tiempo y que no te aportan. Relee mi post sobre las dimensiones de tu tiempo y haz el ejercicio que te enseñaba. ¿Tienes ya claro que tienes tiempo de sobra para nuevos hábitos? ¿No? Haz el ejercicio otra vez y ¡ahora sé honesto contigo!el-tiempo-pasa
  2. Ya lo ves: lo que te falta no es tiempo, es motivación. Eso es lo primero. Quien tiene un porqué, siempre encuentra un cómo. Así que, antes de hacerte pajas mentales con la de veces que querrías hacer deporte o todos los platos sanos que te gustaría cocinar y comer, siéntate contigo mismo y plantéate por qué quieres hacer deporte o comer sano (o empezar tu propio negocio o… ¡rellena lo que te ajuste!). Hasta que no tengas clara la motivación, no hagas ni el esfuerzo de conseguir el hábito. Solo acabarás dejándolo al cabo de un tiempo e incrementando tu frustración por no lograr tus objetivos. Será totalmente inútil. No te hagas eso a ti mismo, ¡no te mereces autoflagelarte!

    ¿Sabes el porqué de tus objetivos? ¡BIEN! ¿Qué sigue?

    hábitos

  3. Bloquea tiempo inamovible en tu agenda para el objetivo que te hayas propuesto: ir al gimnasio o comprar comida sana y cocinarla. Lo que sea, pero reserva el tiempo necesario en tu calendario. Y que sea un bloqueo firme. Salvo causa de fuerza mayor (y causa de fuerza mayor no son cervezas con amigas o la enésima reunión en el trabajo) ese momento es SAGRADO y cuando llegue, vas a hacer lo que habías planeado. Encuentra tu momento ideal del día. Para mí, hacer deporte es algo que me sale natural por la mañana a primera hora. Sin embargo, con todo lo productivo que soy, a última hora del día me supone un esfuerzo tremendo. Dedica tiempo a tu propósito cuando sepas que estás más preparado para conseguirlo. Si eres un animal nocturno, bloquea un par de tardes-noches. Si eres de mañanas, ponte a ello poco después de despertar.
  4. Aprende a decir que no. ¿Cuántas veces has acabado en una reunión, una quedada, has comido algo que no querías, solo por no saber decir que no? ¡A mí me ha pasado millones de veces! Hasta que decidí que si no era lo que quería, iba a declinar amablemente. No me malinterpretes, no se trata de ser rebelde, sino de seguir lo que te dicta tu instinto y estar a gusto con esa decisión.

    Y para terminar…

  5. En mi caso, y en el de muchas personas exitosas, cómo comienza el día marca toda la diferencia. Para mí, es importante levantarme de la cama nada más despertarme. A continuación, bebo un vaso de agua. Meditar es lo siguiente en mi rutina, para después hacerme un té matcha. Por último, escribo cómo he dormido, cómo me siento de energía, hago uno de estos dos ejercicios: 5MJ o Morning Pages. Acabo viendo un video de motivación y ya me voy a la ducha y empiezo con lo primero que tenga planeado.

¡Si ganas la mañana, ganas tu día!

¿Ves difícil poner este sistema en marcha y empezar a encontrar tiempo para conseguir tus objetivos? Si todavía no lo ves factible, lo más probable es que necesites ayuda. Contáctame aquí y dime cómo puedo ayudarte.

Y si necesitas inspiración, lee las rutinas matutinas de gente muy exitosa.

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Sé exitoso con este fácil ejercicio

¿Sientes que no tienes tiempo para nada? ¿Que vas por la vida con la lengua fuera y no puedes pararte a hacer las cosas que de verdad te importan? Puede que tengas o no claro dónde tienes fijado el foco de tu vida, pero lo más probable es que te estés dejando llevar por la corriente. Si eres como la mayoría, te levantas, vas a tu trabajo, comes, vuelves a trabajar, llegas a casa, cenas y duermes. En el mejor de los casos, te da tiempo para hacer algo de ejercicio e interactuar con tu familia y tus amigos. Y así día tras día… ¡Vives la vida en modo reactivo!

Para poder cambiar esta manera de vivir y, de una vez por todas, dedicar tu tiempo a aquellas cosas que de verdad son importantes par ti, hay una reflexión clave que debes hacerte. ¿En qué zona pasas más tiempo?

Cómo podrás imaginar, el ideal es que la mayoría de nuestro tiempo esté empleado en lo que muchos expertos y personas exitosas denomina “LA ZONA”. ¿Alguna vez te ha ocurrido que estabas totalmente concentrado en una tarea, disfrutándola enormemente y el tiempo ha pasado volando? ¡¡Y no pienses mal!! Pues eso es La Zona, esos momentos en los que tu percepción de lo que está alrededor es difusa porque solo tienes ojos para una cosa: lo que estás haciendo en ese momento.

¿Quieres saber cómo conseguir pasar más tiempo en LA ZONA y huir de las zonas de demanda, engaño o distracción?

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Primero, tienes que ser consciente de que existen multitud de elecciones que puedes hacer a la hora de gastar tu tiempo. Parece algo obvio, pero mucha gente ni siquiera se para a pensar en qué gasta su tiempo y si de verdad lo emplean en algo en línea con sus objetivos y metas a largo plazo. ¿Te sorprende? ¡Eso es porque no eres uno de ellos y te felicito!

Segundo, cambia tus creencias sobre lo que es urgente. Muchos de nosotros, yo me incluyo (¡aunque logré cambiarlo!), pasamos mucho tiempo ocupados en cosas que creemos son muy urgentes, pero que realmente no importan tanto como parece. Si cogemos estas pequeñas cosas y las transformamos en importantes, parece que da sentido a nuestra vida, ¿no? ¡ERROR! Cambia ese sistema de creencias, dedica tiempo a las cosas que serán decisivas en tu vida y deja de convertir tus tareas rutinarias en más importantes de lo que son.

Por último, vamos a ver qué es cada una de las zona cuyo dibujo tienes arriba:

LA ZONA DE DISTRACCIÓN: Es la zona donde realizas cosas que no son ni importantes ni urgentes. Aquí es donde muchos de nosotros vamos cuando estamos estresados y queremos hacer algo que no requiera pensar. Navegar por el Marca, por blogs de moda, ver series, comer aunque no tengamos hambre… y así podría seguir con la lista. Lo peor de esta zona es que no eres feliz estando en ella, pero tampoco lo suficientemente infeliz para hacer algo al respecto. Tony Robbins llama a esta zona la “Tierra de Nadie”.

LA ZONA DEL ENGAÑO: La zona donde haces cosas urgentes pero que no son importantes. La gente estresada se pasa la mayoría de su tiempo en las zonas de engaño y de demanda, tachando tareas de su lista y yendo a por la siguiente. En esta zona, te estás engañando a ti mismo pensando que, por el mero hecho de quitarte tareas de de encima estás avanzando hacia tus objetivos, cuando realmente no tienes el control de tu vida.

LA ZONA DE LA DEMANDA: Hay veces que empleas tu tiempo en cosas que son importantes y urgentes, como llevar a tu hijo al hospital si se lesiona o ir a comprar un regalo a tu pareja el mismo día de vuestro aniversario, porque no lo has comprado antes. Cuando suceden esas cosas, obviamente se convierten en urgentes e importantes y tienes que gestionarlas sí o sí. No puedes luchar contra los imprevistos, pero sí puedes anticipar todo lo posible las tareas que se convertirán en urgentes antes de que lo sean.

LA ZONA DE LA SATISFACCIÓN: Por fin llegamos a la zona que te va a dar la felicidad, aquella donde debes y quieres pasar la mayor parte de tu tiempo: donde llevas a cabo acciones que no son urgentes pero sí que son importantes. Hacer ejercicio, cocinar recetas saludables para llevar una vida más sana, pasar tiempo con tu pareja, planificar los presupuestos de tu empresa o negocio personal, ¡lo que se te ocurra! LA ZONA contiene todas aquellas cosas que son importantes, y que ya sabes que lo son, pero que no puedes hacer tanto como te gustaría porque estás tremendamente “ocupado”.

Si quieres empezar a cambiar las zonas en las que pasas más tiempo, ¡te propongo este ejercicio!

¿Si tuvieses más tiempo, en qué lo emplearías? Imagina que tienes dos horas libres todas las semanas, sin distracciones, nada que te interrumpa. ¿Qué harías en esas dos horas? ESCRÍBELO EN UN PAPEL.

¿Cuánto tiempo pasaste en la zona de distracción la semana pasada? ¿Qué cosas hiciste? ESCRÍBELAS.

¿Qué cosas urgentes te quitaron tiempo, aunque fueses consciente de que no era algo importante en el mismo momento que lo hacías? ANÓTALAS.

¿Hay cosas que sentías que tenías que hacer porque eran importantes y urgentes? ¿Cuántas? DESCRÍBELAS.

Y para acabar: ¿Qué cosas has hecho esta semana, que no eran urgentes, pero has querido dedicarles tiempo porque sabías que era importante para ti? QUE NO SE TE ESCAPEN, ANÓTALAS.

Ahora ya tienes una idea clara de dónde se va tu tiempo cada semana. Si quieres, puedes incluso dar un porcentaje aproximado de tiempo transcurrido en cada una de las zonas para visualizarlo mejor.

Como regla general, las personas exitosas pasan un 40-70% de su tiempo en LA ZONA. ¿Dónde te sitúas tú? ¿Qué vas a hacer para mejorarlo?

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La guía definitiva para lograr tus objetivos

Si eres en algo parecido a mí, todos los años, en Enero, empiezas un ritual que pasa por imaginarte lo que quieres conseguir este año que recién empieza. Las famosas listas de objetivos o buenas intenciones de año nuevo. Pero, ¿cuándo es el momento en que más gente vuelve a revisar esos objetivos? ¡¡En Diciembre!!

De hecho, las estadísticas y encuestas dicen que sólo el 9% de las personas que se marcaron unos objetivos al empezar el año acabaron consiguiéndolos…

He dedicado muchos años a buscar un método que me sirva para conseguir mis objetivos. A fuerza de fracasar año tras año (pero cada vez acercándome más al resultado que quería conseguir), he ido perfeccionándolo. Así, he llegado al método que me sirve para alcanzar aquellas metas que me propongo.

Para empezar, partimos de una herramienta muy útil para evaluar dónde te encuentras en este momento en diferentes aspectos que afectan a tu felicidad: la Rueda de la Vida.

objetivos

Existen muchos tipos diferentes de ruedas de la vida, pero a mí me gusta esta por su simplicidad. Cuantas menos áreas, más sencillo se hace el proceso que te voy a contar a continuación.

La rueda de la vida

  1. Primero de todo, quiero que imagines cómo sería tener un 10 en cada unas de esas categorías (físico, carrera, emocional, finanzas, relaciones, espiritual). Puedes renombrarlas como desees, pero es importante que no agrandes mucho el número. 8 diría que es el máximo. Sobre todo, si eres alguien a quien le ha costado conseguir sus objetivos en el pasado. Ahora, piensa en cada categoría. Describe qué tendría que haber sucedido a final de este 2018 para poder darle la máxima calificación. Y sí, coge un boli, escribe en papel. ¡No querrás que esos sueños tan bonitos salgan de tu cabeza para no volver!
  2. Ya sabes cómo sería tu vida 10 en todos los aspectos cuando acabe el año. Ahora, tienes que puntuar las categorías por su estado actual, por cómo de cerca o lejos estás de ese ideal. Teniendo claro lo que supone un 10, ¿a qué ahora es más fácil puntuar dónde te encuentras? Reconocer a tu mente que donde estás ahora mismo no es donde te gustaría estar en el futuro, actúa como un excelente motivador. Esa insatisfacción no le gusta a tu cerebro. Créeme, hará todo lo posible por conseguir que te alejes de donde estás y te acerques a tu ideal. ¡No quieres que tu cerebro esté cómodo y relajado!
  3. Y para acabar este ejercicio, quiero que describas por qué quieres un 10 en cada una de esas áreas. ¿Cómo te haría sentir? ¿Qué supondría para ti? ¿Cómo cambiaría tu vida? Si el porqué no existe, no deja de ser un sueño. No es un compromiso con algo que vas a conseguir. El propósito de un objetivo no es simplemente un resultado, es cómo ese resultado te moldeará como persona. Cuanto más potente sea tu porqué, más capacitada/o estarás para superar los obstáculos que aparezcan por el camino.sueños

Si el porqué no existe, no deja de ser un sueño y no un compromiso con algo que vas a conseguir.

¡Genial! Ya tienes claro tu ideal, dónde te encuentras y el porqué. ¿Qué sigue ahora?

Elige aquellas tres áreas que más se alejen de tu objetivo final y fija una serie de resultados que quieres conseguir en el mes de Enero que supondrán un paso hacia la meta soñada. Por ejemplo, mi 10 en el plano físico es así:

Ejemplo de un 10 en físico

Y para este mes de Enero, me he puesto los siguientes objetivos:

  • Recuperarme al 100% de una lesión de espalda que tuve (me rompí tres costillas… 😢)
  • Hacer ejercicios de glúteos cada dos días
  • Realizar ayunos intermitentes al menos 5 días por semana
  • Durante dos ventanas de 4 días, seguir una dieta cetogénica

*Recuerda que a la hora de redactar estos objetivos debes seguir la metodología SMART, que tus objetivos sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y que tengan un tiempo determinado (en este caso es Enero, eso ya lo tienes 😄)

REPETICIÓN, REPETICIÓN, REPETICIÓN

Como ya he dicho, no puedes fijar metas una vez, no revisarlas nunca más y esperar resultados a largo plazo. Stephen Curry, poseedor del récord de triples anotados en una temporada en la NBA, tira unos 2.000 tiros por semana, 250 al día, más 100 los días de partido. Un ganador no se hace solo escribiendo esas líneas que te he puesto arriba. Ahora tienes que salir y poner tus repeticiones, porque la repetición es la madre de la habilidad.

La repetición es la madre de la habilidad

Tu inconsciente ya sabe en qué dirección tiene que moverse, pero ahora te toca espolearla cada semana para que avanzar en la dirección que deseas. Yo lo consigo revisando cada mañana los objetivos que me he fijado para ese mes (como los que ves arriba) y, además, bloqueando una hora a la semana para fijar en qué momento de la semana siguiente voy a realizar cada una de las acciones que me van a llevar a conseguir ese objetivo.

Revisión y planificación

La mejor manera para revisar de manera sistemática tus objetivos en tenerlos en un lugar muy visible. Yo los tengo en un tablero de visualización en mi despacho, para verlos nada más me siento a trabajar. Laura nos indicaba que ella escribe sus objetivos en la nevera. Así, antes de preparar el desayuno, nada más empezar el día, ¡ya tiene claro hacia dónde tiene que dirigir sus energías! Adicionalmente, el Viernes por la tarde hago lo siguiente:

  • Primero, reviso cuáles son mis objetivos para 2018 en cada área y porqué quiero conseguirlos. Visualizo cómo me sentiré a final de año cuando lo haya conseguido. Esa visualización te pone en un estado mental óptimo para afrontar la planificación.
  • Recapitulo los principales logros de la semana pasada y me felicito por ellos. Aquí no hay lugar para la queja o los peros. Solo un espacio en el que estar satisfecho por lo conseguido, sea mucho o poco.
  • Pienso cuáles son los resultados más importantes que tengo que conseguir la semana siguiente y bloqueo en el calendario los horarios más convenientes para dedicarme a cada uno de ellos. Además, los destaco en un color distinto al resto de acciones/reuniones/llamadas que tenga que hacer. De esa manera, sé que puedo no dedicarme a alguna acción previamente planeada cuando llegue el momento, pero que las destacadas son inamovibles e improrrogables.
  • Después, planifico el resto de la semana en función del tiempo que haya quedado liberado por las tareas destacadas.

¿Cuál es tu método?

Y tú, ¿qué método sigues para lograr tus objetivos? ¿Crees que el que te acabo de enseñar te podría servir? ¿Necesitas ayuda o una persona a la que rendir cuentas para no desviarte del camino? Pues solo tienes que contactarme aquí, y estaré encantado de tener una llamada gratuita contigo para que me expliques qué necesitas y ayudarte a conseguirlo.