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La muerte como herramienta

Elizabeth Kubler-Ross, una escritora, profesora y conferenciante, fue una de las mayores expertas mundiales en la muerte y las personas moribundas.

Habiendo tratado con miles de enfermos terminales, contaba que uno de los hechos comunes a todos ellos era que, cuando se les cuestionaba sobre si se arrepentían de algo de lo que habían hecho en su vida, muy pocos contestaban que sí. Sin embargo, la mayoría se arrepentía de cosas que no había llegado a hacer y que le hubiera gustado.

Emprender un negocio, haberse declarado a una persona, haber solucionado la relación con un hijo… La lista de arrepentimientos era larga y casi siempre tenía que ver con temas que no habían cerrado esas personas antes de morir.

Muerte

Reflexiones sobre la muerte

Durante mucho tiempo he leído y reflexionado sobre la muerte y la importancia de tenerla presente en la vida diaria. Es la manera más poderosa que conozco de quitarle peso a las cosas que te suceden y de perder el miedo a las opiniones de los demás o a pasar a la acción. Muy pocas cosas que nos pueden preocupar en nuestro día a día siguen siendo de verdad importantes cuando se les pasa el filtro de la muerte por encima.

Frente a cualquier adversidad, intenta pensar, “¿si solo te quedase una semana de vida, estarías dándole vueltas a ese tema, dejando que inundase de preocupación tu cerebro?” La respuesta, en casi todos los casos, es que no. Que harías una lista de las cosas que quieres hacer en esos días y dejarías poco o nulo espacio para cualquier cosa que no fuera disfrutar de instantes con la gente que amas o decir aquellas cosas que no te atrevías a decir.

Es muy importante que hagáis lo que de verdad os importe… Sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca.

Memento mori

Vivir la vida teniendo presente que en cualquier momento una enfermedad o un accidente lo pueden cambiar todo, es la mejor manera que conozco para no preocuparse por cosas que no son importantes, relativizar cualquier bache que puedas tener y nunca dejar de intentar algo que te apetezca hacer.

Tu tiempo en este mundo es limitado. Vivir la vida pensando que nada te va a suceder o que siempre tendrás un momento para dedicarte a aquello que quieres es una equivocación muy grande. Me parece muy ingenuo o poco reflexionado.

Eres joven; pero ¿eso qué importa? No hay un número fijo de años que vivimos. No sabes dónde te espera la muerte; estáte preparado siempre.

Obviamente, recordar que vas a morir en algún momento no tiene que ser algo que te obsesione. Simplemente, debes usarlo como herramienta para recordar que no tienes tiempo que perder, que cada acción que haces debería ser pasada bajo la lupa de lo fugaz de la vida.

Memento mori

Arriésgate

Deberías arriesgarte y trabajar duro mientras estás sano y eres todavía joven. Es un tiempo ideal para experimentar. Aunque hay casos de gente de éxito que empezó a edad avanzada, lo más probable es que las responsabilidades de tu vida muy adulta pesen más que tus ganas de probar cosas nuevas. No esperes el momento perfecto para intentarlo, porque seguramente siempre encuentres una excusa.

Steve Jobs decía que “nadie quiere morir. Ni siquiera aquellos que quieren ir al cielo quieren morir para llegar allí. Y, sin embargo, la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie escapa a ella y así debe ser, porque seguramente la muerte sea la mejor invención de la vida. Es el agente de cambio. Limpia lo viejo para dar paso a lo nuevo”. Solo asegúrate que cuando a ti te llegue el tiempo de ser “lo viejo”, no mires atrás y digas… “me arrepiento de no haberlo intentado”.

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Ha habido y hay fracaso en mi vida

Hoy quiero hablarte del fracaso. Muchas veces tengo los posts preparados con antelación. Normalmente, el fin de semana de antes escribo uno o dos posts. Así, tengo tiempo de sobra para acabar de editarlos durante la semana, añadir las imágenes y fotos, y que estén listos para el Jueves.

Este fin de semana, sin embargo, han sido Fallas y, si eres fallero, como yo, son unos días complicados. Mucho evento, poco dormir y nada de tiempo libre. Si encima las resacas han sido compañeras de viaje, todavía peor, pues inicias la semana tocado.

Así que voy a hacer un post improvisado. No es que no haya estado pensando sobre él. Ya ves que lo primero que he dicho es que voy a hablar del fracaso. Eso lo tengo claro. Solo que lo escribo minutos antes de publicarlo, sin saber bien qué saldrá. Espero transmitir bien lo que me ha rondado la cabeza estos días.

Como decía, soy fallero. Llevo más de 15 años perteneciendo a la misma Falla (una especie de Asociación donde todos se juntan cada año para celebrar la fiesta, con su carpa donde se come, cena, bebe y baila). Por tanto, ya son unos años conociendo a toda la gente. Al final, entablas amistades, comentas azares de la vida. Y te sigues en redes sociales. Que es lo que importa para lo que aquí voy a contar.

No dejes que las redes sociales te enmascaren la realidad

He recibido felicitaciones por vender mi empresa, o por mi post sobre el encuentro revelador que “tuve”. Este último, por cierto, creo que es el que más ha gustado, incluido a mí, de todo lo que he escrito. Si no lo has leído, te recomiendo lo hagas. Además de recibir felicitaciones sobre lo que he escrito o sobre lo que cuento que me ha pasado en mi vida, también algunas personas me han dicho lo bonito y divertido que debe de ser dedicarse a lo que uno le apasiona. Incluso, “qué envidia de vida”, me han llegado a decir.

Puedes pensar, si has leído mis últimos posts, que he trabajado muy duro para conseguir lo que he conseguido. Y puede que sólo el pensamiento de esa dificultad te impida a ti avanzar en la dirección correcta. Pero no quiero que mi blog suene como una apología de todo lo que me lo he currado para conseguir lo que he conseguido. No. Porque no lo es.Todo lo contrario. Yo mejor que nadie sé que he tenido más de suerte que de trabajo. Más de estar en el sitio oportuno en el momento oportuno que de echarles horas y horas. Más de saber jugar mis cartas, que de tener múltiples partidas abiertas.

Haz del fracaso tu mejor aliado

No ha sido un camino fácil

Quiero que suene como lo que ha sido. Un camino difícil. Y un camino que sigue siendo difícil. Muchas veces las redes sociales o los blogs pueden engañar. La gente solo quiere transmitir cosas positivas. Y, a veces, está bien, pero los receptores de esos mensajes no podemos caer en la tentación de pensar que eso es lo único que existe. Que nuestro sufrimiento, nuestra desdicha, aunque sean temporales, solo nos pasan a nosotros. Ni mucho menos.

Por mucho que suene así, nada es solo fácil y bonito

Como health coach, uno de los momentos clave en una relación con un cliente es el momento en que éste se abre y cuenta algo que no contaría ni a su mejor amigo. Si he hecho bien mi trabajo, desde una perspectiva de no juzgar a la persona, tener compasión y hacerle ver que todos estamos pasando por algo, siempre llega ese momento. Por eso, me puedo permitir escribir este post en el que contarte que no todo es tan fácil como parece, ni tan bonito. Lo sé por las experiencias de otros, pero también por la mía propia.

Ojo, yo soy el primero que opina que la vida es maravillosa. No va de ser pesimista este post. Va de saber que hay momentos malos también. Momentos en los que no te salen las cosas. A todos nos pasa. Y esos momentos son únicos y dolorosos, sean del tipo que sean. Pero no debes dejar que éstos dominen tu vida.

Antes decía que he tenido suerte y he sabido estar en el momento oportuno. ¿Sabes una cosa que no me voy a negar haber puesto yo de mi parte? Siempre levantarme. ¿Quieres conocer que he considerado yo fracaso a nivel personal?

Cualquier fracaso personal nos marca. Estos son algunos de los míos.

  • No haber sido seleccionado para la Selección Valenciana de Balonmano
  • Repetir curso en el colegio
  • Haber sido rechazado para ir a ESADE
  • Acabar la universidad en 7 años (una carrera de 5 y fácil)
  • No saber durante muchos años a qué dedicar mi vida
  • Haberme costado dejar de fumar
  • No haber hecho carreras a las que me había apuntado, por estar lesionado, por no haber entrenado bien
  • No haber hecho crecer mi empresa lo que debería
  • Costarme controlar mi relación con el alcohol
  • Abandonar mi pasión por la tranquilidad de una empresa más segura
  • Haber iniciado un blog y haberlo abandonado al mes

Pero, ¿sabes también qué? No me importa cuántas veces me haya fallado a mí mismo. Cuántas decepciones me haya llevado. Cuántas veces haya pensado “qué fracaso”. O haya trabajado menos de lo que necesitaba. Llegado tarde a un deadline importe. No entregado un trabajo a tiempo en la universidad. Suspendido asignaturas. Comido mal. Bebido y fumado. Percibido las dudas de otros en mi valía. Notado mis propias dudas sobre si podría acabar tal o cual carrera. Podría seguir. Pero creo que ya lo entiendes.

Siempre hay que levantarse

No importa cuántas veces haya podido caer. Una cosa que, por suerte, está en mi espíritu es que siempre me levanto. Puedo pasar uno, dos, tres días, deprimido o bajo de moral después de haber traicionado lo que quiero ser, pero al cuarto, pienso que ya está bien de compadecerse. Ya está bien de llorar y de lamentarse. El pasado, pasado está y solo nos queda luchar por cambiar el presente y el futuro. Suena a tópico, pero no tengo derecho a estar así.

Esta semana la empecé leyendo un libro del Dr. Gabor Maté sobre adicciones. Si te interesa el tema, en este magnífico podcast de Tim Ferriss tienes más información. El caso es que leyendo el libro, donde se narran historias espeluznantes que la gente vive, relacionadas con las adicciones, me doy cuenta que no puedo ser más afortunado. No sé cómo podría vivir yo una situación así. Por eso mismo, nunca voy a dejar de levantarme con esos pequeños reveses de la vida. Si me dejo vencer por, lo que visto en perspectiva, son nimiedades, ¿cómo voy a soportar cuando lleguen los momentos duros de verdad?

Por eso, cuando leas cualquier cosa que escriba, quiero que no solo te quedes con lo bonito que suena y lo genial que sería tener eso en tu vida. Piensa también que detrás ha habido sufrimiento, ha habido lucha, ha habido incertidumbre. Y, precisamente por eso, es más bello todo, tiene más significado. Piensa, cuándo estés iniciando tu propio camino hasta descubrir tu pasión, cuando sientas que no puedes alcanzar tal o cual meta, que todos pasamos por baches. Levantarse es la diferencia entre los que lo conseguimos y los que dejan que esos baches les hundan.

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Vendí mi empresa y cambié mi vida (Parte 2)

Como os decía la semana pasada, un viaje a Washington me cambió la vida. Si no leíste la primera parte, puedes encontrarla aquí. Ahí empieza la explicación sobre cómo conseguí vender mi primera empresa y encontrar mi pasión.

Estaba en un hotel en Washington, como os decía, en una conferencia de Empresa Familiar.

El hallazgo que mejoró mi vida

Una mañana, en un rato libre entre conferencias, di un paseo alrededor del hotel y acabé en la Union Station. Aunque en esa época ya me estaba alimentando muy bien y el Starbucks y sus muffins habían pasado a mejor vida decidí entrar, no sé muy bien por qué, a pedir algo. Al mirar el mostrador de bebidas, una me llamó la atención por encima  del resto. Era un zumo de verduras y frutas, de Evolution Fresh.

Se parecía mucho a los que yo me hacía para desayunar, era ecológico, y te ahorraba todo el coñazo de comprar, limpiar la fruta y verdura, pelar, licuar y limpiar la máquina. En España eso no existía. ¡Los zumos que eran una parte tan importante de mi vida se podían fabricar en serie y cambiar la vida de más personas! Ni me lo había planteado hasta ese momento. Mi cabeza empezó a dar vueltas y más vueltas, como un satélite en órbita, a cómo se podrían crear esos zumos tan sanos.

En el vuelo de vuelta, que fue justo al día siguiente de mi revelación, casi no pegué ojo escribiendo qué cosas se necesitarían para lanzar una empresa de zumos. Cómo sería el proceso productivo. Qué maquinaria se emplearía. Cómo gestionar la caducidad. Hice un mini business plan y la idea de empezar ese negocio me hacía latir el corazón con fuerza. Sin embargo, al llegar a Barcelona, choqué con la realidad de que no se puede lanzar una empresa cuando estás dirigiendo otra que ya te ocupa el 200% de tu tiempo.

Mi vida cambió con este hallazgo

No es fácil cambiar la rutina diaria

Caí en la rutina y dejé aparcado ese sueño de una mañana en Washington. Aparcado, pero no dormido. Todos los días leía sobre la recién descubierta Evolution Fresh, miraba videos de su fundador, que me inspiraba con su misión. Descubrí otras empresas, como Suja Juice, que también tenían historias similares e igualmente inspiradoras. Imagino que era un proceso de maduración necesario para ganar esas agallas que me faltaban y dar el salto al vacío. Al fin y al cabo, yo era socio de mi empresa. No era tan sencillo como decir que me iba y ya está.

Ese cúmulo de sentimientos me empujó a cada vez sentirme peor en el trabajo, repercutiendo sobre las relaciones con mis socios. Hasta que una noche no pude más y decidí que había que cambiar. No tenía ni idea de cómo se lo tomarían, pero dentro de mí sabía que si no daba ese paso, me arrepentiría toda la vida. El miedo que tenía era tremendo. Tan grande, que casi me lleva a la inacción. Por suerte, las ganas de empezar algo nuevo, el sentimiento de que estaba en el camino de lo que siempre había perseguido, eran más grandes. Mucho más grandes.

El momento de la verdad

La mañana siguiente, 13 de Febrero de 2015, les dije que me quería reunir con ellos y les conté toda la historia tal y como la habéis leído. En cierto modo, para los tres supuso una catarsis. Para mí, porque me quité un peso de encima. No sabía la respuesta todavía, pero había actuado como debía. Para ellos, porque tuvieron respuesta a mi extraño comportamiento de los últimos meses. Debido al malestar que tenía por no disfrutar con mi trabajo, había generado en mis socios la sensación de que me iba a ir. Era cierta, sin duda. Pero ellos pensaban que lo que quería era volverme a Valencia y hacerles la competencia. Nada más lejos de la realidad.

Cuando supieron que quería montar una empresa de zumos y alimentación saludable, llegar a un acuerdo fue muy fácil. Tenía y tengo una excelente relación con ellos. Hemos pasado muchas horas juntos, luchado por hacer crecer la empresa. Por eso, el aspecto económico no iba a suponer un impedimento. Pactamos unas condiciones de venta que, si todo iba como se esperaba, eran muy atractivas para ellos. Y, para mí, suponían tener el mínimo capital para vivir y empezar mi nuevo proyecto, de vuelta en la tierra que me vio nacer.

Que no te frenen las barreras mentales. ¡Sáltalas!

Las barreras mentales te pueden llevar a la inacción

Muchas veces, nos creamos películas en nuestra cabeza, barreras mentales, por las que nos convencemos de que algo será difícil de conseguir. Nos bloqueamos pensando que la otra parte no va a ceder. Que no hay salida posible. Lo que esa experiencia me enseñó es que, a veces, las cosas son más sencillas. Una sincera conversación bastó para cambiar el rumbo de mi vida. Si hubiese dejado que el miedo a lo desconocido, a tener que negociar mi salida, me atenazase, no habría encontrado mi sueño. O habría perdido años en la búsqueda y, seguramente, habría dañado relaciones por el camino.

No digo que sea fácil. Para mí, no lo fue. Ya has visto que fue un camino largo. Hubo sufrimiento. Hubo malestar. Pero al final, decidí actuar. Parafraseando a Tony Robbins, “es en los momentos de decisión cuando se forja tu destino”. Si no decides, no creces. Si dejas de crecer, empiezas a morir.

En resumen, como puedes ver, desde que leí el libro que me hizo empezar la búsqueda de mi pasión hasta que cambié toda mi vida para dedicarme a ello, pasaron casi dos años. De hecho, fue todavía más, aunque eso es otra historia. El punto es que no tienes que desesperar. Según mi propia experiencia, si abres tu mente y te muestras receptivo e inquieto, todas las piezas del tablero empiezan a moverse y al final se presentan oportunidades que se podrían calificar como mágicas y te ponen en el camino que tienes que seguir. Solo tienes que estar atento y no desperdiciar cuando éstas aparezcan.

Encaja las piezas

Conectando los puntos

Si echo la vista atrás, puedo conectar fácilmente varios puntos que hacen obvio que me dedique a lo que me dedico:

  • Me enamoran las fábricas, no sabría decir por qué, pero siempre me han atraído.
  • Desde que tengo uso de razón, me imaginaba a mi mismo como empresario.
  • La alimentación saludable cambió mi vida.
  • Una de mis bebidas favoritas son los zumos cold-pressed.
  • Descubrí que saber sobre nutrición y cómo hackear mi vida, me atrae mucho.
  • El paso natural de todo eso, ya lo sabéis: mi empresa de zumos Waiki Juice

Como dice Steve Jobs, “mucho de lo que me topé por simplemente seguir mi curiosidad e intuición, tuvo un valor incalculable más tarde. No puedes conectar los puntos mirando hacia el futuro, solo puedes conectarlos cuando echas la vista atrás. Tienes que creer que los puntos se conectarán de alguna manera en el futuro, tienes que creer en algo. Tu feeling, karma, destino, como lo quieras llamar. Porque creer que los puntos se unirán en algún momento del camino te dará la confianza para seguir a tu corazón, incluso cuando el camino sea muy diferente al que todos siguen. Y esa será la diferencia abismal en tu vida.

Si todavía no has leído la primera parte de esta historia, la tienes aquí.

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Cómo conseguí vender mi primera empresa y dedicarme a mi pasión

Alguna vez he hablado por encima sobre la importancia de dedicarse a lo que a uno le apasiona. Encontrar tu pasión parece que sea una quimera. Algo que solo unos pocos afortunados consiguen y casi da la impresión que sea por un golpe de suerte. Nada más lejos de la realidad.

No es suerte

Aunque a veces sea por suerte, no digo que no influya nunca, la mayoría de la gente que se dedica a lo que le gusta ha recorrido un camino hasta llegar a ese punto. No es algo que suceda de la noche a la mañana. Se ha desprendido de barreras mentales, ha aprendido a rechazar cosas que no podía soportar. Se ha visto en situaciones que le han hecho “ver la luz”.

Encontrar tu pasión lo cambia todo

Mi experiencia personal buscando mi pasión

Hoy os quiero contar mi experiencia, por si os sirve de orientación y ejemplo:

Yo empecé a trabajar en Barcelona, en una family office. Por un cúmulo de casualidades, cuando solo llevaba unos meses allí, me convertí en socio y director de la empresa. No tengo suficientes palabras de agradecimiento para mi socio Xavi. Nada de lo que soy hoy en día sería posible si no hubiese aprendido todo lo que aprendí a su lado.

El negocio era un reto, ya que, aunque nuestra visión de cómo gestionar un patrimonio era (y es) la única que se podía tener, al no venir ninguno del mundo financiero tradicional (bancos, fondos, etc.) la captación de clientes era complicada. Sin embargo, nos las apañamos para crearnos un nombre. Conseguimos crecer todos los años en número de clientes y facturación y tener una empresa rentable.

Los primeros años, la novedad de ser empresario soterraba cualquier pensamiento que pudiera tener sobre el trabajo que hacía. Ni siquiera me planteaba si me gustaba o no. Pero, conforme pasaba el tiempo, cada vez crecía más en mí una sensación interior de disgusto. No sabría explicarlo, pero era una especie de sentimiento de no estar utilizando mi tiempo a algo para lo que estaba destinado. Y eso que nuestra misión como empresa era la leche. Ayudábamos a las familias a no caer en las garras de los bancos y demás depredadores financieros, salvaguardando su dinero. Gracias a nuestro trabajo hemos evitado muchos descalabros y mucha infelicidad. Aun así, yo no me veía feliz.

Lee, investiga, curiosea

Investiga, lee, curiosea

Siempre me ha gustado investigar y, a veces, tengo una mente un poco analítica. Por ello, decidí averiguar si dedicarse a lo que uno le apasiona en la vida es alcanzable por cualquiera, siguiendo unas determinadas acciones. No perdía nada por intentarlo. Además, si lo encontraba, quizá mi vida cambiase para siempre.

Así, me topé con un libro escrito por Sir Ken Robinson que se llama “El Elemento”. Gracias a él, descubrí qué es estar en La Zona, y cómo hay muchas personas que disfrutan haciendo lo que hacen. A veces, llegué a dudar que en la vida adulta de trabajador se pudiese disfrutar, la verdad. Sí que eché en falta, otra vez mi lado analítico, una guía con ejercicios para avanzar en busca de mi Elemento, de mi pasión. Pero el cambio de mentalidad que supuso leerlo, como veréis, me sirvió.

*Como nota adicional, Ken Robinson sacó otro libro que completaba el anterior, que se llama “Encuentra tu elemento. El camino para descubrir tu pasión tu transformar tu vida”. Aquí sí que vienen explicados los detalles paso a paso para intentar conseguirlo.

Con esa idea de poder dedicarme a lo que me gustaba, empecé a escribir por las tardes negocios que podrían ser atractivos y empecé a recordar qué cosas me gustaban de niño. Recuerdo que pasear por la fábrica de mi abuelo me encantaba. Incluso me venía a la mente lo bonito que tendría que ser fabricar cosas. No sé, siempre vi cierta magia en máquinas transformando una materia prima en algo que luego pudiera ser útil a la gente. Eso sí, fabricar piezas de metal, como hacía la empresa, no me llamaba en absoluto. Era el proceso en sí.

Amaba el proceso de fabricación

Ten paciencia

Encontrar tu pasión requerirá tiempo y una cosa que tienes que aprender es a ser paciente. Si tienes tu mente orientada a ello, si no te dejas llevar por la rutina semanal y siempre intentas guardarte algo de tiempo para curiosear, en algún momento lo verás claro y sabrás qué camino has de tomar. En ese momento, eso sí, tendrás que ser valiente. Es en esos momentos de decisión en los que tu destino se forjará.

Por la época, 2013, en la que leí sobre encontrar mi pasión, también me topé con un libro de Novak Djokovic. En él, explicaba cómo una dieta sin gluten le había cambiado la vida. Como siempre me ha gustado experimentar cosas y muchas veces me creo lo que leo, no soy muy escéptico, decidí probar. Yo nunca había dormido bien, había intentado millones de cosas y nada funcionaba. Por eso, pensé que podía darle una oportunidad a no comer gluten durante dos semanas. Podía vivir 14 días sin mis amados muffins del Starbucks de enfrente de mi despacho. ¡Más, no estaba seguro!

La realidad es que los cambios que siguieron en mi persona fueron asombrosos. Aun hoy se me pone la piel de gallina al recordar la primera noche en décadas que dormí a pierna suelta y me desperté con una energía como para parar un tren. Me sentía lleno por dentro y capaz de afrontar cualquier reto. Empezó a picarme la curiosidad sobre la alimentación. ¿Si solo eliminando el gluten había experimentado esa mejoría, qué más cosas podría cambiar que me llevasen a niveles superiores?

No creas en las casualidades

Cayó en mis manos otro libro. Visto en perspectiva, soy un convencido de que los libros vienen a nosotros en los momentos justos en los que estamos preparados para recibirlos y sacarles el máximo provecho. “The Big Book of Health and Fitness” de Phil Maffetone, un médico y entrenador de atletas olímpicos y triatletas ironman. Gracias a él, amplié bastamente mis conocimientos sobre medicina y nutrición y mejore todavía más mis hábitos. Efectivamente, con más y mejores cambios, se podía llegar a nuevos niveles.

Sin embargo, estábamos ya en 2014, bien avanzado, y todavía nada en mi vida había cambiado sustancialmente. Sí que me había empezado a interesar e involucrar más en los temas de asesoramiento a empresas familiares, que incluían una parte importante de coaching a los miembros de la familia. Era un servicio que consideraba básico ofrecer a nuestros clientes. Fruto de ese interés, me afilié al Family Firm Institute y fui a su reunión anual, que ese año tenía lugar en Washington.

Ahí fue donde, por fin, lo vi claro. Claro, no, clarísimo. De verdad que no tenía ninguna duda que esa idea que tuve era el embrión de mi nueva dedicación y que tenía que conseguir por todos los medios lograrla.

¿Quieres saber cómo sigue mi historia? Aquí tienes la segunda parte.

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Un encuentro revelador

Al estar hablando con él, parece que lo conociera de toda la vida. La chimenea nos calentaba al fondo mientras yo conversaba con ese amable señor de pelo blanco que, al igual que yo, también estaba en el hotel pasando unas divertidas vacaciones. No imaginaba yo que iba a ser también un viaje revelador.

Llegué aquí después de estar unos días en Vancouver, buscando una de las mejores pistas para esquiar de toda América: Whistler. Y la realidad, no solo no me defraudaron sino que superaron todas mis expectativas. Kilómetros y kilómetros de nieve, amabilidad por parte de cualquiera de los empleados y muy buen ambiente por las tardes. Me había tomado un descanso de dos semanas porque necesitaba desconectar después de dos años de trabajo sin descanso. No estar pendiente de nada más que de disfrutar.

un hotel revelador

Había regresado de un gran día de snowboard, con un sol radiante, grabando con mi cámara algunos vídeos para mi baúl de los recuerdos. Había disfrutado como un enano, conocido a un alemán que vivía en Vancouver y subía a esquiar entre semana, cuando no trabajaba. El hotel donde me alojaba era de lo más acogedor, muy rústico, con madera de calidad y un salón-cafetería que, además de contener en su menú algunos entrantes deliciosos y muy sanos, tenía camareros simpáticos y la chimenea que mencionaba al principio. Siempre me han gustado las chimeneas, el calor que desprenden. Pero después de una jornada de ejercicio intenso y de frío, ésta reconfortaba especialmente.

Ahí estaba yo, comiendo tranquilamente unas alitas de pollo (ecológico, por supuesto) y escribiendo mis reflexiones sobre aquel día, cuando el hombre de pelo blanco, con una sonrisa radiante, se acercó a mi mesa y me preguntó si podría sentarse a conversar conmigo. Por supuesto, le respondí. Viajo solo – añadí – y un poco de compañía se agradece, a veces. Asintió, sin borrar esa sonrisa de su rostro, entendiendo perfectamente a qué me refería.

una chimenea acogedora

— Bueno, ¿qué te trae por aquí? — me soltó sin ni siquiera decirme su nombre.

— Pues estoy de vacaciones. He tenido un periodo muy duro y quería desconectar un poco del trabajo y las obligaciones, disfrutar. — le respondí.

— Estás en un lugar idílico para ello y debes de sentirte afortunado por poder permitirte venir aquí — contestó mi nuevo compañero.

— ¿Sí? Bueno… No me lo había planteado. He viajado a muchos sitios y he ido a la nieve en otras ocasiones. Solo quería un lugar alejado donde, a pesar del wifi, no estar pendiente de emails, llamadas, noticias. — repuse.

— Pues no quiero meterme en tu vida. Eres libre de hacer lo que quieras, pero cuando yo empecé a apreciar todos los días desde los pequeños detalles (una puesta de sol, una taza humeante de café recién hecho por mi mujer, una hoja en blanco por escribir) hasta las grandes cosas de mi vida (estar vivo, sano y fuerte, mis hijos, la suerte en los negocios), experimenté un cambio en mi forma de ser, de tratarme a mí mismo y a los demás, que me ha dado mucha más felicidad de la que tuve en mis primeros años de vida laboral. Y eso que siempre me consideré afortunado. Tuve mi primera empresa muy joven, fue un éxito. Encontré a la mujer de mis sueños y sigo compartiendo mi vida con ella. Pero, te repito, desde que empecé a ver la vida con agradecimiento infinito, incluso por aquellas cosas malas que me pasaban, mi vida cambió a mejor. ¿Sabes? Es casi más importante agradecer cuando nos pasan cosas que nos molestan.

El hombre me había dejado sin palabras tras esta retahíla de pensamientos que apenas empezaba a procesar. Dudaba qué decirle.

— ¿Por qué? — Fue lo único que salió por mi boca.

— Porque te hace sentirte más vivo. Porque cuando siempre va todo bien, puedes tener la tentación de dar por sentado que eso va a ser así toda la vida. Y, por desgracia, no es así. La vida es muy bonita si sabes cómo vivirla, pero tiene momentos difíciles. ¿Has tenido alguna experiencia traumática en tu vida? No me contestes, sé que no. Se te nota.

Este hombre ya me estaba empezando a tocar los cojones. ¿Quién se creía para entrometerse en mi vida?

—  No, la verdad es que no. Quizá alguna cosa menor, pero vaya, nada por lo que haya sufrido especialmente. — respondí, pese a que no necesitara esa confirmación.

Se quedó meditando un momento y se instauró un silencio entre ambos. No recuerdo que fuese incómodo, quizá lo fue. Sí que recuerdo que me dejé una nota mental grabada. “Ser más agradecido”, decía.

—  Bueno, chico, no era mi intención amargarte el día. Seguro que has pasado un tiempo estupendo allí arriba en las pistas y acabar así no es lo que deseabas. Cuéntame. ¿A qué te dedicas?

Más animado, por poder desviar la conversación hacia temas más triviales, le conté.

— Pues tengo una empresa de zumos ecológicos aunque la verdad es que no acaba de arrancar. — empecé, aunque tuve la sensación que no me iba a gustar la deriva de este otro tema.

— ¿Ah, sí? ¡Qué interesante! ¿Por qué la creaste? ¿Cómo te va? Yo también soy emprendedor e igual te puedo ayudar. — lo dijo con brillo en sus ojos, al pensar en poder aconsejar a alguien que estaba empezando.

te ofrezco ayuda

— Pues, la verdad, está un poco parada. Verás, entre medias, me surgió otra posibilidad, con gente muy buena, y no me queda mucho tiempo. — contesté, algo avergonzado por poder decepcionar al hombre. — Mi intención era poder fabricar los mejores zumos ecológicos y, gracias a un producto que enamorase a la gente, concienciarles de la importancia de la alimentación para llevar una vida sana y saludable. Mucha gente no le da la importancia que debe a los alimentos que consume y luego se extraña cuando enferma, ¿sabes? No digo que todo sea culpa de lo que se come, influyen muchas cosas, pero me pareció que, a través de la comida, se puede cambiar a mucha gente.

— Mmmmmm… Interesante. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Pero no entiendo, con la misión tan grande que tienes, cómo no te dedicas en cuerpo y alma a ella. — me espetó, de primeras.

— Hay que pagar las facturas. Venir aquí no es barato, no hace falta que te lo recuerde. — fue lo primero que se me ocurrió como respuesta.

— Y que lo digas. Pero, ¿qué crees que pasará en un año si sigues como hasta ahora? — lanzó la pregunta sin titubear.

— Uffff, no sé. En un año pueden pasar muchas cosas. — respondí.

— Intenta hacer un ejercicio de abstracción, hombre. — me retó.

— Pues, supongo, si sigo como hasta ahora, tendré que cerrar mi empresa. Pero bueno, esta otra empresa en la que estoy… Soy socio, también, por cierto. Esta otra empresa, decía, va muy bien y seguro que se consigue vender por un buen dinero — dije, mientras me notaba algo triste por lo que acababa de decir.

— Ya… ¿Dinero? ¿Y qué harás con él? —

Este hombre no paraba de hacer preguntas incómodas. ¡A qué mala hora acepté su compañía! Se me estaban atragantando las alitas, la verdad.

— Pues viajar a sitios como éste. Donar algo a organizaciones que ayuden a los más desfavorecidos. Y, probablemente, empezar una empresa relacionada con la alimentación saludable, pero esta vez dedicándome al 100% a ella — dije convencido y emocionado al imaginarlo.

viajar ayudar y empezar de nuevo

— ¿En serio? — me miraba con una mezcla de sorna y sorpresa.

— ¿Sí? ¿Qué hay de malo en ello? — le respondí enfadado por su actitud.

— Nada, nada. No te enfades. Solo que me da la sensación que ya tienes lo que quieres y, sin embargo, te buscas excusas para no dedicarte a ello. No conozco a ningún empresario apasionado de su negocio al que no le vayan bien las cosas. Y, créeme, conozco a muchos. — dijo con una sonrisa, ahora un punto retadora.

— Claro, desde tu postura es muy fácil decirlo, pero cuando tienes que pagar facturas, no se ve todo así de fácil. — contesté intentando hacerle ver que no era tan fácil tomar una decisión así.

— Créeme, yo he estado ahí también. Hubo un momento que tuve que decidir y aposté por dedicarme a eso que pensaba iba a disfrutar más y que mayor impacto podría crear en la gente. — la ternura con la que me observaba ahora, mientras yo trataba de digerir todo ese torrente de ideas que me estaba lanzando, me sorprendió.

— Bueno, pues sin duda tuviste suerte y fuiste muy valiente. Te admiro por ello. — Dije, sin más, como zanjando esa conversación.

— La suerte se busca, chico, la suerte se busca. — sonrió de nuevo mientras se levantaba. — Perdona, pero mi mujer y mis hijos estarán a punto de llegar al restaurante para la cena y no querría hacerles esperar. Ha sido un placer conversar contigo y te deseo que todo te vaya muy bien.

— Igualmente — respondí, dudando si el placer había sido, efectivamente, mutuo.

Me quedé absorto mientras se empezaba a alejar aquel curioso hombre, cuando me asaltó una duda y, alzando un poco la voz para que me oyera, le dije:

— Oye, una última cosa. No me has dicho a qué se dedica tu empresa.

Se giró con una sonrisa y me respondió:

Fabricamos zumos ecológicos 😉

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El hombre en busca de sentido

25 de Septiembre de 1942. El jefe de Neurología del Hospital Rothschild de Viena camina tranquilamente con su mujer por las calles de esta ciudad. Sorpresivamente, es apresado por las SS y llevado a su casa. Es conducido a la fuerza a casa de sus padres, a los que tuvo que identificar. Todos ellos son deportados al campo de concentración de Theresienstadt. Allí, va a descubrir el sentido último de la vida.

Antes de su captura, Viktor Frankl, pues así se llamaba, había estado trabajando en una extensa publicación. Fue lo único que le dio tiempo a llevar con él: un gran volumen con todos sus escritos y estudios, que pensaba transformar en un libro. Esperaba que fuera un gran éxito.

La vida en un campo de concentración

En la primera semana en el campo de concentración, muchos de sus desafortunados compañeros de viaje fueron a parar a las cámaras de gas. Solo unos pocos elegidos tuvieron la ¿suerte? de librarse. Viktor Frankl, que así se llamaba nuestro médico y psiquiatra, se convirtió, gracias a sus conocimientos, en ayudante de la clínica. Poco después, se le asignó al pabellón psiquiátrico del campo de concentración, donde lideró el servicio a enfermos mentales. Lo que no pudo es conservar su valioso trabajo pues, nada más se lo descubrieron, se lo arrebataron y quemaron. Con burlas y humillación incluidas. Fue un duro mazazo. Años de sueños y trabajo esfumados en unos segundos…

Campo de concentración

Frankl, desde su posición de psiquiatra, empezó a observar ciertos fenómenos particulares que se daban en ese entorno tan anómalo. La brutalidad de los guardias. La de los propios prisioneros. Cómo, desprovistos de todo, de camino a un trabajo que tenían que realizar en la región de Baviera, al ver las montañas de Salzburgo, todos sintieron una inmensa felicidad al contemplar la belleza del paisaje. Pero lo que más le llamó la atención, fue un hecho que se repetía con milimétrica precisión:

“Los campos de concentración nazis dan fe de que los prisioneros más aptos para la supervivencia resultaron ser aquellos a quienes esperaba alguna persona o les apremiaba la responsabilidad de acabar una tarea o cumplir una misión”

La conclusión que extrajo


Ese hecho le hizo reflexionar sobre la capacidad del ser humano para dominar su propio destino, cualesquiera que sean las circunstancias. Y éstas, probablemente, eran de las peores que un ser humano puede experimentar.

Él lo resumía así:

“Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, para decidir su propio camino.”

Búsqueda del sentido

A veces, vamos por la vida maldiciendo nuestra mala suerte. Es obvio que no siempre nos salen las cosas como deseamos pero no solo a ti, a todo el mundo. Pensar que el destino te la juega constantemente, no contribuye en nada para sobreponerse a esos hechos. La vida es lo que es, una maravillosa experiencia que a veces se torna cruel. Muy cruel, incluso. Pero como nos demuestra el trabajo de Frankl, cada uno de nosotros tenemos la libertad de decidir cómo queremos responder a cada hecho que nos sucede.

“A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.”

¿Qué da sentido a una vida?

En tus manos está darle sentido, aun cuando todo parezca perdido. No eres la primera persona a la que los negocios no le van bien. A la que no le ha funcionado su última relación. Que ha perdido un ser muy querido. A todos nos pasa algo grave a lo largo de nuestras vidas. A mí me ha pasado y me volverá a pasar. Es la manera que tiene el universo de decirte que has de valorar lo que tienes, cuando lo tienes, y cuidarlo. Porque dar por sentado que todo es de color de rosa sin pararse a agradecerlo nunca puede llegarte a creer que mereces todo lo que tienes. Que nada malo sucede. Te hace perder la perspectiva. Y si luego llegan mal dadas, será mucho más difícil salir de ese hoyo en el que puede que te sumas.

Dar un sentido último a nuestras vidas, algo por lo que luchar en la peor de las situaciones, es lo que llenará tu espíritu y te dará fuerza. No es fácil encontrar ese algo. A mí, ciertamente, me ha costado años. Lo que sí he descubierto es que, cuanto más transciende a tu persona, más gasolina te proporciona. Dicho claro, que el sentido de tu vida sea ganar más dinero o correr más rápido puede ser una motivación. Para algunos puede bastar. Pero si lo que te mueve es algo que impacta en la vida de muchas personas, te puedo asegurar que, aunque te sobrevenga alguna fatalidad, no decaerás a largo plazo.

Sentido de la vida

“El hombre que se hace consciente de su responsabilidad ante el ser humano que le espera con todo su afecto o ante una obra inconclusa no podrá nunca tirar su vida por la borda. Conoce el “porqué” de su existencia y podrá soportar casi cualquier “cómo”.

Al final…

Viktor Frankl fue liberado en 1945 por las tropas estadounidenses. Su mujer y padres, sin embargo, fallecieron en los campos de concentración. El año siguiente, en 1946, escribió “Desde el campo de la muerte al existencialismo”. Luego traducido como “El hombre en busca de sentido”, que ha sobrevivido hasta nuestros días, convirtiéndose en libro imprescindible. Además, dio clase en la universidad de Vienna hasta los 85 años. Fue titular de diversos cursos en las universidades de Stanford y Harvard. También en las de San Diego, Dallas y Pittsburgh.

¿De qué manera puedes aplicar esta historia? ¿Crees que es una enseñanza tan valiosa como me lo ha parecido a mí?

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¿No tienes tiempo? Guía fácil cambiar tus hábitos

Muchos amigos a los que les pregunto por qué no son capaces de encontrar tiempo para mejorar sus hábitos: conseguir comer bien, hacer deporte o avanzar con el proyecto X me responden lo mismo: “es que no tengo tiempo” o “me encantaría, pero no encuentro el momento”.

A ti que, como mis amigos, quieres cambiar tus hábitos, lograr por fin encontrar aunque sean dos horas semanales para hacer deporte, por ejemplo, va dedicado el post de hoy.

Estos son los pasos que necesitas para conseguir nuevos hábitos:

  1. Analiza en qué gastas tu tiempo
    Conviene que, primero, tengas claras las cosas en las que pierdes el tiempo y que no te aportan. Relee mi post sobre las dimensiones de tu tiempo y haz el ejercicio que te enseñaba. ¿Tienes ya claro que tienes tiempo de sobra para nuevos hábitos? ¿No? Haz el ejercicio otra vez y ¡ahora sé honesto contigo!el-tiempo-pasa
  2. Ya lo ves: lo que te falta no es tiempo, es motivación. Eso es lo primero. Quien tiene un porqué, siempre encuentra un cómo. Así que, antes de hacerte pajas mentales con la de veces que querrías hacer deporte o todos los platos sanos que te gustaría cocinar y comer, siéntate contigo mismo y plantéate por qué quieres hacer deporte o comer sano (o empezar tu propio negocio o… ¡rellena lo que te ajuste!). Hasta que no tengas clara la motivación, no hagas ni el esfuerzo de conseguir el hábito. Solo acabarás dejándolo al cabo de un tiempo e incrementando tu frustración por no lograr tus objetivos. Será totalmente inútil. No te hagas eso a ti mismo, ¡no te mereces autoflagelarte!

    ¿Sabes el porqué de tus objetivos? ¡BIEN! ¿Qué sigue?

    hábitos

  3. Bloquea tiempo inamovible en tu agenda para el objetivo que te hayas propuesto: ir al gimnasio o comprar comida sana y cocinarla. Lo que sea, pero reserva el tiempo necesario en tu calendario. Y que sea un bloqueo firme. Salvo causa de fuerza mayor (y causa de fuerza mayor no son cervezas con amigas o la enésima reunión en el trabajo) ese momento es SAGRADO y cuando llegue, vas a hacer lo que habías planeado. Encuentra tu momento ideal del día. Para mí, hacer deporte es algo que me sale natural por la mañana a primera hora. Sin embargo, con todo lo productivo que soy, a última hora del día me supone un esfuerzo tremendo. Dedica tiempo a tu propósito cuando sepas que estás más preparado para conseguirlo. Si eres un animal nocturno, bloquea un par de tardes-noches. Si eres de mañanas, ponte a ello poco después de despertar.
  4. Aprende a decir que no. ¿Cuántas veces has acabado en una reunión, una quedada, has comido algo que no querías, solo por no saber decir que no? ¡A mí me ha pasado millones de veces! Hasta que decidí que si no era lo que quería, iba a declinar amablemente. No me malinterpretes, no se trata de ser rebelde, sino de seguir lo que te dicta tu instinto y estar a gusto con esa decisión.

    Y para terminar…

  5. En mi caso, y en el de muchas personas exitosas, cómo comienza el día marca toda la diferencia. Para mí, es importante levantarme de la cama nada más despertarme. A continuación, bebo un vaso de agua. Meditar es lo siguiente en mi rutina, para después hacerme un té matcha. Por último, escribo cómo he dormido, cómo me siento de energía, hago uno de estos dos ejercicios: 5MJ o Morning Pages. Acabo viendo un video de motivación y ya me voy a la ducha y empiezo con lo primero que tenga planeado.

¡Si ganas la mañana, ganas tu día!

¿Ves difícil poner este sistema en marcha y empezar a encontrar tiempo para conseguir tus objetivos? Si todavía no lo ves factible, lo más probable es que necesites ayuda. Contáctame aquí y dime cómo puedo ayudarte.

Y si necesitas inspiración, lee las rutinas matutinas de gente muy exitosa.

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Sé exitoso con este fácil ejercicio

¿Sientes que no tienes tiempo para nada? ¿Que vas por la vida con la lengua fuera y no puedes pararte a hacer las cosas que de verdad te importan? Puede que tengas o no claro dónde tienes fijado el foco de tu vida, pero lo más probable es que te estés dejando llevar por la corriente. Si eres como la mayoría, te levantas, vas a tu trabajo, comes, vuelves a trabajar, llegas a casa, cenas y duermes. En el mejor de los casos, te da tiempo para hacer algo de ejercicio e interactuar con tu familia y tus amigos. Y así día tras día… ¡Vives la vida en modo reactivo!

Para poder cambiar esta manera de vivir y, de una vez por todas, dedicar tu tiempo a aquellas cosas que de verdad son importantes par ti, hay una reflexión clave que debes hacerte. ¿En qué zona pasas más tiempo?

Cómo podrás imaginar, el ideal es que la mayoría de nuestro tiempo esté empleado en lo que muchos expertos y personas exitosas denomina “LA ZONA”. ¿Alguna vez te ha ocurrido que estabas totalmente concentrado en una tarea, disfrutándola enormemente y el tiempo ha pasado volando? ¡¡Y no pienses mal!! Pues eso es La Zona, esos momentos en los que tu percepción de lo que está alrededor es difusa porque solo tienes ojos para una cosa: lo que estás haciendo en ese momento.

¿Quieres saber cómo conseguir pasar más tiempo en LA ZONA y huir de las zonas de demanda, engaño o distracción?

¡SIGUE LEYENDO!

Primero, tienes que ser consciente de que existen multitud de elecciones que puedes hacer a la hora de gastar tu tiempo. Parece algo obvio, pero mucha gente ni siquiera se para a pensar en qué gasta su tiempo y si de verdad lo emplean en algo en línea con sus objetivos y metas a largo plazo. ¿Te sorprende? ¡Eso es porque no eres uno de ellos y te felicito!

Segundo, cambia tus creencias sobre lo que es urgente. Muchos de nosotros, yo me incluyo (¡aunque logré cambiarlo!), pasamos mucho tiempo ocupados en cosas que creemos son muy urgentes, pero que realmente no importan tanto como parece. Si cogemos estas pequeñas cosas y las transformamos en importantes, parece que da sentido a nuestra vida, ¿no? ¡ERROR! Cambia ese sistema de creencias, dedica tiempo a las cosas que serán decisivas en tu vida y deja de convertir tus tareas rutinarias en más importantes de lo que son.

Por último, vamos a ver qué es cada una de las zona cuyo dibujo tienes arriba:

LA ZONA DE DISTRACCIÓN: Es la zona donde realizas cosas que no son ni importantes ni urgentes. Aquí es donde muchos de nosotros vamos cuando estamos estresados y queremos hacer algo que no requiera pensar. Navegar por el Marca, por blogs de moda, ver series, comer aunque no tengamos hambre… y así podría seguir con la lista. Lo peor de esta zona es que no eres feliz estando en ella, pero tampoco lo suficientemente infeliz para hacer algo al respecto. Tony Robbins llama a esta zona la “Tierra de Nadie”.

LA ZONA DEL ENGAÑO: La zona donde haces cosas urgentes pero que no son importantes. La gente estresada se pasa la mayoría de su tiempo en las zonas de engaño y de demanda, tachando tareas de su lista y yendo a por la siguiente. En esta zona, te estás engañando a ti mismo pensando que, por el mero hecho de quitarte tareas de de encima estás avanzando hacia tus objetivos, cuando realmente no tienes el control de tu vida.

LA ZONA DE LA DEMANDA: Hay veces que empleas tu tiempo en cosas que son importantes y urgentes, como llevar a tu hijo al hospital si se lesiona o ir a comprar un regalo a tu pareja el mismo día de vuestro aniversario, porque no lo has comprado antes. Cuando suceden esas cosas, obviamente se convierten en urgentes e importantes y tienes que gestionarlas sí o sí. No puedes luchar contra los imprevistos, pero sí puedes anticipar todo lo posible las tareas que se convertirán en urgentes antes de que lo sean.

LA ZONA DE LA SATISFACCIÓN: Por fin llegamos a la zona que te va a dar la felicidad, aquella donde debes y quieres pasar la mayor parte de tu tiempo: donde llevas a cabo acciones que no son urgentes pero sí que son importantes. Hacer ejercicio, cocinar recetas saludables para llevar una vida más sana, pasar tiempo con tu pareja, planificar los presupuestos de tu empresa o negocio personal, ¡lo que se te ocurra! LA ZONA contiene todas aquellas cosas que son importantes, y que ya sabes que lo son, pero que no puedes hacer tanto como te gustaría porque estás tremendamente “ocupado”.

Si quieres empezar a cambiar las zonas en las que pasas más tiempo, ¡te propongo este ejercicio!

¿Si tuvieses más tiempo, en qué lo emplearías? Imagina que tienes dos horas libres todas las semanas, sin distracciones, nada que te interrumpa. ¿Qué harías en esas dos horas? ESCRÍBELO EN UN PAPEL.

¿Cuánto tiempo pasaste en la zona de distracción la semana pasada? ¿Qué cosas hiciste? ESCRÍBELAS.

¿Qué cosas urgentes te quitaron tiempo, aunque fueses consciente de que no era algo importante en el mismo momento que lo hacías? ANÓTALAS.

¿Hay cosas que sentías que tenías que hacer porque eran importantes y urgentes? ¿Cuántas? DESCRÍBELAS.

Y para acabar: ¿Qué cosas has hecho esta semana, que no eran urgentes, pero has querido dedicarles tiempo porque sabías que era importante para ti? QUE NO SE TE ESCAPEN, ANÓTALAS.

Ahora ya tienes una idea clara de dónde se va tu tiempo cada semana. Si quieres, puedes incluso dar un porcentaje aproximado de tiempo transcurrido en cada una de las zonas para visualizarlo mejor.

Como regla general, las personas exitosas pasan un 40-70% de su tiempo en LA ZONA. ¿Dónde te sitúas tú? ¿Qué vas a hacer para mejorarlo?

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La guía definitiva para lograr tus objetivos

Si eres en algo parecido a mí, todos los años, en Enero, empiezas un ritual que pasa por imaginarte lo que quieres conseguir este año que recién empieza. Las famosas listas de objetivos o buenas intenciones de año nuevo. Pero, ¿cuándo es el momento en que más gente vuelve a revisar esos objetivos? ¡¡En Diciembre!!

De hecho, las estadísticas y encuestas dicen que sólo el 9% de las personas que se marcaron unos objetivos al empezar el año acabaron consiguiéndolos…

He dedicado muchos años a buscar un método que me sirva para conseguir mis objetivos. A fuerza de fracasar año tras año (pero cada vez acercándome más al resultado que quería conseguir), he ido perfeccionándolo. Así, he llegado al método que me sirve para alcanzar aquellas metas que me propongo.

Para empezar, partimos de una herramienta muy útil para evaluar dónde te encuentras en este momento en diferentes aspectos que afectan a tu felicidad: la Rueda de la Vida.

objetivos

Existen muchos tipos diferentes de ruedas de la vida, pero a mí me gusta esta por su simplicidad. Cuantas menos áreas, más sencillo se hace el proceso que te voy a contar a continuación.

La rueda de la vida

  1. Primero de todo, quiero que imagines cómo sería tener un 10 en cada unas de esas categorías (físico, carrera, emocional, finanzas, relaciones, espiritual). Puedes renombrarlas como desees, pero es importante que no agrandes mucho el número. 8 diría que es el máximo. Sobre todo, si eres alguien a quien le ha costado conseguir sus objetivos en el pasado. Ahora, piensa en cada categoría. Describe qué tendría que haber sucedido a final de este 2018 para poder darle la máxima calificación. Y sí, coge un boli, escribe en papel. ¡No querrás que esos sueños tan bonitos salgan de tu cabeza para no volver!
  2. Ya sabes cómo sería tu vida 10 en todos los aspectos cuando acabe el año. Ahora, tienes que puntuar las categorías por su estado actual, por cómo de cerca o lejos estás de ese ideal. Teniendo claro lo que supone un 10, ¿a qué ahora es más fácil puntuar dónde te encuentras? Reconocer a tu mente que donde estás ahora mismo no es donde te gustaría estar en el futuro, actúa como un excelente motivador. Esa insatisfacción no le gusta a tu cerebro. Créeme, hará todo lo posible por conseguir que te alejes de donde estás y te acerques a tu ideal. ¡No quieres que tu cerebro esté cómodo y relajado!
  3. Y para acabar este ejercicio, quiero que describas por qué quieres un 10 en cada una de esas áreas. ¿Cómo te haría sentir? ¿Qué supondría para ti? ¿Cómo cambiaría tu vida? Si el porqué no existe, no deja de ser un sueño. No es un compromiso con algo que vas a conseguir. El propósito de un objetivo no es simplemente un resultado, es cómo ese resultado te moldeará como persona. Cuanto más potente sea tu porqué, más capacitada/o estarás para superar los obstáculos que aparezcan por el camino.sueños

Si el porqué no existe, no deja de ser un sueño y no un compromiso con algo que vas a conseguir.

¡Genial! Ya tienes claro tu ideal, dónde te encuentras y el porqué. ¿Qué sigue ahora?

Elige aquellas tres áreas que más se alejen de tu objetivo final y fija una serie de resultados que quieres conseguir en el mes de Enero que supondrán un paso hacia la meta soñada. Por ejemplo, mi 10 en el plano físico es así:

Ejemplo de un 10 en físico

Y para este mes de Enero, me he puesto los siguientes objetivos:

  • Recuperarme al 100% de una lesión de espalda que tuve (me rompí tres costillas… 😢)
  • Hacer ejercicios de glúteos cada dos días
  • Realizar ayunos intermitentes al menos 5 días por semana
  • Durante dos ventanas de 4 días, seguir una dieta cetogénica

*Recuerda que a la hora de redactar estos objetivos debes seguir la metodología SMART, que tus objetivos sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y que tengan un tiempo determinado (en este caso es Enero, eso ya lo tienes 😄)

REPETICIÓN, REPETICIÓN, REPETICIÓN

Como ya he dicho, no puedes fijar metas una vez, no revisarlas nunca más y esperar resultados a largo plazo. Stephen Curry, poseedor del récord de triples anotados en una temporada en la NBA, tira unos 2.000 tiros por semana, 250 al día, más 100 los días de partido. Un ganador no se hace solo escribiendo esas líneas que te he puesto arriba. Ahora tienes que salir y poner tus repeticiones, porque la repetición es la madre de la habilidad.

La repetición es la madre de la habilidad

Tu inconsciente ya sabe en qué dirección tiene que moverse, pero ahora te toca espolearla cada semana para que avanzar en la dirección que deseas. Yo lo consigo revisando cada mañana los objetivos que me he fijado para ese mes (como los que ves arriba) y, además, bloqueando una hora a la semana para fijar en qué momento de la semana siguiente voy a realizar cada una de las acciones que me van a llevar a conseguir ese objetivo.

Revisión y planificación

La mejor manera para revisar de manera sistemática tus objetivos en tenerlos en un lugar muy visible. Yo los tengo en un tablero de visualización en mi despacho, para verlos nada más me siento a trabajar. Laura nos indicaba que ella escribe sus objetivos en la nevera. Así, antes de preparar el desayuno, nada más empezar el día, ¡ya tiene claro hacia dónde tiene que dirigir sus energías! Adicionalmente, el Viernes por la tarde hago lo siguiente:

  • Primero, reviso cuáles son mis objetivos para 2018 en cada área y porqué quiero conseguirlos. Visualizo cómo me sentiré a final de año cuando lo haya conseguido. Esa visualización te pone en un estado mental óptimo para afrontar la planificación.
  • Recapitulo los principales logros de la semana pasada y me felicito por ellos. Aquí no hay lugar para la queja o los peros. Solo un espacio en el que estar satisfecho por lo conseguido, sea mucho o poco.
  • Pienso cuáles son los resultados más importantes que tengo que conseguir la semana siguiente y bloqueo en el calendario los horarios más convenientes para dedicarme a cada uno de ellos. Además, los destaco en un color distinto al resto de acciones/reuniones/llamadas que tenga que hacer. De esa manera, sé que puedo no dedicarme a alguna acción previamente planeada cuando llegue el momento, pero que las destacadas son inamovibles e improrrogables.
  • Después, planifico el resto de la semana en función del tiempo que haya quedado liberado por las tareas destacadas.

¿Cuál es tu método?

Y tú, ¿qué método sigues para lograr tus objetivos? ¿Crees que el que te acabo de enseñar te podría servir? ¿Necesitas ayuda o una persona a la que rendir cuentas para no desviarte del camino? Pues solo tienes que contactarme aquí, y estaré encantado de tener una llamada gratuita contigo para que me expliques qué necesitas y ayudarte a conseguirlo.