Santi Soliveres

De pequeño, paseaba por entre las enormes máquinas de la fábrica de mi abuelo y fue ahí cuando soñé que un día yo también fabricaría cosas para la gente. La emoción que me embargaba y me embarga al imaginarme a la gente usando mis productos, disfrutando con ellos y el saber que contribuyo a mejorar sus vidas de alguna manera es algo que siempre perseguí.

” La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.”

Mi camino hasta encontrar mi pasión

Pero una cosa es sentir esa emoción y otra muy distinta, conseguir realizar mi sueño… Antes de ellos, estudié Administración y Dirección de Empresas, con especialización en finanzas, y empecé a trabajar en un Family Office (una empresa de asesoramiento en inversiones y fiscalidad) que, en cuestión de unos meses se convirtió en mi empresa, por esos caprichos que tiene el destino y, además, me convertí en su Director General. Pese a que cada año la empresa facturaba más y yo me ganaba muy bien la vida y encima viajaba a muchos sitios por negocio, nunca me terminó de enamorar mi trabajo. Hasta el punto que, a veces, cuando estaba llegando al trabajo miraba el cartel que estaba encima del edificio donde se ubicaba nuestra oficina y me forzaba a sentir lo mismo que él.

Cuando veía esa sonrisa, pensaba: “Tú también tienes que ser feliz”.

Por suerte, un libro cambió mi vida. Siempre me ha atraído leer y experimentar con cosas que puedan mejorar mi rendimiento deportivo o intelectual o mi salud y en mis manos cayó “El secreto de un ganador” de Novak Djokovic. En él, cuenta cómo al adoptar una dieta sin gluten, su nivel mejoró súbitamente, se cansaba y se lesionaba menos.

Investigué un poco más sobre los efectos que podía provocar el gluten en algunas personas, como por ejemplo dormir mal por la noche, que es algo que a mí me pasaba desde que tengo uso de razón, pasando tiempo en vela en plena madrugada; o una sensación de sueño y cansancio enorme justo después del almuerzo. Y decidí que no me costaba nada renunciar a todo lo que pudiera tener harina de trigo durante 14 días, que era el periodo recomendado para empezar a notar los efectos positivos. Aún hoy al recordar cómo me sentí a partir del día 12 se me pone la piel de gallina: pude dormir 8 horas sin despertarme ni una sola vez durante toda la noche; tenía energía durante todo el día, desapareciendo esa sensación a media tarde que me hacía ir directo a por un café; mi cuerpo se recuperaba más rápido después de los entrenamientos. Noté cómo se encendía en mí esa llama que todos tenemos dentro y que solo se despierta cuando encuentras algo que de verdad sientes que te apasiona. A partir de ese momento, me convertí en un ávido lector de cualquier cosa relacionada con alimentación y cómo ésta puede influir en la salud. Dejé de comer lácteos también, eliminé todo el azúcar procesado. ¡El resultado fue espectacular! No es que lo buscase, pero en solo 3 meses pasé de pesar 74 kilos a pesar 68,5. Para que os hagáis una idea, jugando a balonmano con 18 años, entrenando 4 veces por semana, nunca pesé menos de 70… Y lo mejor de todo es que me sentía lleno de energía.

Un día, en un supermercado cuando estaba en viaje de negocios en Washington, vi que había multitud de zumos similares a los que yo me había estado haciendo en casa en mi licuadora, ya envasados y listos para consumir. Dediqué todo el viaje de vuelta a idear cómo sería montar una empresa que fabricase zumos, pensando que era una manera genial para poder transmitir a las personas cómo puede mejorar su vida si mejoran su alimentación. Cambiar sus vidas a través de productos saludables. Decidí que a eso quería dedicarme. No hay nada más gratificante que saber que tu empresa mejora la vida de las personas y que tienes un impacto positivo en la sociedad. Así que, pasado un tiempo, me armé de valor, les expliqué a mis socios lo que quería hacer con mi vida y les vendí mis participaciones empresariales. Con ese dinero, monté Waiki Juice, mi empresa dedicada a producir zumos ecológicos prensados en frío, inicialmente, pero que fabricará todo tipo de alimentos que mejoren la salud de las personas y no tengan un impacto medioambiental.

“Es en los momentos de decisión cuando tu destino se forja.”

En el camino, como yo no tenía formación relacionada con la nutrición o la tecnología de los alimentos, decidí estudiar un máster en el Institute for Integrative Nutrition, la escuela de alimentación más reputada del mundo. Curiosamente, no solo aprendí muchísimas cosas que desconocía sobre alimentación, salud y bienestar, sino que también descubrí otra pasión: el coaching personalizado para poder ayudar a las personas a cambiar sus hábitos, mejorar sus vidas y lograr los objetivos que se propongan. Desde entonces, he ayudado ya a muchas personas y el objetivo de este blog es poder aumentar mi impacto positivo en la sociedad.

Ideas de Viernes

Si quieres recibir cada semana artículos, estudios, consejos y tácticas para lograr ser más productivo, estar más en forma, avanzar en tu vida, te interesará suscribirte a Ideas de Viernes.

Es un email muy corto donde comparto estas y otras cosas antes de que empiece el fin de semana… ¡igual descubres algo que te apetezca leer o probar en tu tiempo libre! ¡Seguro que te ayuda a mejorar tus hábitos y tu vida!