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Estoicismo y cómo puede mejorar tu vida

Siendo este un blog de propósitos, hábitos y cómo dedicarte a lo que te apasiona, quizá suene extraño que vaya a hablar de filosofía. En concreto, de estoicismo. Pero si sigues leyendo entenderás por qué es algo extremadamente importante. Y está directamente relacionado con nuestro progreso en la vida y el trabajo para conseguir nuestras metas.

En mi último post, cuando hablaba de meditación mencionaba de pasada un libro, “The Obstacle is the Way” de Ryan Holiday, sobre el que voy a profundizar aquí. Si no leíste ese post, te recomiendo que lo hagas. Creo que una persona que dedica tiempo a meditar, a la vez que profundiza en las enseñanzas de los estoicos, puede alcanzar un dominio sobre su mente y sus actos tal que le permitan lograr sus propósitos y llegar, si no a una felicidad plena, a un estado bastante cercano.

¿Por qué hablo sobre filosofía y estoicismo?

Decía Thoreau que “ser un filósofo no es simplemente tener pensamientos ingeniosos, no es siquiera fundar una escuela… es resolver algunos de los problemas de la vida, no solo teóricamente, sino prácticamente.”

El estoicismo es la corriente filosófica más práctica de todas y ha sido seguida, desde que fue fundada por Zenón de Citio alrededor del 300ac, por miles de personalidades. Catón, Epicteto, Séneca o Marco Aurelio, por ejemplo. Pero también el recientemente fallecido senador John McCain por usar un ejemplo actual.

John McCain fue capturado por el Vietcong y torturado. Le ofrecieron ser liberado y volver a casa, con la intención de que ese hecho manchase su reputación y la de toda su familia y supusiese una humillación para Estados Unidos. Pero McCain la rechazó y prefirió ser torturado. Lo hizo, no solo por eso, sino porque en su rango de oficial, entendió que era la manera de dar ejemplo y ayudar a sus compañeros.

En la raíz de esta corriente de pensamiento hay una manera muy simple de vivir, que no fácil. Asume los obstáculos en tu vida y conviértelos en ventajas, controla lo que puedes controlar y acepta lo que no. Así resume Ryan Holiday, el autor mencionado al principio, lo que significa esta corriente en su primera lección de Daily Stoic, una newsletter con lecciones diarias que te recomiendo seguir si quieres aprender más.

Estoicismo

Convertir las adversidades en nuestra ventaja

Pero, ¿cómo se consigue convertir las adversidades en algo que juegue a nuestro favor? ¿Cómo no tener en cuenta las desdichas que nos suceden o que, al menos, no nos impidan seguir avanzando?

Si seguimos los ejemplos de aquellos ‘rara avis’ que, no solo tenían lo necesario, sino que encima disfrutaban y mejoraban con cada contratiempo, podemos encontrar la respuesta. Estas personas son conscientes de que las adversidades los hacían mejores de lo que habrían sido sin ellas.

En “The Obstacle is The Way”, Holiday señala que para superar los obstáculos se requiere entender y dominar tres disciplinas. Las tres están interconectadas y son contingentes: Percepción, Acción y Voluntad. A continuación te explicaré cómo propone conseguirlo.

Toda superación de un obstáculo, comienza por cómo lo vemos y cómo lo percibimos. Después, siguen nuestras acciones para convertir ese aparente impedimento en una oportunidad. Finalmente, cultivando una voluntad interior podemos soportar cualquier dificultad o derrota temporal.

La disciplina de la Percepción

John D. Rockefeller empezó a trabajar en Cleveland como contable con 16 años. Como aspiraba a ser inversor, ahorraba concienzudamente gran parte de los 50 centavos al día que ganaba. Dos años después, una de las peores crisis financieras conocidas hasta entonces, la de 1857, sacudió Cleveland especialmente fuerte. Rockefeller, un jovencillo, podría haberse asustado. Podría haber decidido buscar otra profesión más segura. En vez de eso, decidió mantener la cabeza fría, aunque estuviese perdiendo hasta la camisa. Comprobó, además, que el resto de gente no solo perdía dinero sino también la cabeza y tomaba decisiones estúpidas. Esa valiosa y temprana lección, la aplicó luego cuando sus negocios crecían de manera exponencial. Durante las sucesivas crisis que se dieron aprovechó para ampliar sus empresas.

Como señala Ryan Holiday:

“Vas a encontrar obstáculos en tu vida – justos e injustos. Y vas a descubrir, una y otra vez, que lo que importa no son los obstáculos en sí, sino cómo los vemos, cómo reaccionamos ante ellos y si mantenemos la calma. Aprenderás que esta reacción determinará lo capaz que serás de superarlos. O, incluso, de progresar y crecer gracias a ellos. Donde una persona ve una crisis, otra puede ver una oportunidad. Donde una está cegada por el éxito, otra ve la realidad con inflexible objetividad. Donde una pierde el control de sus emociones, otra puede mantenerse en calma. Desesperación, desesperanza, miedo, impotencia; estas reacciones dependen de nuestra percepción. Tienes que darte cuenta: Nada nos hace sentirnos de esa manera; elegimos sucumbir a esos sentimientos. O, como Rockefeller, no sucumbir.”

La disciplina de la percepción, para mí, se resume en la famosa plegaria de la Serenidad:

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.”

Accion

La disciplina de la Acción

No había mucha evidencia para afirmar que Demóstenes se iba a convertir en el orador más grande de Atenas, incluso de la historia. Nació débil, enfermo y con problemas para hablar. A los 7 años perdió a su padre.  Sus tutores robaron su cuantiosa herencia y no pudo disfrutar de una correcta educación, como estaba previsto. Desprovisto de todo, injustamente, Demóstenes decidió no abandonarse. En su mente, tenía la imagen de un potente orador ateniense que era capaz de cautivar a todo el mundo con sus palabras.

Empujado por esa visión, empezó a practicar extraños ejercicios. Se metía piedras en la boca y practicaba hablar en público con ellas. Ensayaba en días de mucho viento o mientras subía colinas empinadas. Aprendió a dar discursos enteros con una sola respiración. Se rapó la mitad de la cabeza para que le diese vergüenza salir de casa y así seguir practicando.

Todo esto lo hizo para, cuando consideró que había alcanzado un nivel óptimo, pelear ante un tribunal contra quienes le habían robado. Ganó el juicio, aunque recuperó solo una pequeña parte de su fortuna. Pero lo más importante, consiguió el respeto de sus conciudadanos. Cada discurso que daba era seguido con atención. Así, se convirtió en la voz de Atenas y su principal consejero.

Una vez le preguntaron cuáles son los tres rasgos más importantes de un orador y él respondió: “Acción, acción, acción”.

“En la vida, todos nos hemos encontrado con problemas. Hemos podido definir acciones y soluciones. Pero, pasado un tiempo, el problema sigue ahí. Incluso peor todavía. Como si pensáramos que pudiese desaparecer por sí mismo. Todos lo hemos hecho: nos decimos ‘estoy tan cansado, abrumado, ocupado, estresado’ ¿Y qué hacemos al respecto? ”.

Hay gente que decide pasar a la acción

Pero hay gente que convierte toda esa mierda en algo grande. Muchos ejemplos de ello. Ya tengan discapacidades físicas, sea por discriminación racial, o sean peleas desiguales. La historia está llena de ejemplos de personas que, sin importar la condición previa de la que partían, decidieron desafiar las probabilidades y pasar a la acción.

No estoy diciendo que no te puedas quejar. Que no puedas maldecir tu suerte o pensar que lo que te sucede es una putada. Por supuesto que puedes. Simplemente, no dediques más tiempo del necesario a ello. Reconoce lo que te sucede y vuelve a trabajar para superarlo. Porque cada obstáculo que superas te hace más fuerte y más capaz de superar los siguientes.

Nadie va a venir a salvarte. Si quieres llegar donde te has propuesto, donde sueñas, solo hay un camino. “Enfrentarse a los problemas con las acciones correctas”.

Voluntad

La disciplina de la Voluntad

“¿Qué es la voluntad? La voluntad es nuestro poder interior, que nunca puede ser afectado por el mundo exterior. Es nuestro as en la manga. Tenemos que prepararnos para la adversidad y la confusión. Tenemos que aprender el arte de la aquiescencia y ser alegres incluso en los momentos más oscuros. La voluntad verdadera se basa en humildad, resiliencia y flexibilidad.”

Si hay tres cosas que se pueden destacar de esta última disciplina, son las siguientes: el arte de la aquiescencia, ser perseverante y meditar sobre tu propia mortalidad.

El Arte de la Aquiescencia

Cuando Phil Jackson, uno de los mejores entrenadores de la NBA, tuvo que operarse de una lesión crónica en la cadera. Esta operación limitó sus movimientos a lo largo de la banda y las indicaciones que daba a sus jugadores. En su lugar, tuvo que pasar la mayor parte del tiempo sentado en el banquillo. Esta lesión, al principio, pensó que disminuiría sus dotes de liderazgo y su capacidad como entrenador. En realidad, sentarse en el banquillo le dio más autoridad. Descubrió cómo hacerse oír, sin ser tan dominante y controlador como había sido en el pasado.

“Pero, para poder disfrutar de estos beneficios inesperados, tenemos que ser capaces de aceptar los costes inesperados también. Por desgracia, muchas veces somos demasiado codiciosos como para hacer esto. Pensamos cuánto mejor podría ser una determinada situación. Rara vez nos paramos a pensar lo mala que todavía podría ser.

Porque, no lo olvides, las cosas siempre pueden ser peores. Sin querer ser simple, la siguiente vez que pierdas dinero, recuerda que podrías haber perdido un amigo. Cuando pierdas un trabajo, piensa que podrías haber perdido una extremidad. Si te han quitado la casa, podría haber sido peor y podrías haber perdido todo.

Y, sin embargo, nos quejamos de lo que no tenemos o lo que hemos perdido. No podemos apreciar lo que tenemos.”

Perseverancia

Cuando la vida nos pone un problema delante y somos capaces de superarlo, se podría decir que hemos actuado con persistencia. No nos hemos dejado estar, hemos trabajado duro. Sin embargo, como dice un proverbio Haitiano, ‘detrás de las montañas, hay más montañas’. Nuevos obstáculos vendrán y hace falta lo que Holiday describe como “lo que sucede no solo en el primer asalto, sino en el segundo y en los sucesivos asaltos. En la pelea después de esa pelea. Y luego en la pelea posterior.”

“Lo bueno de la perseverancia es que no puede ser frenado por nada aparte de la muerte. Nuestras acciones pueden ser restringidas, pero nuestra voluntad no. Nuestros planes, incluso nuestros cuerpos, pueden fallar. ¿pero creer en nosotros mismos? No importa cuántas veces nos rechacen, cuánto retrocedamos, conservamos el poder de decidir intentarlo una vez más. O intentar un camino distinto. O, como mínimo, aceptar esa realidad y buscar una meta diferente. La determinación, si te paras a pensarlo, es invencible.”

Memento mori

Ya escribí un post dedicado a este punto, pero está bien recordarlo como un componente más a la hora de forjar tu voluntad superior. Cuando hablo sobre la muerte y tenerla presente, la gente prefiere que cambie de tema. Es mejor no pensar en ella, como si nunca fuese a suceder. Tratamos de olvidar cómo de frágil y cambiante es la vida.

Pero reflexionar sobre la muerte y tenerla presente no es algo malo y tétrico. Debería crear una perspectiva real de lo que somos y una sensación de urgencia por conseguir lo que queremos en la vida. Por ser el tipo de personas que deseamos ser. No pensar que habrá tiempo para hacerlo más adelante. Sentirnos empujados a actuar ya. No tiene que deprimirnos. Tiene que darnos más fuerzas.

Como dice Steve Jobs: ‘Recordar cada día que vas a morir es la mejor manera que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para que no escuches y sigues a tu corazón’.

Conclusión

En definitiva, esta guía resumida de disciplinas que tienes que conquistar y que Ryan Holiday explica mucho más en detalle y con más ejemplos históricos en su libro (por si no había quedado claro, recomiendo mucho su lectura), puede ser la manera moderna de acercarnos al estoicismo. De dominarnos a nosotros mismos y, gracias a ello, conseguir lo que nos propongamos.

Es un trabajo que dura toda una vida, pero tener a tu lado la compañía y enseñanzas de gente que lo ha logrado, para poder guiarte en los momentos más difíciles y no perder la cabeza cuando todo venga de cara, ayuda mucho.

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Meditacion para mejorar tu vida

Meditacion. Lo primero que a mí me venía a la mente al oír esa palabra era dejar la mente en blanco. Eso fue mucho antes de que me interesara por esa práctica. Otros asocian meditacion a pensar sobre algún problema. A darle vueltas. Es normal, así es como la RAE lo define.

Pero si se piensa en la definición que dan los budistas, la meditacion es una práctica a través de la cual un individuo usa técnicas, tales como centrar la atención de la mente en un objeto concreto, pensamiento o actividad (por ejemplo, la respiración), para conseguir un estado de claridad mental y calma emocional.

¿Cuándo empecé a meditar?

Hace ya dos años. Exactamente, fue un 20 de Septiembre de 2016. Luego sabrás por qué lo sé .

meditacion

¿Cómo y cuándo practico la meditacion?

Uno de los mitos es que para meditar hay que sentarse en una especie de postura de loto. En el suelo. Nada más lejos de la realidad. En mi caso, ¡sería incomodísimo! No habría podido meditar las veces que he meditado ya. Eso no quiere decir que no se pueda hacer así, pero no es un requisito.

Yo me siento en una silla normal y corriente. Pongo mis manos sobre mis piernas. Intento tener la espalda recta y la cabeza mirando al frente. Eso, en cuanto a la postura que a mí me resulta más cómoda para la meditacion.

Sobre la hora del día, a mí personalmente me ayuda meditar a primera hora. Es una de las anclas diarias que uso para ponerme en marcha y abordar todo lo que viene después. Otro día os hablaré de mis anclas diarias. Cosas que hacen que me ponga en marcha cada día. Aunque luego no salga todo como quisiera, al menos pienso que ha sido un día en el que he avanzado algo. Pero divago.

Si bien la fácil postura y realizar la meditacion casi siempre en el mismo momento ayudan a establecer el hábito, la clave sin duda está en la aplicación que uso. Podría haber leído libros sobre meditar. Haber seguido tutoriales de youtube. Pero dudo mucho que hubiese tenido la constancia que he tenido si no hubiese sido gracias a la app de Headspace.

Headspace, mi app ideal para la meditacion

Esta app, en inglés de momento, fue creada por Andy Puddicombe, un ex monje budista, escritor, conferenciante y profesor de meditacion y mindfulness. Es tan fácil de usar y, sobre todo al principio, te guía tanto en la práctica, que consigue que antes de que te des cuenta, meditar a diario se haya convertido en un hábito más.

Existen otras aplicaciones que he usado, como Calm, El Mindfulness. Pero, para mí, ninguna llega al nivel de la primera. Además del paquete inicial donde te enseñan a través de videos y en las propias sesiones en qué consiste la meditacion, tienes cientos de paquetes para meditar según el tema al que te quieras enfocar. Rabia, ira, estrés, deporte, etc.

Puedes hacer seguimiento de todas las sesiones que has realizado. El tiempo total meditado. Y la racha que llevas de sesiones de meditación consecutivas, que siempre ayuda a seguir, incluso los días que no apetece.

¿Cuánto dura mi sesión de meditacion?

Yo soy, aunque no lo parezca, bastante nervioso. De normal, aunque esté haciendo algo, me cuesta estar sentado durante un tiempo. Imagínate estar sentado sin hacer nada más que respirar e intentar que tu mente no se vaya volando de un pensamiento a otro. Se me hacía difícil.

Por eso, decidí empezar con las sesiones de 5 minutos. Eran muy llevables, porque en todo momento se me guiaba sobre qué hacer y en qué centrar mi atención. Según iban pasando las sesiones y me sentía más cómodo con el hecho de estar sentado quieto y tranquilo, iba aumentando los minutos. En poco tiempo, pasé a meditar 10 minutos. Ahí estuve casi durante el primer año, hasta que a finales de 2017 pasé a 15 minutos. Actualmente, medito 20 minutos cada día.

Como toda práctica, la meditacion mejora conforme más se va ejercitando. En mi caso, sé que he estado realmente concentrado, en vez de darle vueltas a las cientos de cosas que me preocupan, cuando noto que escalofríos recorren mi espalda. Es curioso y, la verdad, no es algo que haya comentado con otra gente que medita. Pero hay una correlación del 100% entre esos escalofríos y notarme en un nivel superior de calma y tranquilidad después de meditar.

Al igual que sucede cuando haces deporte o cuando trabajas, no todos los días rindo al máximo. Hay días que los 20 minutos se hacen eternos o pero aún, se pasan muy rápido pero porque la cabeza no ha parado de saltar de un pensamiento a otro, sin centrarse en la técnica en concreto del ejercicio.

¿En qué consiste una sesión de meditacion?

Hablando de técnicas, se usan varias. Las más comunes son la respiración, la observación y la visualización.

– La respiración se basa en centrar toda la atención en el movimiento del cuerpo al respirar. Se siguen las inspiraciones y espiraciones. En muchas de las sesiones, además, se cuentan hasta llegar a 10 y luego se empieza de nuevo. Esto permite concretarse con más facilidad. En los niveles avanzados uno solo se centra en el aire entrando y saliendo.
– A través de la observación se dirige la atención a un determinado punto del cuerpo. A veces, esta atención consiste en desplazarse a lo largo de una zona, otras, se centra en un punto fijo.
– Siguiendo la técnica de visualización, lo que se hace es imaginar en nuestra mente un escenario, de la manera más vívida posible. Para mí, esta es la técnica más difícil y con la que más me distraigo en mis propios pensamientos.

flores de loto rosas

¿Qué beneficios he observado gracias a mi práctica diaria de meditacion?

Esta es la parte más importante. Los que me seguís a menudo, sabéis que me gusta probar cosas. Ya sea sobre alimentación, deporte, bienestar, cualquier cosa que crea que me puede beneficiar de algún modo, merece la pena ser probada.

He probado muchas cosas las cuales no me han reportado ninguna mejora y, por eso mismo, no las he incorporado en mis hábitos diarios. Con la meditacion, sin embargo, pasa todo lo contrario. La lista de beneficios es tan grande que, aunque haya habido periodos en los que me ha costado ser constante, es una práctica que no pienso abandonar nunca.

Existen multitud de estudios sobre los beneficios de la meditacion. Seguro que, si la práctica se extiende, cada vez saldrán más. Los más conocidos son la reducción del estrés y la mejora de la capacidad de foco y atención.

Además de estos, yo he notado que me sirve para controlar mis impulsos. Una cosa que me saca de quicio es alguien maleducado o que me habla mal. Antes me costaba mucho no responder de forma igualmente grosera. Ahora es un impulso que controlo mucho, casi al 100% :). Hasta soy capaz de responder con una sonrisa, como si no hubiese pasado nada. Otro ejemplo es a la hora de conducir, antes perdía los nervios con facilidad, pitaba e insultaba incluso, mientras que ahora no me afecta. ¡Creo que ni aun teniendo un accidente, en el que la culpa fuese claramente de la otra persona, me alteraría!

La combinación de meditacion y estoicismo

Sí que es verdad que esta práctica de meditacion la he combinado los últimos meses con la lectura de “The Obstacle is the Way”, una joya de libro sobre estoicismo. Y ahí ha sido cuando los beneficios se han multiplicado de manera exponencial, pero antes de ello ya los había notado. Esto será materia de otro post también, porque tal como escribo, me doy cuenta que son dos aprendizajes muy complementarios.

Aún así no creo que, por mucho conocimiento que haya adquirido con ese libro, los resultados hubiesen sido tan buenos. Además, como me sucede con la comida, en apenas dos semanas empiezas a notar mejoras. Te sientes más calmado, con menos estrés.

La meditacion como algo práctico

Como resumen, quiero desmitificar la práctica de la meditacion a algo religioso, espiritual, elevador o como lo quieras llamar. Para mí, no me supone ninguna conexión con algo que vaya más allá de mi propia persona y de estar más presente en lo que hago en mi día a día. Es una práctica que me permite estar más calmada, no sobre reaccionar y, para una cabeza como la mía a la que a veces le cuesta no estar pensando en cosas del pasado o en cosas que haré en el futuro, le da un respiro y la centra, con todos los beneficios anteriores que conlleva.

Por eso, si sufres estrés en el trabajo, te cuesta dominar tus impulsos o te cuesta centrarte cuando estás haciendo determinada tarea, empezar a meditar es una práctica que seguro que te ayuda a mejorar. ¡Te la recomiendo!

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El hombre sin rumbo

Una fría mañana de invierno un hombre pasea dubitativo por la vacía calle que une las plazas de la Reina y de la Virgen. Sus pasos resuenan. Su cuerpo, envuelto por una larga gabardina en cuyo borde superior hunde la cara para protegerse de la brisa helada. No sabe a dónde se dirige, porque es el hombre sin rumbo. El hombre sin rumbo es un holandés errante moderno. Solo sabe vagar pero, como no conoce su destino, ese vagar se convierte en interminable. Qué desdichada la vida del hombre sin rumbo.

Tanto más porque nadie nunca le enseñó cómo poder encontrarlo. Nunca nadie le hizo de sextante o le mostró cómo guiarse con la luz de las estrellas. O nunca intentó aprender por sí mismo. En esta fría mañana de invierno todavía lejos de asomar el sol quizá esas estrellas le servirían de guía. Le podrían ayudar a conocer su destino. En el fondo, él quiere encontrar su camino, aunque el dolor que siente todavía no es lo suficientemente grande para empujarle a hacerlo.

El hombre sin rumbo

Contempla como nuevos los mismos ligares que ha visitado una y otra vez, solo porque la gente que hay en ellos cada vez es distinta. Le gustaba moverse. A veces, le sigue gustando. Otras, pierde la ilusión y hasta deja de contemplar. Se abstrae. Solo actúa como un autómata. Pierna izquierda arriba, hacia delante, apoyar. Pierna derecha arriba, hacia delante, apoyar. Cuando recupera la consciencia de dónde se encuentra, ve que ha cruzado la plaza entera. Decide desandar el camino. Desandarlo es como dejar todo como estaba. Como sincronizarlo con el universo y pedirle que, por favor, no se lo tenga en cuenta. Lo que no sabe el hombre sin rumbo es que dejar todo igual hace que nada cambie y eso le condena a errar.

El amanecer cercano va animando a la gente a salir de sus casas y él decide volver, esta vez consciente, quitando el piloto automático, al lugar del que salió. Entonces, se cruza con una mujer somnolienta, a juzgar por su semblante. Sin saber porqué, él se detiene, en la lejanía, y la contempla.

El hombre sin rumbo observa cómo ella abre una gran caja y extrae de ella un traje de novia. Saca también unos cartones pequeños, que harán las veces de pedestal y unas pinturas, con las que se pinta la cara de blanco. Como encerrado dentro de su campo magnético, contempla absorto la escena. La transformación de la mujer somnolienta en la bella novia blanca.

La novia blanca

Se pregunta si alguna vez en su vagar interminable pasó por ahí y la vio. No lo recuerda. Se habría percatado, se dice. Ese pálpito que ha sentido al verla por primera vez, lo habría tenido en otra ocasión… y se acordaría. Seguro que se habría fijado, se reafirma. Pero el hombre sin rostro se equivoca. Muchas veces pasó por ahí y la miró sin verla. Como todos, muchas veces caminó totalmente entregado a sus pensamientos. Pasado. Futuro. Desdichas. Y no se permitía contemplar la belleza que tenía enfrente.

Desde su trinchera en la esquina de la plaza, sigue contemplando la escena. La novia blanca ha finalizado su operación de maquillaje y se encarama a su pedestal. Tiene un clavel amarillo en su mano. Adopta una postura hierática y sujeta la flor con la mano a un lado. Los primeros transeúntes la miran, algunos de reojo, mientras devuelven su vista al móvil, otros más fijamente. Ninguno se para. Parece que todos van con prisa a esa hora.

El hombre sin rumbo, no. Decide acercarse y la mira a los ojos. Los ojos de la novia blanca, sin apenas moverse, casi por el rabillo, se posan en él y le dicen ´hola´.

  • Hola – responde él con los suyos.

Se quedan un rato así, observándose. De repente, él se da cuenta que hay un sombrero a los pies de las cajas. Echa su mano al bolsillo, saca una moneda y la deposita allí. La novia blanca sale de su parálisis. Hace una mueca. Primero, sorpresa.  Agradecimiento después. Gira la cabeza para mirarle de frente y extiende la mano, ofreciendo la flor.

Éste, sorprendido, la mira a su vez. Sin embargo, no coge la flor. Agacha la cabeza, triste, y reanuda su camino hacia ninguna parte.

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¿Quieres cambiar de vida? Sigue estos 5 pasos

¿Cuántas veces has deseado que tu vida fuese distinta? ¿Cuántas veces has soñado con dedicarte a esa cosa que te apasiona? ¿Por qué no lo has intentado?

Elizabeth Kübler-Ross fue una doctora experta en acompañar a enfermos terminales. En las muchas horas que pasó acompañándoles y escuchándoles, observó que había varios denominadores comunes en lo que expresaban. El que viene al caso es: la gente a punto de morir se arrepentía, no de sus errores, sino, sobre todo, de las cosas que no había hecho.

Ya ves, cuando una persona nota que está llegando su final y echa la vista atrás, suele arrepentirse de cosas que no intentó en su día. ¿Quieres que eso te suceda a ti? Vivimos pensando que nos queda mucho para ese día. Lo cierto es que no tenemos ni idea. Damos por sentado muchas cosas. Hasta que dejamos de tenerlas. Salud, pareja, dinero.

Si quieres lograr resultados distintos, decía Einstein, no hagas siempre lo mismo.

Para cambiar de vida, has de cambiar tu mentalidad y también las acciones de tu día a día. Seguro que has leído historias de superación de gente. Aquellos que pasaron de tener un trabajo mediocre a dedicarse a algo que les llena. Se les ve felices en fotos. Si se lee una entrevista suya destilan pasión por lo que hacen.

Pero, ¿cómo han conseguido cambiar su vida?

Para el ojo de la persona que no desea profundizar, todo parece cuestión de suerte. Se levantaron un día y, voilà, ya sabían cómo reorientar sus vidas. Nada más lejos de la realidad. La gente que toma las riendas de sus vidas, tiene unos rasgos comunes, unos patrones que siguen y que les llevan por el camino que creen correcto. Haz estas cosas que voy a listar a continuación, y podrás ser uno de ellos.

Cambia tu vida

Cambia tus hábitos

Sam Ovens era un trabajador normal y corriente de Vodafone en Nueva Zelanda, hasta que un día decidió dejar el trabajo, encerrarse en el garaje de sus padres y montar su propio negocio. Por el camino, dejo hábitos que le perjudicaban y se centró únicamente en lo que le aportaba valor a su negocio. Quizá él sea muy radical en su enfoque, pero los resultados hablan por sí solos: Pasó de tener 500$ neozelandeses en su cuenta corriente a vivir en Manhattan y ser nombrado por Forbes como una de las personas menores de 30 años más influyentes. Su fortuna ronda los 65M$ hoy en día y no para de crecer.

Como ves, la gente exitosa, antes de serlo, tenía hábitos que actuaban como una cadena atada a su pierna, en vez de como alas que les propulsaban. Dormir poco, alimentarse mal, salir por las noches, dedicar mucho tiempo a redes sociales o ver series, malas compañías.

Si no estás contento con tu vida actual, si quieres cambiar, lo primero es evaluar qué hábitos te están frenando. Empieza por cambiarlos y verás cómo tendrás energía para afrontar nuevos retos. Mi consejo: comienza por tu cuerpo. Aliméntate bien, haz deporte, duerme 7-8 horas. Con un cuerpo energizado, es mucho más fácil lanzarte a nuevas aventuras, porque te sientes más capaz de todo.

Ponte objetivos y aprende a organizarte

Otra de las claves para mejorar tu vida es la motivación. Si no tienes un porqué, nunca encontrarás cómo llevarlo a cabo. Por eso, lo primero de todo es saber qué quieres conseguir y por qué quieres conseguirlo. Ponte objetivos. Establece una dirección en la que quieres avanzar.

Si quieres orientación sobre cómo fijar objetivos que sean realistas y que puedas conseguir, puedes leer este post.

Una vez tienes claros los objetivos, apárcalos y céntrate en el proceso para conseguirlos. En lo que vas a hacer cada día. Planifica tus semanas a conciencia y especifica el tiempo, bloqueado en tu agenda, en que vas a trabajar para construir tu nuevo yo.

Como dice Tony Robbins:

Si hablas de ello es un sueño

Si lo visualizas es apasionante

Si lo planeas es posible

pero cuando lo programas en tu calendario es real

 

Abraza los obstáculos

No pienses que cambiar va a ser fácil. Todo lo contrario. Si crees que va a ser un camino de rosas, lo único que conseguirás es darte una hostia muy grande y reducir tu autoestima. Para eso, mejor que sigas con tu vida actual.

Sin embargo, si comienzas sabiendo que tendrás impedimentos y estás preparado para afrontar lo que se ponga por delante, las probabilidades de éxito son mucho mayores. Déjate de esa mierda positivista de “todo va a salir bien”. No es malo ser positivo de vez en cuando, seguro que te empuja a pasar a la acción. Pero caer en un excesivo positivismo y no pensar cómo actuarás cuando se presente ese primer obstáculo es uno de los fallos más comunes.

Crea nuevas relaciones con gente con intereses similares

Ya sabes que vas a encontrar obstáculos por el camino. Por eso, entrar en contacto con gente que ha pasado o está pasando por lo mismo que tú, te servirá de apoyo. Podrás compartir experiencias y métodos o rutinas que han servido a otros para superar esos baches.

Compartir las experiencias con esa gente y que te cuenten cómo ellos lo han superado, es una genial manera de no desfallecer. Te demuestra que, con esfuerzo y una dirección clara, se pueden conseguir las cosas. Y te ayudará a no abandonar a las primeras de cambio.

Aléjate de amistades que no estén alineadas con el nuevo yo que quieres crear

Cuando uno está haciendo un cambio importante en su vida, lo que necesita es rodearse de gente que sume, que apoye esos cambios.

No digo que no venga bien poner un poco en perspectiva lo que quieres empezar, compartiéndolo con amigos para ver qué opinión tienen. Recibir feedback puede ayudar. A lo que me refiero es a alejarse de gente que ponga en duda constantemente lo que vas a hacer, que intente frenar el cambio. Esa gente no la quieres en tu vida en cuanto empieces a diseñar tu nuevo yo.

Jim Rohn decía que eres la media de las 5 personas con las que más tiempo pasas. Analiza eso. ¿Quieres ser esa media o aspiras a una media mejor? Pues ya sabes lo que hay que hacer. Une el punto anterior y éste y… ¡eleva tu media!

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3 técnicas para gestionar el estrés

No me voy a extender aquí sobre los perjuicios que el estrés y la ansiedad tienen en tu salud. Si sufres uno o los dos, lo sabes de sobra. Dolor de cervicales, irritabilidad, sueño irregular y poco reparador… ¡Qué te voy a contar!

Si estás leyendo esto es porque quieres conocer esas técnicas que puedes usar para minimizar sus efectos o, incluso, anularlos. Quieres ser el dueño de tu vida y sentir que haces las cosas que quieres y cuando quieres y no que otros tienen el timón y te dirigen. Es posible que este camino te lleve a tomar decisiones drásticas pero no temas, no voy a empezar diciendo que cambies de trabajo. Hay muchas cosas que se pueden hacer antes.

Gestionar el estrés

Gestionar el estrés

Gestionar el estrés y cambiar no es cuestión de positivismo. No va de pensar “todo va a salir bien”, cerrar los ojos y no actuar. ¡No! Va de ser creativo y oportunista y aprovechar estas crisis para nuestro beneficio. Ya lo he repetido en numerosas ocasiones en este blog, pero no me canso de decirlo: la vida nos sucede para nosotros, no a nosotros. Todo lo que te pasa tiene una razón de ser. Abraza esos obstáculos que se te presentan. ¿Suena a locura? En absoluto. Si no estás creciendo, estás muriendo. ¿Y qué mejor oportunidad para probarte a ti mismo y crecer que ésta?

Karl Pillemer es un profesor de desarrollo humano en la Universidad de Cornell. En 2004, empezó “El Proyecto Legado”, cuando comenzó a recolectar los consejos prácticos que las personas mayores de Estados Unidos podían dar sobre la vida. Uno de los temas que más se repetía entre todos los entrevistados era que, si pudieran cambiar algo de su vida, sería no preocuparse tanto. Como decía el filósofo Michel de Montaigne:

Mi vida ha estado llena de terribles desgracias la mayoría de las cuales jamás sucedieron

Si bien estos contenidos formarán parte de un curso mucho más extenso que estoy elaborando y del que te puedo informar si tienes interés, me gustaría dejarte tres técnicas probadas que te pueden ayudar:

Ejercicio de respiración

Cuando se dé una situación que te genera mucho estrés, para un segundo, busca un sitio tranquilo y realiza éste ejercicio. Durante un minuto, concéntrate en tu respiración. Inspira durante seis segundos, contándolos. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Y ahora expira durante otros seis segundos. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Repite el ciclo cinco o seis veces.

Pensamientos ancla

Un pensamiento ancla es algo por lo que te sientes realmente entusiasmado y que vas a hacer en un futuro inmediato. Puede ser ir a ver el partido de tu hijo. Salir a correr por el monte. El nuevo coche que te vas a comprar. Lo que sea que realmente te motive.

Los síntomas del estrés y la ansiedad son los mismos que los de la excitación. Estado de excitación física, el corazón empieza a latir más rápido, el cortisol se dispara y tu cuerpo se prepara para la acción.

Cuando reconozcas estos síntomas, debes hacer lo siguiente:

  1. Reconoce tu estado
  2. Respira profundo unas cuantas veces
  3. Visualiza tu pensamiento ancla en tu mente y céntrate en él
  4. Cuéntate por qué te sientes tan entusiasmado acerca de tu pensamiento ancla.

Esta técnica es realmente válida para aquellos momentos en los que los pensamientos negativos empiezan a dominar también tu cuerpo y no solo tu mente y el estrés pasa a ser ansiedad. Si no frenas ese estado de ansiedad, si dejas que los pensamientos sobre lo que está pasando se extiendan, estarás escalando la situación. Actúa antes de que vaya a más.

Pensamientos ancla

Monitorización abierta

La última de las técnicas que quiero explicarte es la de darse cuenta de las sensaciones que te están viniendo a la mente y etiquetarlas. Si notas que una acción de tu jefe o de un compañero, o de tu pareja,  te está poniendo en una situación de estrés o te está enfadando, haz lo siguiente:

  1. Reconoce el sentimiento, pensamiento. Reconoce la sensación en el cuerpo. Puede ser en el corazón, en el pecho, en el estómago.
  2. Deja que la atención de tu mente se mueva donde ella quiera. Observa pero no juzgues.
  3. Dale un nombre.

En esta técnica, es importante ceñirse a estos tres pasos. No juzgues ese sentimiento ni añadas nada a la situación. Simplemente limítate a reconocerlo, ver dónde se refleja en tu cuerpo y dale un nombre. Esta técnica es muy útil para ganar claridad cuando estés confundido, cuando te enfrentes a conflictos o a decisiones complicadas.

¡Ya verás como, si usas estas técnicas, mejorará tu control del estrés!

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El proceso para conseguir lo que te propongas

Nick Saban es probablemente uno de los entrenadores más exitosos de toda la historia del fútbol americano universitario en Estados Unidos. Pero lo que lo ha hecho grande no son únicamente las victorias, sino “el proceso” para llegar a ellas. Sin lugar a dudas, lo último es la causa de lo primero.

Cuando empezó a entrenar sus primeros equipos, se le reconoció como un coach capaz de dar la vuelta a las situaciones con facilidad. Capaz de coger un equipo con mala dinámica y convertirlo en ganador. Aunque no lograse conquistar campeonatos, los hacía avanzar a las rondas finales. Pero su filosofía se elevó a un nivel superior cuando comenzó a entrenar a Alabama.

Cinco campeonatos nacionales en nueve años dan fe de que ahí hay un importante trabajo detrás. Es relevante destacar que, en el deporte universitario, los equipos cambian drásticamente de año en año. Jugadores que pasan a ser profesionales, nuevos novatos que entran a la universidad. Todo ello, además, lidiando con chavales de 18 a 22 años que todavía están madurando quiénes son y qué quieren ser.

Céntrate en el proceso

¿En qué consiste el proceso?

Aunque él mismo no usa esa denominación prácticamente nunca, todos sus asistentes y jugadores la tienen marcada a fuego en sus mentes. Domina su día a día y cualquier acción que realizan. Saban la resume así:

“No pienses en ganar el campeonato de la conferencia sureste. No pienses en ganar el campeonato nacional. Piensa en lo que tienes que hacer en este ejercicio, en esta jugada, en este preciso momento. Ésto es el proceso: Pensar qué podemos hacer hoy, la tarea que nos ocupa.”

¿Cuántas veces estamos pensando en la meta y, dada la magnitud de la misma, nos sobreviene el inmovilismo? ¡Es totalmente normal! Cuando eres alguien que quiere conseguir grandes cosas, pensar en el resultado final es abrumador y, muchas veces, paralizante. Por eso, la filosofía que sugiere Saban y que han aplicado después de él no solo entrenadores de fútbol americano y otros deportes, sino también ejecutivos de grandes multinacionales, es exitoso.
Un claro ejemplo deportivo en España es el Atlético de Madrid del “Cholo” Simeone y su filosofía del “partido a partido”.

En una liga en la que los dos grandes tienen presupuestos escandalosos, el Atlético, sin todas las súper estrellas de los otros dos, consistentemente ha peleado con ellos y llegó a ganar el campeonato en 2014.

El estrés de pensar en la meta

Y no solo eso. Además de servirnos para avanzar, el proceso sirve también para reducir la tensión y el estrés que uno tiene cuando piensa en el resultado final y cómo llegar a él.

A mí me ha pasado infinidad de veces. Por ejemplo, cuando estoy compitiendo en alguna carrera de larga distancia y me centro en llegar a la meta, los minutos no pasan. Estoy constantemente mirando el reloj para comprobar cuánto queda hasta el final. Eso genera tensión, desazón incluso y es un machaque mental muy duro. Hay que ser muy fuerte de cabeza para frente a toda esa tensión seguir avanzando y terminar.
Sin embargo, desde que cambié la perspectiva de pensar en la meta a pensar en el siguiente kilómetro, incluso los siguientes 500 metros, lo vi todo de manera distinta. Ya no tienes la fijación puesta en las siguientes tres horas. Solo importan los siguientes tres minutos. ¿Quién no puede con tres minutos de carrera? Luego, llegan los siguientes tres. Y otros tres más. Cuando te das cuenta, miras hacia delante y ahí está la meta.

El proceso sugiere que reduzcas ese gran objetivo en pequeños pasos y te centres solo en el primero de ellos, sin pensar en el futuro. Céntrate en lo que tienes que hacer ahora y hazlo bien. Deja de lado todos los inconvenientes que pueden surgir por el camino y pasa a la acción. Haz esa primera tarea. Una vez hecha ésa, pasa a la segunda. Si sigues esa filosofía, cuando mires hacia atrás verás todo lo que has recorrido.

El proceso va de hacer las cosas correctas, justo ahora. No preocuparse de lo que puede suceder después, de los resultados, o la visión final.

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La ¿asesina? y su reflexión

Era una fría mañana de invierno pero el alboroto en el vecindario hacía que nadie siquiera reparase en la temperatura. El ruido ensordecedor de las sirenas de ambulancias y coches de policía acaparaba toda la atención de los habitantes de la barriada.

Nadie podía creer el rumor que empezaba a circular. Yanet (nombre ficticio) había matado a su hijo y se había intentado suicidar. Suena a tópico pero era la mujer que siempre saludaba con una sonrisa cuando te la cruzabas. Los que más relación tenían con ella sabían que el marido era un maltratador. Que ella había huído a su país en Latinoamérica hacía no mucho. Pero una artimaña de ese cabrón la había traído de vuelta. Hasta este fatal desenlace. Casi fatal. En uno de estos caprichos de la vida, fue el propio marido quien la encontró moribunda y avisó al 112. Se salvó, pero fue a la cárcel, claro.

La ¿asesina? y su reflexión

Esta historia me contaba un amigo hace poco y quiero usarla como reflexión, con lo que incluiré luego. Una mujer maltratada. Un hijo muerto. Una familia destrozada. Y todos víctimas de sus circunstancias. No imagino todo el dolor que se causaron uno a otro.

La cárcel, el traslado y la carta

Lo que más me marcó (la historia es impactante pero quizá estamos anestesiados frente a este tipo de noticias que vemos casi a diario en la tele) fue un extracto de una carta de despedida que Yanet escribió y mi amigo me enseñó. Él acude casi cada Sábado a acompañar a presas en una cárcel. Cárcel donde ella es una de las inquilinas.

Nuestra triste protagonista, sin que ella supiera el motivo, iba a ser trasladada de una prisión a otra. No sé si llegáis a imaginarlo, pero cuando estás allí encerrada, que venga gente a visitarte cada semana, te trate como una persona normal, sin juzgarte, y te dedique su tiempo, es un regalo de valor incalculable. Por eso mismo, el dolor al tener que dejar atrás a esa gente, sin saber el nuevo destino, es todavía mayor.

Decía que reflexionaba sobre la historia de mi amigo y la comparaba con la gente a la que ayudo a cambiar de hábitos o con la mía propia cuando encuentro algún bache en el camino.

Sobre hábitos y presas

Cambiar de hábitos no es fácil. Al contrario, cuando durante años te has repetido a ti mismo determinadas historias sobre quién eres, cambiar esa identidad resulta complicado. Es un esfuerzo diario que requiere compromiso, además de unas determinadas pautas. No intentar demasiado, demasiado pronto. Ir asentando las ganancias conquistadas. Volver inmediatamente a la senda positiva si un día no cumples.

En mi vida me he sentido triste muchas veces. Cuando un negocio no salía bien. El enésimo fallo a uno mismo al no cumplir mis objetivos. El haber peleado con un amigo. Una relación fracasada por causas que se podían haber evitado. Algunos de esos baches han sido dolorosos. Seguro que tú has sufrido los tuyos y sabes tan bien como yo que, en ese momento, tu dolor parece lo más intenso que alguien puede sufrir. No estoy intentando disminuirlo. Sé lo que es sufrir y sé cómo se pasa.

Cómo afrontar el sufrimiento

Pero hay dos cosas que creo que pueden ayudar a relativizar. La primera, es una frase que Tony Robbins usa mucho:

La vida no nos sucede a nosotros, sino para nosotros

Con esto, se refiere a que todo lo que te pasa en la vida tiene una razón. Tienes dos opciones cuando afrontas un evento desgarrador. Pensar “¿por qué me ha sucedido esto a mí?” y entonces asumes el papel de víctima. O pensar “¿para qué me ha sucedido?”. En este segundo caso, tú eres quien tiene las riendas. Tú eres quien sabe que de todo eso sacarás un aprendizaje.

La segunda cosa, que es la que tiene que ver con la historia, es poner en perspectiva lo que ha sucedido. Como casi todos mis lectores, tienes la suerte de vivir en el mundo desarrollado. Tienes un trabajo, tienes familia. Tienes amigos. Párate a pensar si no tienes lo suficiente para ser feliz y para poder hacer lo que quieras de tu vida. Sé que hay veces que parece imposible. Pero piensa entonces en la mujer, cuyo hijo ha matado, confinada en una celda de la que no saldrá en los próximos 15 años.

¿De verdad crees, entonces, que no puedes sobreponerte a lo que te sucede y lograr cambiar para bien?

La reflexión

Si aún tienes dudas, te dejo la reflexión que hacía esta mujer en su carta, para que en cualquier momento de bajón puedas acudir a ella, pensar en todo lo que ha vivido y darte cuenta que, por tiempos malos que te vengan, estás mejor que muchos y solo tienes la opción de sobreponerte y seguir luchando.

“La vida no se da al morir ni en un gran acontecimiento, sino en el día a día en nuestra dedicación y vosotros (referido a las personas que iban a visitar a las presas) habéis dedicado tanto… […] Me duele mucho irme sin despedirme pero, bueno, así son las cosas. Aquí un día estás y otro te mandan a otra cárcel… […] No sé hacia dónde voy pero trataré de ser mejor persona y de servir a los demás en lo que pueda porque, al fin y al cabo, para eso estamos nosotros aquí y vosotros lo sabéis bien que lleváis años dando vuestro tiempo incondicionalmente.”

Si una persona privada de libertad, maltratada, sin hijo… puede pensar en mejorar y ayudar, ¿qué no vas a poder hacer tú, que lo tienes prácticamente todo? ¿Qué barreras no vas a ser capaz de superar? ¿Qué obstáculos te van a impedir convertirte en lo que de verdad quieres ser?

Ya te lo digo yo: NINGUNO

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¿Actúas como piensas?

Todos tenemos unas determinadas creencias sobre cómo deberíamos ser o qué comportamiento tener. Las adquirimos por la educación recibida por nuestros padres, por lo que hemos vivido, lo que hemos leído. También por las conversaciones que hemos mantenido con profesores y mentores, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo. En definitiva, todos esos inputs que recibimos de terceros, sumados a nuestro propio juicio, modelan la manera en la que nos vemos a nosotros mismos y vemos el mundo.

En consecuencia, decidimos qué tipo de persona queremos ser, qué motivaciones nos mueven y cómo queremos comportarnos. Hasta ahí, nos pasa a todos igual.

Pensamos y decimos cómo queremos ser. Estamos convencidos de ello. Pero eso no se manifiesta en nuestro comportamiento y eso nos produce sufrimiento. Cuanto más alejado esté nuestro comportamiento de nuestro pensamiento, mayor dolor tendremos al hacer cada una de esas acciones que, en el fondo, no queremos hacer. La diferencia en la vida la marca la capacidad que tengamos cada uno para poder imponer cómo queremos ser respecto de las propias decisiones que tomamos y de las influencias externas, también.

Muchas veces, tenemos ideas sobre acciones que queremos hacer, pero nos vemos arrastrados por el entorno a realizarlas. Un ejemplo que me sucede a mí: A veces acabo saliendo y bebiendo con amigos, cuando en realidad preferiría verlos un rato, irme pronto a casa y al día siguiente poder escribir uno de estos posts, por ejemplo, en vez de estar con resaca y desgana. No digo que pase a menudo, pero cuando se da no me siento bien conmigo mismo.

Comportamiento no alineado

Mi propio ejemplo

Esto sucede porque en estas situaciones las necesidades que quiero satisfacer priman más que lo que pienso que debería hacer. Y así, como decía en este post, cuando satisfaces más de tres necesidades con un comportamiento, es imposible que te apartes de él. Para lograrlo, necesitas encontrar alternativas saludables que satisfagan esa misma necesidad. Aunque eso es tema de otro post, es importante tenerlo presente.

No hay mejor frase que resuma esa desalineación a la que me refería que ésta de Ghandi.

La felicidad se consigue cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía.

Un ejemplo positivo. Cuando, como sucede normalmente, paso semanas en las que rindo en el trabajo, medito a diario, me alimento de manera correcta, hago ejercicio, ayudo a otros a llevar una mejor vida, estoy totalmente alineado. Todo lo que hago esos días está en armonía con lo que pienso que quiero ser y con lo que digo que quiero ser. Y esas semanas me siento imparable.

Notar esa alineación es una fuerza que te lleva a explorar tus límites y empujarlos cada día un poco más. Consigues un crecimiento mayor, te sientes más lleno y eso se transmite a los que te rodean.

Me siento imparable

Reflexiona cómo quieres ser

Para poder lograr esa armonía, primero, obviamente, tienes que conocerte a ti mismo. Hoy vivimos en una sociedad tan fugaz, tan efímera, tan pendiente del contacto superficial, que pocos se plantean quiénes y cómo quieren ser. Es necesario ese ejercicio de reflexión primero. No de manera somera, sino dedicando tiempo de verdad a explorar qué cosas nos han hecho felices en el pasado y hemos dejado de hacer. Recapacitar sobre la contribución que queremos aportar al mundo.

Evalúa tu comportamiento

Solo con esa reflexión profunda, podremos empezar a evaluar nuestro comportamiento y ver si es como pensamos que debería ser o si se aleja de lo que pretendemos. Si estuviese muy alineado, probablemente no estés leyendo este post, así que voy a suponer que no lo está. O al menos, no del todo.

¿Cómo cambias y mejoras esa armonía? Has de ver qué comportamientos son los que se alejan de cómo querrías ser y analizar por qué los haces. En el caso mío que mencionaba antes, salir con amigos y beber rellena las necesidades de variedad, conexión y significado. Si quiero cambiar ese comportamiento, tengo que buscar alternativas que colmen esas mismas necesidades. Por ejemplo, puedo empezar un nuevo negocio o lanzar nuevos productos. Eso añade variedad a mi vida. O puedo empezar un podcast que se convierta en uno de los más seguidos de España y eso puede darme significado.

¿Qué comportamientos tienes que no estén alineados con cómo te gustaría ser? ¿Qué ideas se te ocurren para cambiarlos y sentirte más satisfecho contigo mismo?

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Aprendizajes del corredor amateur más famoso del mundo

Si eres corredor amateur y has terminado una carrera alguna vez, sabes que el sentimiento de felicidad que te embarga al atravesar la meta es único. Es un torrente de emociones difícil de explicar a alguien que no lo ha vivido. Yo no puedo dejar de recomendarlo.

Para Yuki Kawauchi este sentimiento se da muy a menudo, ya que suele completar unas 12 maratones cada año. Podría haber sido profesional, pero el fallecimiento de su padre y unas lesiones le apartaron de ese camino. Ningún equipo se interesó por él, así que él siguió haciendo lo que más le gustaba. Correr por el placer de correr.

Corredor amateur

Con 21 años, obtuvo una plaza como administrativo en el instituto Kasukabe de Saitama, al norte de Tokyo. Y con el dinero que ganaba, pagaba de su bolsillo las carreras y viajes a las mismas. Ya pronto comenzó a despuntar, logrando un tercer puesto en la media maratón de Ageo. A partir de ahí, la historia parece casi de cuento. Con 23 años, quedó tercero (y primer japonés) en la maratón de Tokyo. Con el tiempo que hizo, quedaba clasificado automáticamente para los Mundiales. Salvo que, como no corría para ningún equipo oficial, los directivos dela federación de atletismo no sabían cómo proceder. Tuvieron que negociar con el instituto donde trabaja para que le permitieran ausentarse para competir.

Él, ajeno a todo eso, siguió con su rutina de entrenamiento. Todas las mañanas, antes de trabajar, una carrera. Y competiciones mensuales. Así, luego vino un tercero en la maratón de Fukuoka. Su primera maratón ganada, en Kasumigaura (Japón). Ganó su primera maratón internacional, la de Sydney. En 2017, ya había ganado un total de 30 maratones, incluyendo algunas como Zurich, Oslo o Gold Coast. Además, estableció un récord mundial al ser el corredor amateur que más maratones ha completado por debajo de 2:12h, con 23. Ahora ya va por 26 en total.

El hito que lo ha convertido en mundialmente famoso estos días, para aquellos no aficionados al running, es que consiguió ganar el Maratón de Boston este pasado Lunes. Además, después de años alternando trabajo y correr, para 2019 se plantea dedicarse, por fin, profesionalmente al running.

Para poner en perspectiva las hazañas de este corredor amateur, su récord personal en maratón es de 2h:08:14. Solo tres estadounidenses y un británico han conseguido mejores tiempos en toda la historia.

¿Qué puedes aprender de este corredor amateur?

Como explica James Clear en este post, tener limitaciones puede ser muy útil para lograr tus objetivos. Yuki trabaja de 13:00 a 21:00, cinco días a la semana. Por tanto, con 40 horas semanales de trabajo, no puede correr más de una vez al día. Este hecho lo usa como ventaja, comparado con los atletas profesionales, que suelen entrenar dos veces al día. Este entrenamiento doble, además, incrementa sus posibilidades de lesionarse.

Como durante la semana no dispone de ese tiempo, en sus días libres es el momento en el que aprovecha para hacer ultra distancias. Carreras de más de 50 kilómetros. ¿Cómo usa esa limitación para su ventaja? Yuki lo explica así: “Para alguien que solo entrena una vez al día como yo he hecho desde que estaba en la Universidad de Gakushuin, creo que añadir carreras de ultra distancia por senderos y pistas (trail) en mis días libres ha sido muy efectivo de cara a poder mejorar mi condición física y mi habilidad mental para mantenerme en la segunda parte de la maratón”.

Quítate la presión

Tim Ferriss siempre dice que preguntarse “¿cómo sería esto si fuese fácil?” le cambió la vida. Del mismo modo, para Yuki correr no es algo a lo que le añada excesivos entrenamientos complicados. Su rutina es muy sencilla, salir a correr antes de entrar a trabajar todos los días.

Además, no intenta correr lo más rápido posible en cada entrenamiento o hace rutinas de series. Simplemente, sale y disfruta de cada carrera. A su manera, quitando presión a lo que hace y sin la necesidad de obtener unas determinadas marcas para poder seguir compitiendo por un club, Yuki consigue poder disfrutar plenamente de su hobby, que en breve será además su trabajo. Plantéate cómo puedes hacerlo sencillo y quitarte la presión en tu día.

Estar en la zona

En una entrevista que le hicieron en la revista japonesa SportsNavi, comentaba esto acerca de la carrera de Fukuoka que le valió la clasificación para los Mundiales, siendo corredor amateur. Justo el día de antes de la carrera, se había torcido el tobillo:

“Si tuviese que analizar los factores de este `milagro´, creo que el primero sería la temperatura. Estaba previsto que rondaría los 18 grados y sería un día soleado, pero conforme se acercaba la carrera, cambió y se volvió un día lluvioso y frío. Incluso, durante la carrera, las temperaturas llegaron a los 9 grados. A mí siempre se me ha dado bien correr bajo el frío y la lluvia, como en la maratón de Tokyo de 2010, así que mi estado de ánimo pronto mejoró, dejé de sentir el dolor en el tobillo y de preocuparme por él. En un momento dela carrera estaba tan en “La Zona” que ni siquiera me di cuenta de los avituallamientos del km 15.”

Cuando alguien hace algo que le apasiona, el tiempo pasa volando. Solo tienes ojos para el aquí y ahora. Disfrutar de ese momento. Como dice Ken Robinson, encontrar tu pasión lo cambia todo. En este post, te contaba mi periplo hasta que, por fin, conseguí dedicarme a mi pasión. No cejes en tu empeño hasta que la encuentres. Te lo debes a ti mismo. Al niño con aspiraciones que fuiste y al adulto soñador que, de vez en cuando, sigue asomando por tus pensamientos.

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La muerte como herramienta

Elizabeth Kubler-Ross, una escritora, profesora y conferenciante, fue una de las mayores expertas mundiales en la muerte y las personas moribundas.

Habiendo tratado con miles de enfermos terminales, contaba que uno de los hechos comunes a todos ellos era que, cuando se les cuestionaba sobre si se arrepentían de algo de lo que habían hecho en su vida, muy pocos contestaban que sí. Sin embargo, la mayoría se arrepentía de cosas que no había llegado a hacer y que le hubiera gustado.

Emprender un negocio, haberse declarado a una persona, haber solucionado la relación con un hijo… La lista de arrepentimientos era larga y casi siempre tenía que ver con temas que no habían cerrado esas personas antes de morir.

Muerte

Reflexiones sobre la muerte

Durante mucho tiempo he leído y reflexionado sobre la muerte y la importancia de tenerla presente en la vida diaria. Es la manera más poderosa que conozco de quitarle peso a las cosas que te suceden y de perder el miedo a las opiniones de los demás o a pasar a la acción. Muy pocas cosas que nos pueden preocupar en nuestro día a día siguen siendo de verdad importantes cuando se les pasa el filtro de la muerte por encima.

Frente a cualquier adversidad, intenta pensar, “¿si solo te quedase una semana de vida, estarías dándole vueltas a ese tema, dejando que inundase de preocupación tu cerebro?” La respuesta, en casi todos los casos, es que no. Que harías una lista de las cosas que quieres hacer en esos días y dejarías poco o nulo espacio para cualquier cosa que no fuera disfrutar de instantes con la gente que amas o decir aquellas cosas que no te atrevías a decir.

Es muy importante que hagáis lo que de verdad os importe… Sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca.

Memento mori

Vivir la vida teniendo presente que en cualquier momento una enfermedad o un accidente lo pueden cambiar todo, es la mejor manera que conozco para no preocuparse por cosas que no son importantes, relativizar cualquier bache que puedas tener y nunca dejar de intentar algo que te apetezca hacer.

Tu tiempo en este mundo es limitado. Vivir la vida pensando que nada te va a suceder o que siempre tendrás un momento para dedicarte a aquello que quieres es una equivocación muy grande. Me parece muy ingenuo o poco reflexionado.

Eres joven; pero ¿eso qué importa? No hay un número fijo de años que vivimos. No sabes dónde te espera la muerte; estáte preparado siempre.

Obviamente, recordar que vas a morir en algún momento no tiene que ser algo que te obsesione. Simplemente, debes usarlo como herramienta para recordar que no tienes tiempo que perder, que cada acción que haces debería ser pasada bajo la lupa de lo fugaz de la vida.

Memento mori

Arriésgate

Deberías arriesgarte y trabajar duro mientras estás sano y eres todavía joven. Es un tiempo ideal para experimentar. Aunque hay casos de gente de éxito que empezó a edad avanzada, lo más probable es que las responsabilidades de tu vida muy adulta pesen más que tus ganas de probar cosas nuevas. No esperes el momento perfecto para intentarlo, porque seguramente siempre encuentres una excusa.

Steve Jobs decía que “nadie quiere morir. Ni siquiera aquellos que quieren ir al cielo quieren morir para llegar allí. Y, sin embargo, la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie escapa a ella y así debe ser, porque seguramente la muerte sea la mejor invención de la vida. Es el agente de cambio. Limpia lo viejo para dar paso a lo nuevo”. Solo asegúrate que cuando a ti te llegue el tiempo de ser “lo viejo”, no mires atrás y digas… “me arrepiento de no haberlo intentado”.