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¿Intolerante a los hidratos? ¡Vamos a probarlo!

Te quiero hablar hoy del test de dos semanas, para medir tu nivel de intolerancia a los hidratos de carbono. Ya sé que te debía la parte 2 de este post, pero me vas a perdonar. Queda pendiente :). Este test lo he sacado de un libro que he estado leyendo esta semana. En Estados Unidos es como la Biblia para deportistas. Su autor ha sido entrenador y médico de Mark Allen, ganador de 6 Ironman en Hawaii, el más duro del mundo. Además, ha trabajado con miles de pacientes y numerosos deportistas.

Vas a poder seguir mi evolución diaria en Instagram, así como algunas de las comidas que voy haciendo. También cómo me voy a ir sintiendo y el ejercicio que hago durante estos días.

Para facilitar la lectura del post, voy a simplificar algunos conceptos. Si tienes unos conocimientos amplios de bioquímica y nutrición, no me lo tengas en cuenta. Si no, te quedarás con las ideas principales y el porqué de este test.

Hidratos

Tipos de hidratos de carbono

Los hidratos de carbono pueden ser de tres tipos:

  1. Hidratos de carbono complejos, también llamados almidones. Contienen varios azúcares unidos. Estos carbohidratos pueden encontrarse en la patata, el maíz, todos los granos y las alubias.
  2. Azúcares dobles (disacáridos), que se componen de dos moléculas de azúcar. Incluyen la sacarosa, la lactosa y la maltosa. Los puedes encontrar en el azúcar corriente (sacarosa), en la leche (lactosa) y en el sirope de arce (maltosa).
  3. Los azúcares simples o monosacáridos contienen una sola molécula de azúcar. Los puedes encontrar en frutas maduras, verduras y la miel.

Para entender el proceso por el que pasan estos hidratos de carbono una vez son masticados y engullidos, basta explicar que conforme más complejo sea el carbohidrato, mayor será el proceso de digestión necesario. Los azúcares simples se absorben de manera mucho más rápida. Una vez digeridos, los azúcares pasan al torrente sanguíneo. Puede suceder, por masticar poco o por otras causas, que los hidratos complejos no se transformen en azúcares simples. Esto puede causar gases y dolor en los intestinos.

Producción de insulina

La mayoría de hidratos de carbono, se transforman en glucosa e incrementan la glucemia o nivel de azúcar en sangre. Inmediatamente, esto genera la respuesta del páncreas que secreta insulina para regular esta subida de azúcar. La insulina transforma la glucosa de la sangre en energía inmediata para los músculos y el cerebro. Es un proceso habitual que simplemente busca devolver al cuerpo a su estado natural de homeostasis o equilibrio.

Alrededor del 50% de los hidratos que comes se usan para este fin. Un 10% se convierte en glucógeno, que es una forma de reserva energética de glucosa, que se almacena en el hígado y los músculos. Y el 40% restante se transforma en grasa y se almacena en los depósitos de grasa corporal (¿hola, barriga cervecera?).

Cuantos más hidratos se consumen, más insulina producirá el páncreas. Potencialmente, esto puede derivar en una condición conocida como “resistencia a la insulina”. Se asocia a la ineficiencia de la insulina para hacer llegar a los músculos la glucosa necesaria. Eso puede derivar en que el cerebro emita la señal de que es necesario más azúcar para los músculos. Lo que te lleva a comer más, solo pasado unas horas de la última comida. Sin embargo, la insulina sigue transformando en grasa y almacenando el resto de los hidratos de manera normal. De ahí uno de los principales efectos de un consumo alto de hidratos: el aumento de peso.

Somnoliento

Síntomas de un consumo elevado de hidratos

Cada vez más gente tiene una base de alimentación que incluye gran cantidad de hidratos. Muchas de estas personas acaban por tener un problema de salud que el Dr. Maffetone, autor del libro, ha acuñado como “Intolerancia a los hidratos”.

Entre sus síntomas más habituales están:

  • Fatiga física: la puedes notar al despertarte o más entrada la tarde. Algunas personas la sufren todo el día.
  • Fatiga mental: incapacidad para concentrarte, mala memoria o pérdida de ella. Se nota sobre todo después de una comida.
  • Problemas de glucosa en sangre: que se derivan en estados de mal humor; mareos (como al levantarte rápido de la silla o sofá); antojos de dulces, chocolate o cafeína.
  • Hinchazón intestinal: que puede provocar gases y digestiones pesadas.
  • Somnolencia: sobre todo después de la comida principal de mediodía. Esas ganas de hacer siesta que siguen después de una comida que contiene muchos hidratos.
  • Aumento de la grasa corporal: que en hombres se suele dar en la barriga y en mujeres en la cara.
  • Aumento de triglicéridos y tensión arterial.

Test de 2 semanas

El Test de 2 Semanas

Pues bien, hecha esta introducción a cómo funcionan los hidratos de carbono y las principales consecuencias de un consumo elevado, te cuento el test que voy a realizar las siguientes dos semanas, que medirá mi grado de intolerancia a los mismos.

Pese a que normalmente como muy sano, sí que es verdad que últimamente he estado incluyendo más hidratos en mi alimentación. No granos refinados que contengan gluten. Ni azúcares presentes en postres. Pero sí almidones, patatas, harinas integrales. Eso me ha llevado a sentir algunos de los síntomas anteriores.  Especialmente un sueño de mala calidad, con continuos despertares, y un cansancio acumulado a lo largo del día. También, pese a estar haciendo bastante deporte en las últimas semanas, una estabilización de la grasa corporal en torno al 16%.

Por ello, he decidido empezar este test que consiste en eliminar los hidratos, en cualquiera de sus formas, de manera total durante dos semanas y observar cómo me siento respecto a los síntomas anteriores. Para mayor facilidad de control, al final del post pondré una lista con éstos y algunos más. Sí, has leído bien, se trata de estar dos semanas sin consumir ningún tipo de hidrato. Ya sé que es complicado, sobre todo en estas fechas veraniegas. En mi caso, tengo la suerte de no tener ningún viaje ni celebración en el horizonte, por lo que puedo ajustar mi alimentación bastante bien a este hecho.

Alimentos que consumiré durante el test

Básicamente, esta es la lista de alimentos que voy a consumir estos días:

  • Huevos y quesos no pasteurizados
  • Carnes no procesadas, tales como ternera, pavo, pollo, cordero. También pescados, marisco y moluscos.
  • Tomate, zumo de tomate y otros zumos de verduras, menos el de zanahoria.
  • Agua
  • Verduras cocinadas o crudas, excepto patata y maíz.
  • Arroz en cantidades mínimas.
  • Legumbres.
  • Coco en todas sus formas: leche, yogur, aceite y harina.
  • Frutos secos, semillas y mantequillas de frutos secos.
  • Aceites de coco, aguacate y oliva. Mostaza. Especias.
  • Sandía, melón cantalupo, limón, lima y frutos rojos.
  • Mantequilla de cacahuete
  • Sal marina
  • Tés y demás infusiones.

Alimentos que evitaré durante el test

No voy a comer nada de los siguientes alimentos.

  • Pan, pasta, tortillas de trigo, cereales, magdalenas, empanadillas, patatas fritas.
  • Dulces, kétchup, miel y otros alimentos que contengan azúcar. En muchos productos envasados, por ejemplo, conservas de zanahoria, espárragos, remolacha, se añade azúcar. Estos los evitaré también.
  • Frutas y zumos de frutas, salvo los mencionados arriba.
  • Carnes procesadas a las que se les suele añadir azúcar en diferentes formas (almidones, fructosas).
  • Patatas de todo tipo, maíz, arroz y alubias.
  • Leche y yogures.
  • Barritas y bebidas energéticas.
  • Solo bebo agua, pero también evitaré cualquier bebida gaseosa.

Mi estado actual

Antes de empezar el test (ayer), escribí una lista de mis quejas y síntomas, que podrían estar relacionados con un consumo excesivo de hidratos, para compararla con cómo me siento pasadas dos semanas. Esta es:

  • Sueño poco profundo y escaso (menos de 6 horas).
  • Sensación de cansancio por la mañana.
  • Dificultad para concentrarme en el trabajo.
  • Dolor en la rodilla derecha.
  • Sensación de sobrecarga en el gemelo izquierdo.
  • Mareos al levantarme rápido.
  • Somnolencia después de la comida principal.
  • Estabilización de grasa corporal pese a aumento de ejercicio.

Mi peso no es que me obsesione mucho, ya que ya soy delgado y tengo una complexión normal tirando a atlética, pero para cumplir con el registro de todo, señalaré que ayer por la mañana era de 70,3 kgs y el porcentaje de grasa corporal, un 16,7%. Quiero resaltar, que el objetivo no es perder peso, sino ver cuáles de los síntomas, si hay alguno, desaparecen después de dos semanas.

En paralelo a esto, y os hablaré de ello probablemente en el próximo post, esta mañana he realizado un test para medir mi función aeróbica máxima. De esta manera, pasadas dos semanas podré realizar otro y ver si, además, también ha mejorado gracias a la reducción de hidratos.

Ya sabes, si quieres ver cómo va evolucionando, solo tienes que seguirme en Instagram. Y si no, ¡en dos semanas te cuento los resultados en un nuevo post!

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¿Por qué los ayunos intermitentes son beneficiosos?

Desde que empezó el año, he estado haciendo ayunos intermitentes varias veces por semana. Además, como contaba en mi primer post, he basado mi alimentación en una dieta cetogénica. Aunque no los he podido combinar con ejercicio para tener unos resultados súper satisfactorios sí que me han ayudado a perder esos kilos que había ganado en Navidad y también la grasa corporal. Pero no solo eso, los ayunos intermitentes tienen beneficios relacionados con algunas de las enfermedades más temidas conforme te haces mayor. Hablaré sobre ello más adelante. Primero, te voy a explicar cómo funciona nuestro cuerpo. Un poco de fisiología básica.

La importancia de las mitocondrias

La importancia de las mitocondrias

Nuestro cuerpo se compone de órganos, conectados por tejidos. Los órganos están compuestos por diferentes células. Dentro de las células, hay orgánulos como la mitocondria o el retículo endoplasmático. Estos orgánulos realizan funciones como generar energía (mitocondria), eliminar los desechos (lisosoma) o crear proteínas (retículo). En el núcleo de las células reside nuestro material genético, incluidos el ADN y los cromosomas.

Si tenemos identificadas enfermedades para cada órgano de nuestro cuerpo, ¿es posible que los orgánulos nunca enfermen? Sinceramente, es poco probable, por no decir impensable.

Recientes investigaciones señalan que un mal funcionamiento de las mitocondrias, por ejemplo, está ligado a enfermedades como el cáncer o Alzheimer. Esto tiene sentido porque las mitocondrias son las productoras de energía de las células.

¿Cómo funcionan?

Examinemos en detalle la mitocondria. Genera energía en la forma de ATP (trifosfato de adenosina) usando fosforilación oxidativa. Los órganos que usan mucho oxígeno o tienen gran demanda de energía, son particularmente ricos en mitocondrias (el corazón es el número 1; los riñones el 2). Las mitocondrias están constantemente cambiando de tamaño, debido a la fusión (se juntan) o a la fisión (se dividen en dos). Estos cambios se denominan dinámica mitocondrial. Las mitocondrias se pueden dividir en dos organillos. O dos mitocondrias pueden fusionarse en uno mayor. Ambos procesos son necesarios para que las mitocondrias estén sanas. Una dinámica mitocondrial deficiente es sinónimo de problemas. Se relaciona con cáncer, ataques de corazón, enfermedades neurodegenerativas, diabetes o enfermedad crónica de riñón.

Las mitocondrias juegan un rol muy importante en la muerte de las células o apoptosis. Cuando el cuerpo decide que una célula ya no es necesaria, la célula no se muere simplemente. Si eso pasase, todas las partes se esparcirían, generando inflamación. Hay partes que se pueden reutilizar y esa es la tarea de las mitocondrias. Ese mecanismo de reutilización y eliminación se denomina apoptosis. Es el mismo que entra en juego para la destrucción de células no deseadas o peligrosas (¿cáncer, quizá?). Por eso, si el proceso de apoptosis no funciona correctamente, el resultado es demasiado crecimiento celular.

Los ayunos intermitentes estimulan la autofagia

Los ayunos intermitentes estimulan la autofagia y la mitofagia, el proceso de seleccionar aquellas mitocondrias viejas y disfuncionales. La antigua tradición de ayunos lo que hace es esencialmente deshacerse de aquella mitocondrias que no nos sirven y potenciar el crecimiento de nuevas. Este proceso de renovación de mitocondria puede jugar un rol definitivo en la prevención de enfermedades para las que actualmente no hay un tratamiento definitivo.

Ayunos intermitentes - principales beneficios

¿Cuáles son los principales beneficios?

¿Ya queda más o menos claro qué sucede en el cuerpo cuando ayunas? ¡Pues ahora te voy a explicar los principales beneficios!:

Desintoxicación

A pesar de lo que puedas pensar, limpiar y desintoxicar el cuerpo es algo que tu organismo hace a diario, las 24 horas del día. En un cuerpo sano, mediante este proceso se identifican las partes de las células dañadas y se reparan (el proceso de autofagia que comentábamos antes).

Sin embargo, una mala alimentación puede ralentizar este proceso. Incluso, comer muchas veces al día, obligando al cuerpo a hacer la digestión constantemente lo ralentiza también. Como la autofagia aumenta durante un ayuno, las mitocondrias y otras moléculas celulares deterioradas son eliminadas de las neuronas. Fácilmante se puede adivinar la conexión entre las habilidades de nuestro organismo para desintoxicar nuestro cuerpo cuando se producen ayunos y un proceso de envejecimiento ralentizado.

Regulación hormonal

Los efectos del ayuno en las hormonas son varios. Tiene un gran impacto en las hormonas del crecimiento (HGH, por sus siglas en inglés), ya que un mayor número de estas hormonas proporciona una mayor resistencia y también un mejor crecimiento y reparación muscular, a la vez que ralentiza el proceso de envejecimiento. Un estudio demostró que combinar entrenamientos por intervalos mientras se hacen ayunos incrementó en un 1300% en mujeres y un 2000% en hombres el número de hormonas del crecimiento.

Por otra parte, otro efecto muy importante de los ayunos intermitentes se relaciona con los niveles de insulina. La resistencia a la insulina (cuando, en esencia, las células ignoran la insulina cuando tratar de transportar la energía, glucosa) es un factor que está directamente asociado con casi cualquier enfermedad crónica. El ayuno, sobre todo cuando se combina con ejercicio regular, es una de las mejores maneras de normalizar la sensibilidad a la insulina.

La leptina, la hormona que regula el almacenamiento de grasa, así como las señales de hambre y la ghrelina, la hormona del apetito, que le indica a tu cerebro cuándo el cuerpo tiene hambre, se normalizan también cuando se efectúan ayunos intermitentes.

Pérdida de peso

Los azúcares naturales de cualquier comida que no se necesitan de manera inmediata se almacenan en el hígado como glucógeno. Cuando se alcanza un nivel de almacenamiento máximo de glucógeno, el cuerpo guarda esta energía como grasa. Las reservas de glucógeno son la fuente principal de energía de nuestros cuerpos. Normalmente, al cuerpo le cuesta entre 6 y 8 horas usar todas nuestras reservas de glucógeno. Cuando esta energía se termina, entonces nuestro cuerpo va directo a la grasa almacenada en las células en busca de más. Gracias a los ayunos intermitentes, ¡conseguir perder peso se realiza de una manera más sencilla!

Precauciones

¡OJO! El ayuno intermitente no es para cualquier persona. Como uno de los mayores efectos de ayunar es la reducción del azúcar en sangre, si sufres de hipoglucemia, no deberías realizar ayunos intermitentes hasta que los niveles de glucosa e insulina estén debidamente controlados. Primero, cambia tu alimentación, limita los alimentos con azúcar y los granos no saludables, mientras que incrementas las grasas saludables y las proteínas. Una vez estabilizado este problema, seguramente puedas realizar ayunos y beneficiarte de ellos.

Dicho esto, si ya sientes que padeces un estrés crónico o tienes niveles de cortisol irregulares deberías revisar bien tu alimentación y tu vida en general antes de someterse a ayunos intermitentes.

Ten en cuenta que pueden pasar unas semanas o incluso algunos meses hasta que el cuerpo reciba el mensaje de que tiene que quemar grasa de manera continuada para obtener energía, pero una vez que recibe ese mensaje, aumentará su producción de enzimas para quemar esa grasa y te convertirás en una máquina quema-grasa.

Y por supuesto, presta atención a tu cuerpo y evalúa tus situaciones y necesidades. Si ya estás comiendo bien y te sientes sano, ¡el ayuno intermitente puede ser el punto de inflexión para alcanzar un nuevo nivel de excelencia física!

Mi lista de la compra saludable

Llevo varios posts hablando de pasión, hábitos saludables, conseguir objetivos, pero no quiero dejar de lado escribir sobre alimentación. Yo tengo mi lista de la compra saludable. Los imprescindibles que compro todas las semanas, para estar sano y tener energía. Ya lo he dicho en otras ocasiones: una buena alimentación es clave para conseguir lo que te propongas. Puedes tener clara la dirección en la que quieres ir pero, si no tienes energía, difícilmente conseguirás llegar.

Si quieres tener vitalidad, ¡llena tu despensa con esta lista de la compra!

Por eso, si buscas tener ese sentimiento de que puedes con todo, que tu cuerpo te permite llegar hasta donde quieras, que no desfallece, te voy a proporcionar una lista de alimentos que deberías comer semanalmente, ricos en proteínas, grasas saludables y vitaminas. ¡Allá vamos!

Aguacates

En mi opinión, los aguacates deberían ser una de los cinco alimentos más sanos del mundo. Esta fruta tiene un balance casi único de vitaminas, grasas y proteínas. Regula el nivel de azúcar en sangre, disminuye la inflamación, ayuda en la pérdida de peso y también a ganar masa muscular. ¡Lo tiene todo!

Alubias

Muchos estudios han relacionado comer alubias con protección contra inflamación celular. También contra enfermedades del corazón, ganancia de peso, diabetes, algunos tipos de cáncer. Si es un básico en las dietas de los habitantes de las zonas calificadas como más longevas del planeta, ¡por algo será!

Carne de origen ecológico

El consumo de carne semanal debería ser moderado (1-2 raciones) y siempre tiene que ser de origen ecológico. El ganado se debe alimentar de pastos y poder criarse en libertad, nunca en instalaciones cerradas. Aunque algunos grandes supermercados ya empiezan a tener carnes con sello de garantía ecológico, lo más habitual es encontrarlas en supermercados ecológicos especializados.

Cebollas

Y, en general, cualquier alimento de la familia Allium (ajos, cebollas tiernas, puerros…) son muy buenos porque combaten la inflamación celular, que es la causa principal de múltiples enfermedades degenerativas. Ayudan a preservar los huesos fuertes y también regulan el azúcar en sangre.

Frutos del bosque

Frutos del bosque

En especial, arándanos y frambuesas. Son unos antioxidantes estupendos, que combaten los radicales libres. Además, sirven para combatir el cáncer de pecho, próstata, instentino y estómago, como muestra este estudio.

Frutos secos

Un estudio que se publicó en el Journal of the American College of Cardiology, por ejemplo, mostraba cómo un consumo sostenido de los frutos secos más sanos estaba asociado con un menor riesgo de enfermedades coronarias.
Otros estudios también han demostrado resultados muy sorprendentes respecto de la protección contra el cáncer que nos proporcionan los frutos secos.
Los mejores frutos secos que puedes consumir son: Almendras, anacardos, avellanas, cacahuetes, nueces, pistachos.

Frutos secos

Hummus

Hecho en casa, el hummus es uno de los alimentos más sanos que puedes comer. ¡Yo lo tomo casi a diario! La típica receta de hummus incluye garbanzos, aceite de oliva, ajo, zumo de limón, sal marina y tahini. Te proporcionará proteínas de calidad, te ayuda a combatir enfermedades. También combate la inflamación y protege el corazón y los huesos.

Pescado de pesca extractiva

Comer pescado de calidad y sano cada vez es más difícil. Por un lado, deberías evitar cualquier pescado que se haya criado en piscifactoría. Estudios demuestran que el incremento de pescado criado en granjas en nuestras dietas ha traído consigo un incremento de la inflamación en nuestros cuerpos. Por otro lado, la mayoría de los peces que viven en el mar, debido a la contaminación de los océanos, tienen grandes dosis de mercurio y otros metales pesados en sus cuerpos. Te puedes imaginar, por eso, que no es muy recomendable consumir pescado en gran cantidad. Los pescados que yo compro son salmón de Alaska, caballa del Atlántico y sardinas provenientes del Pacífico. No son fáciles de conseguir, ni baratos. Por eso, no los consumo más de una vez por semana.

Semillas

Las principales semillas que tomo semanalmente son calabaza, cáñamo, chía, girasol, lino y sésamo. Son una gran fuente de Omega 3, que ayuda a reducir el colesterol. Tienen gran cantidad de fibra y vitaminas. Son antioxidantes.

Setas

Setas

Las setas son un fijo también de mi alimentación por su efecto antioxidante y por su capacidad de combatir células cancerígenas. En la medicina china se usan desde hace milenios. Mis clases favoritas son shitake, reishi (se puede encontrar en polvo), portobello y champiñones.

Verduras de colores

Aquí entraría toda verdura que no sea de hoja, como pimientos, calabaza, calabacín, brócoli, coliflor, bimi, berenjena, pepinos, col morada, chirivía, zanahoria, boniato, remolacha. Intento comprarlas ecológicas, sobre todo aquellas que son más susceptibles de contener muchos pesticidas e insecticidas. Son el mejor aporte de vitaminas que existe y ayudan a regular la glucosa en sangre. La mayoría contiene grandes dosis de antioxidantes.

Verduras de hoja verde

En esta categoría parte están todas las verduras de hoja, incluidas algas, tales como lechuga, perejil, col rizada, berros, canónigos, espinacas, kale, pak choi, rúcula, espirulina, chlorella. También contribuyen a regular la glucosa en sangre, contienen vitaminas en gran cantidad. Son beneficiosas para el corazón.

Como ves, no he hecho mención en mi lista de la compra a ningún tipo de hidrato procesado, en especial harinas de trigo, ni a lácteos. Son los alimentos que más inflamación causan y deberías evitarlos siempre que puedas. ¡No te faltarán opciones y combinaciones con la lista que te he proporcionado arriba!

Cuando quiero algún capricho saludable, me gusta comer dátiles o plátanos, siempre vigilando no tomarlos más de tres o cuatro veces por semana. Se podrían añadir a la lista de la compra, pero ¡ojo con que se conviertan en un dulce placer diario!

Si tienes alguna duda o quieres alguna receta saludable, ¡solo tienes que escribirme!

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Sé exitoso con este fácil ejercicio

¿Sientes que no tienes tiempo para nada? ¿Que vas por la vida con la lengua fuera y no puedes pararte a hacer las cosas que de verdad te importan? Puede que tengas o no claro dónde tienes fijado el foco de tu vida, pero lo más probable es que te estés dejando llevar por la corriente. Si eres como la mayoría, te levantas, vas a tu trabajo, comes, vuelves a trabajar, llegas a casa, cenas y duermes. En el mejor de los casos, te da tiempo para hacer algo de ejercicio e interactuar con tu familia y tus amigos. Y así día tras día… ¡Vives la vida en modo reactivo!

Para poder cambiar esta manera de vivir y, de una vez por todas, dedicar tu tiempo a aquellas cosas que de verdad son importantes par ti, hay una reflexión clave que debes hacerte. ¿En qué zona pasas más tiempo?

Cómo podrás imaginar, el ideal es que la mayoría de nuestro tiempo esté empleado en lo que muchos expertos y personas exitosas denomina “LA ZONA”. ¿Alguna vez te ha ocurrido que estabas totalmente concentrado en una tarea, disfrutándola enormemente y el tiempo ha pasado volando? ¡¡Y no pienses mal!! Pues eso es La Zona, esos momentos en los que tu percepción de lo que está alrededor es difusa porque solo tienes ojos para una cosa: lo que estás haciendo en ese momento.

¿Quieres saber cómo conseguir pasar más tiempo en LA ZONA y huir de las zonas de demanda, engaño o distracción?

¡SIGUE LEYENDO!

Primero, tienes que ser consciente de que existen multitud de elecciones que puedes hacer a la hora de gastar tu tiempo. Parece algo obvio, pero mucha gente ni siquiera se para a pensar en qué gasta su tiempo y si de verdad lo emplean en algo en línea con sus objetivos y metas a largo plazo. ¿Te sorprende? ¡Eso es porque no eres uno de ellos y te felicito!

Segundo, cambia tus creencias sobre lo que es urgente. Muchos de nosotros, yo me incluyo (¡aunque logré cambiarlo!), pasamos mucho tiempo ocupados en cosas que creemos son muy urgentes, pero que realmente no importan tanto como parece. Si cogemos estas pequeñas cosas y las transformamos en importantes, parece que da sentido a nuestra vida, ¿no? ¡ERROR! Cambia ese sistema de creencias, dedica tiempo a las cosas que serán decisivas en tu vida y deja de convertir tus tareas rutinarias en más importantes de lo que son.

Por último, vamos a ver qué es cada una de las zona cuyo dibujo tienes arriba:

LA ZONA DE DISTRACCIÓN: Es la zona donde realizas cosas que no son ni importantes ni urgentes. Aquí es donde muchos de nosotros vamos cuando estamos estresados y queremos hacer algo que no requiera pensar. Navegar por el Marca, por blogs de moda, ver series, comer aunque no tengamos hambre… y así podría seguir con la lista. Lo peor de esta zona es que no eres feliz estando en ella, pero tampoco lo suficientemente infeliz para hacer algo al respecto. Tony Robbins llama a esta zona la “Tierra de Nadie”.

LA ZONA DEL ENGAÑO: La zona donde haces cosas urgentes pero que no son importantes. La gente estresada se pasa la mayoría de su tiempo en las zonas de engaño y de demanda, tachando tareas de su lista y yendo a por la siguiente. En esta zona, te estás engañando a ti mismo pensando que, por el mero hecho de quitarte tareas de de encima estás avanzando hacia tus objetivos, cuando realmente no tienes el control de tu vida.

LA ZONA DE LA DEMANDA: Hay veces que empleas tu tiempo en cosas que son importantes y urgentes, como llevar a tu hijo al hospital si se lesiona o ir a comprar un regalo a tu pareja el mismo día de vuestro aniversario, porque no lo has comprado antes. Cuando suceden esas cosas, obviamente se convierten en urgentes e importantes y tienes que gestionarlas sí o sí. No puedes luchar contra los imprevistos, pero sí puedes anticipar todo lo posible las tareas que se convertirán en urgentes antes de que lo sean.

LA ZONA DE LA SATISFACCIÓN: Por fin llegamos a la zona que te va a dar la felicidad, aquella donde debes y quieres pasar la mayor parte de tu tiempo: donde llevas a cabo acciones que no son urgentes pero sí que son importantes. Hacer ejercicio, cocinar recetas saludables para llevar una vida más sana, pasar tiempo con tu pareja, planificar los presupuestos de tu empresa o negocio personal, ¡lo que se te ocurra! LA ZONA contiene todas aquellas cosas que son importantes, y que ya sabes que lo son, pero que no puedes hacer tanto como te gustaría porque estás tremendamente “ocupado”.

Si quieres empezar a cambiar las zonas en las que pasas más tiempo, ¡te propongo este ejercicio!

¿Si tuvieses más tiempo, en qué lo emplearías? Imagina que tienes dos horas libres todas las semanas, sin distracciones, nada que te interrumpa. ¿Qué harías en esas dos horas? ESCRÍBELO EN UN PAPEL.

¿Cuánto tiempo pasaste en la zona de distracción la semana pasada? ¿Qué cosas hiciste? ESCRÍBELAS.

¿Qué cosas urgentes te quitaron tiempo, aunque fueses consciente de que no era algo importante en el mismo momento que lo hacías? ANÓTALAS.

¿Hay cosas que sentías que tenías que hacer porque eran importantes y urgentes? ¿Cuántas? DESCRÍBELAS.

Y para acabar: ¿Qué cosas has hecho esta semana, que no eran urgentes, pero has querido dedicarles tiempo porque sabías que era importante para ti? QUE NO SE TE ESCAPEN, ANÓTALAS.

Ahora ya tienes una idea clara de dónde se va tu tiempo cada semana. Si quieres, puedes incluso dar un porcentaje aproximado de tiempo transcurrido en cada una de las zonas para visualizarlo mejor.

Como regla general, las personas exitosas pasan un 40-70% de su tiempo en LA ZONA. ¿Dónde te sitúas tú? ¿Qué vas a hacer para mejorarlo?

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7 beneficios de la dieta cetogenica

Vaya por delante que no soy un gran amante de dietas. Creo más bien que las personas debemos cambiar nuestros hábitos alimenticios y adecuarlos a aquello que nos hace sentir bien. Aplicar dietas para conseguir un determinado objetivo suele acabar fallando a medio plazo. ¿Por qué?

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